¿Qué es la leflunomida?


















Medicamento de uso frecuente en artritis reumatoide





























La leflunomida es un medicamento que se utiliza para tratar la artritis reumatoide. Esta sirve para disminuir la inflamación, el dolor y el daño en las articulaciones por la enfermedad. Por este motivo se encuentra dentro del grupo de los medicamentos modificadores de la enfermedad. También se utiliza en la artritis asociada a psoriasis.
















Esta bloquea la formación del DNA, que es importante para la producción de las células inflamatorias, por lo cual suprime el sistema inmune y causa mejoría de los síntomas de la artritis.
















La leflunomida usualmente se utiliza vía oral tomando 1 tableta por día, pero la dosis puede variar según las necesidades de cada paciente. En ocasiones, el reumatólogo podrá utilizar dosis mayores "de carga" para obtener efectos más rápidos.
















La acción de este medicamento puede tomar varias semanas para alcanzar su pico. Por lo que se deben esperar hasta 6 a 12 semanas antes de poder evaluar los efectos máximos de la medicación.
















Aunque es un medicamento seguro, requiere supervisión médica para vigilar exámenes de sangre, hígado y riñones.
















Entre los efectos secundarios más frecuentes son: diarrea, dolor de estómago, indigestión, brotes en piel o caída de cabello (no causa caída definitiva ni irreversible). También puede dar alteraciones de los exámenes del hígado o disminuir de los recuentos celulares.
















Siempre se debe informar si se está embarazada, ya que la leflunomida está contraindicada durante el embarazo por los efectos adversos que tiene en el mismo. En caso de deseo de embarazo, se debe informar al reumatólogo para poder realizar el manejo adecuado PREVIO a la concepción y suspender el medicamento por el tiempo necesario para poder tener un embarazo sin complicaciones. Este medicamento está contraindicado durante la lactancia.






















¿Qué son los antimaláricos?










Hidroxicloroquina y Cloroquina




































Los antimaláricos, o antipalúdicos, son medicamentos que se utilizaban para el tratamiento de la infección conocida como malaria. Durante su uso se notó que en pacientes que sufrían de artritis o lesiones en piel por enfermedades reumáticas sus síntomas mejoraron y por esto se empezaron a utilizar en reumatología.
















Los antimaláricos utilizados en reumatología son la hidroxicloroquina y la cloroquina.
















Estos se han utilizado en la artritis reumatoide ya que mejoran el dolor, disminuyen la inflamación y pueden prevenir el daño de las articulaciones y discapacidad.
















Actualmente se utilizan también en lupus eritematoso sistémico, artritis juvenil, síndrome de Sjögren y otras enfermedades autoinmunes.
















Se consideran el estándar de cuidado para los pacientes con lupus eritematoso sistémico ya que disminuyen el riesgo de complicaciones, muerte, infartos, daño renal y la necesidad de esteroides. Por lo anterior, toda persona con lupus eritematoso sistémico debe estar recibiendo un antimalárico a no ser que haya una contraindicación para estos.
















Hay múltiples mecanismos propuestos de cómo estos medicamentos controlan las enfermedades reumáticas. En resumen, aparte de un efecto antiinflamatorio, parecen regular las vías de comunicación del sistema de defensas. De esta forma modulan la respuesta inmune pero no causan disminución de la capacidad para combatir gérmenes o sustancias extrañas. Por lo anterior se considera que son unos de los medicamentos más seguros utilizados en reumatología.
















Se recomienda tomarlas con el estómago lleno y se debe tener en cuenta que son medicamentos lentos para actuar, por lo que se debe esperar como mínimo 2 a 4 meses antes de notar su beneficio.
















La hidroxicloroquina y la cloroquina generalmente son bien tolerados. Los efectos adversos graves son poco frecuentes.
















En ocasiones pueden causar náuseas o dolor de estómago, que pueden mejorar con el tiempo. Es poco frecuente, pero pueden causar cambio en la pigmentación de la piel, debilidad muscular o anemia (principalmente en personas con porfiria o con déficit de G6PDH). Estos medicamentos no causan daño renal, aunque no se utilizan generalmente en personas en diálisis ya que dependen del riñón para ser eliminadas.
















