¿Qué es la arteritis de células gigantes?




Cuando un dolor de cabeza puede llevar a ceguera






La arteritis de células gigantes, también conocida como arteritis de la arteria temporal, es una inflamación de los vasos sanguíneos que es más frecuente en personas mayores de 50 años y más en mujeres y personas de raza blanca. La causa de esta enfermedad es desconocida.

El síntoma más común es dolor de cabeza nuevo, usualmente en la zona de las sienes (temporal) por su predilección por los vasos del cráneo y cuero cabelludo, aunque la localización del dolor de cabeza puede estar localizado también en las partes frontal, superior y posterior de la cabeza. Además, pueden sentir dolor o fatiga en la mandíbula al masticar y puede haber síntomas poco frecuentes como dolor facial, en la lengua o en la garganta sin explicación.

Hasta la mitad de los pacientes con arteritis de células gigantes tienen síntomas de polimialgia reumática. Por este motivo las personas afectadas se pueden quejar de dolor intenso en hombros y caderas, además de rigidez en horas de la mañana.

Por el compromiso de arterias craneales se puede afectar el suministro de sangre a los ojos y las personas se pueden quejar de visión borrosa, doble y episodios de ceguera transitorios. Sin tratamiento adecuado se puede perder la visión por completo. Por lo anterior, toda persona con polimialgia reumática o arteritis de células gigantes que se queje de síntomas visuales debe tener una valoración prioritaria por oftalmología. De haber compromiso del nervio del ojo, el tratamiento oportuno disminuye el riesgo de ceguera.

Otros síntomas que pueden acompañar esta enfermedad son fatiga, dolor generalizado, fiebre, pérdida de peso e incluso dolor articular y sensación de fatiga en extremidades con actividades como peinarse o lavarse los dientes (claudicación).

Esta enfermedad puede ser difícil de detectar y requiere tratamiento inmediato para evitar complicaciones, en especial la pérdida de visión. Los reumatólogos cuentan con la experiencia en estas enfermedades para detectar, diagnosticarlas y tratarlas.

En entradas posteriores profundizaremos en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad.

¿Qué son las vasculitis?




















Hoy comentaremos sobre vasculitis y sus generalidades.

Vasculitis es un término para enfermedades poco comunes que inflaman los vasos sanguíneos (que es por donde se transporta la sangre a las diferentes partes del cuerpo). Hay muchos tipos de vasculitis, por lo que las manifestaciones clínicas y la gravedad de estas pueden ser muy variables. Las manifestaciones pueden ser leves, como malestar general, hasta causar daño de órganos y muerte.

La mayoría de estas enfermedades son infrecuentes y pueden afectar cualquier sexo y edad. Algunos tipos de vasculitis afectan más a ciertos grupos de personas o se caracterizan por algunas manifestaciones que suelen ser características. Por ejemplo, la enfermedad de Kawasaki es más frecuente en niños, la arteritis de Takayasu en mujeres jóvenes y la arteritis de células gigantes en mayores de 50 años.

Debido a que pueden obstruir el flujo de la sangre a cualquier parte del cuerpo, como pulmones, nervios, riñones y piel, las vasculitis pueden causar una gran variedad de alteraciones. Algunos ejemplos pueden ser:






















  • Brotes en piel ("púrpura"), masas o bultos ("nódulos") o llagas ("úlceras").

  • Ojo rojo (por escleritis o uveítis).

  • Fiebre y pérdida de peso.

  • Daño pulmonar o sangrado por el pulmón.

  • Hinchazón en las articulaciones.


Se desconoce cuál es la causa de la mayoría de las vasculitis. Se han propuesto factores genéticos (herencia) que en asociación a algún estimulo ambiental (infecciones, tóxicos, medicamentos, etc.) desencadenan un ataque del sistema de las defensas a los vasos sanguíneos. Cuando no se conoce la causa, las vasculitis se denominan idiopáticas o primarias (se consideran que estas son de causa autoinmune). Cuando se conoce la causa, las vasculitis se denominan secundarias. Dentro del grupo de las vasculitis secundarias hay varios grupos. Algunas pueden estar asociadas a otras enfermedades reumáticas (como el Lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide y el síndrome de Sjögren). Otras pueden ser secundarias a reacciones a medicamentos (como metimazol) o tóxicos (cocaína) y hay un grupo importante que son causadas por infecciones como las hepatitis B o C, VIH e infecciones del corazón.

Las vasculitis pueden durar poco tiempo o toda la vida, según su tipo, por lo cual en muchas ocasiones las intervenciones del manejo de esta dependerán no solo del control de la enfermedad si no también de la prevención de complicaciones de esta y de su tratamiento.

La detección y el tratamiento temprano de las vasculitis puede prevenir daño permanente y muerte por las mismas, por este motivo se hace necesario sospecharlas cuando hay síntomas sugestivos, evaluar los casos sospechosos por personal entrenado en las mismas y realizar manejo en centros especializados.

Los reumatólogos son los expertos que tienen un mayor conocimiento sobre este tipo de enfermedad, por lo cual deben ser la especialidad que dirija la atención medica de las personas afectadas por estas. Generalmente se hace necesario un equipo multidisciplinario de especialistas en piel (Dermatólogos), riñones (nefrólogos), sistema nervioso (neurólogos), de pulmones (neumólogos), de los ojos (oftalmólogos) entre otros para poder dar un manejo completo de estas patologías.

Las manifestaciones características de cada clase de vasculitis y sus tratamientos serán discutidas en entradas posteriores.

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