Es raro las alteraciones visuales por los antimaláricos, estos pueden causar alteración en la percepción del color o disminución de agudeza visual PERO solo cuando se han tomado por muchos años (usualmente más de 10 años) y en dosis muy altas. A las dosis recomendados es raro que se desarrollen estos problemas. Se recomienda un seguimiento por oftalmología durante el primer año de uso y luego repetir cada 1 a 5 años según la necesidad de cada persona. Esta estrategia permite reconocer si hay alguna complicación mucho tiempo antes de que haya síntomas y así retirar el medicamento sin consecuencias para la salud de la persona.
















Estos medicamentos se consideran seguros durante el embarazo y la lactancia, por lo que usualmente no se retiran en estas situaciones.
















Se considera que estos medicamentos son seguros en caso de vacunación, por lo que no existe contraindicaciones para estas medidas de prevención en personas que estén tomando cloroquina o hidroxicloroquina.
















Usualmente no hay contraindicaciones importantes para la combinación con otros medicamentos, pero siempre se debe informar al personal de salud sobre toda la medicación que se está recibiendo. Los antimaláricos mejoran como el cuerpo maneja el azúcar, por lo que se debe vigilar de cerca sus niveles cuando se inician en personas que toman medicamentos para la diabetes.





















¿Qué son los antiinflamatorios no esteroides?










Los AINE, riesgos y beneficios.





























Los antiinflamatorios no esteroides (también conocidos como AINE) son unos de los grupos de medicamentos más utilizados para tratar el dolor y la inflamación en los adultos.
















En este grupo encontramos fármacos ampliamente conocidos como el ibuprofeno, diclofenaco, meloxicam o ácido salicílico.
















En ocasiones se utilizan a largo plazo para el control de enfermedades reumáticas como las espondiloartritis. También se utilizan por periodos cortos para el control rápido de inflamación, como en artritis reumatoide, osteoartritis o incluso lupus eritematoso sistémico.
















Aparte de su efecto sobre el dolor, la inflamación y la fiebre, también alteran la función de las células responsables de la coagulación. Por este motivo el ácido salicílico se ha utilizado también para el manejo y la prevención de infartos cardiacos o ataques cerebrovasculares.
















Dentro de este grupo de medicamentos encontramos dos familias: los que no son selectivos para la enzima COX-2 (como el ibuprofeno, naproxeno, indometacina) y los selectivos para la COX-2 (celecoxib, etoricoxib). Estos últimos fueron diseñados para evitar problemas estomacales como úlceras o gastritis por su uso prolongado.
















La potencia de cada AINE es diferente, al igual que la frecuencia con la que se debe tomar, por lo que se debe seguir de cerca las indicaciones médicas o las instrucciones en el inserto del medicamento para su uso (ya que muchos son de venta libre).
















Estos medicamentos inician su acción de forma rápida, sobre todo el control del dolor. No se deben mezclar AINE diferentes, esto no aumenta su efectividad, pero si el riesgo de sufrir efectos adversos por estos.
















Todos los medicamentos, incluidos los antiinflamatorios, tienen un riesgo de efectos secundarios. De allí la importancia de entender los riesgos y beneficios de estos antes de tomarlos. Algunos de los riesgos posibles son problemas del tracto digestivo (úlceras y gastritis), aumento de la presión arterial, alergias, hinchazón por retención de líquidos, problemas renales, riesgo de infartos o sangrados.
















En ocasiones estos pueden causar recaídas de enfermedad inflamatoria intestinal, alterar el metabolismo de la warfarina (un anticoagulante), causar descompensación de enfermedades cardiovasculares y se deben evitar en el embarazo (sobre todo después del primer trimestre). Por esto es fundamental informar de su uso al personal de salud cuando sea necesario.















¿Qué es el metotrexato?



Información y recomendaciones del medicamento






El metotrexato es un medicamento utilizado en artritis reumatoide y otras enfermedades de reumatología como el lupus eritematoso sistémico, artritis psoriásica, esclerosis sistémica y dermatomiositis.

Este es un inmunosupresor ("baja las defensas") que desempeña su función disminuyendo la inflamación.

Se incluye en el grupo de los fármacos modificadores de enfermedad por que en la artritis reumatoide ha demostrado disminuir el daño articular y mejorar la calidad de vida.

Aunque también se utiliza en quimioterapia, las dosis utilizadas en reumatología son bajas (usualmente menos de 25 mg a 30 mg cada semana).

La mayoría de los pacientes con artritis reumatoide se benefician y logran control de la enfermedad con el metotrexato. Su mecanismo de acción hace que sus efectos positivos no sean evidentes de inmediato y en general los cambios se empiezan a notar luego de 4 a 6 semanas de uso de este.

El metotrexato se puede tomar vía oral o por inyecciones en el musculo o bajo la piel. Usualmente se utiliza 1 dosis por semana, siempre el mismo día. Así disminuye la posibilidad de tener efectos adversos.

Cuando se toma vía oral se absorbe mejor cuando el estómago esté vacío. En caso de náuseas se puede tomar con el estómago lleno para disminuir los síntomas ya que no reduce mucho los beneficios.

Siempre que se utiliza metotrexato se recibe también ácido fólico o ácido folínico. El objetivo de estos es disminuir la posibilidad de cambios no deseados en la sangre o en el hígado por el metotrexato.

El tratamiento con metotrexato usualmente es indefinido a no ser que ocurran efectos adversos. En ocasiones, en casos seleccionados, el reumatólogo tratante podrá considerar disminuir la dosis o incluso suspenderlo si el paciente está con control total de la enfermedad y cumple ciertas condiciones.

  1. Los posibles efectos secundarios más comunes son:

  2. Náuseas, vómito o diarrea. Estas se pueden reducir al tomarlo con alimentos, en la noche y evitando lácteos el día de la toma.

  3. Úlceras orales, que son poco frecuentes por el uso de ácido fólico o folínico.

  4. Mayor sensibilidad al sol o sequedad en piel. Por lo que se debe utilizar protector solar.

  5. Sensación de fatiga, dolor de cabeza o malestar general. Usualmente es transitorio.


Existen efectos secundarios menos frecuentes (menos del 5% de los pacientes) que pueden ser disminución del recuento de las células sanguíneas o inflamación del hígado o discreta caída del cabello. Usualmente no son graves ni amenazan la vida, el reumatólogo durante la vigilancia generalmente los detectara con los exámenes y realizará los ajustes necesarios. El metotrexato en general no causa daño de riñones, pero si requiere de una función de estos lo suficientemente buena para poder eliminarlo del cuerpo (su médico se encargará de determinar esto y realizar la vigilancia necesaria).

Aunque en muy pocos casos se ha reportado inflamación de los pulmones por culpa de metotrexato, esto es infrecuente e incluso se considera seguro su uso cuando hay enfermedad pulmonar no grave en artritis reumatoide, esclerosis sistémica y otras enfermedades autoinmunes.

Hasta el momento no parece que aumente el riesgo de linfoma o cáncer en artritis reumatoide.

El metotrexato no causa infertilidad, pero está completamente contraindicado en el embarazo por su toxicidad sobre el feto. Antes de considerar un embarazo se debe informar al reumatólogo para que este realice los cambios necesarios al tratamiento e informe cuánto se debe esperar antes de poder buscar embarazo luego de la suspensión del metotrexato. En los hombres no parece haber ningún efecto sobre la fertilidad. Se considera que el metotrexato no debe ser utilizado durante la lactancia.

Las personas que toman metotrexato siempre deben informar al equipo de salud sobre su uso. SE deberá realizar vigilancia más cercana cuando se utilice antibióticos que contienen trimetoprim. Además, ya que disminuye las defensas, se deberá tener el esquema de vacunación al día y se deberá evitar las vacunas vivas atenuadas (polio oral, varicela, herpes zoster, triple viral, BCG, influenza nasal, fiebre amarilla). No hay ninguna contraindicación para vacunación para hepatitis b, influenza anual o neumococo.

El alcohol aumenta el riesgo de inflamación del hígado cuando se utiliza metotrexato. Cuando hay consumo excesivo de licor el uso de metotrexato se ha asociado a cirrosis del hígado. No se conoce exactamente cuánto es el nivel seguro de consumo de alcohol cuando se utiliza metotrexato, en general 1-2 tragos de alcohol una o dos veces por semana parecen no causar problemas importantes si el hígado está funcionando bien. Se desaconseja tomar más de 4 tragos de licor en una ocasión, así sea infrecuente.

Usualmente no es necesario suspender el metotrexato en caso de cirugías.

El metotrexato se debe almacenar en un lugar seco, fresco y fuera de la luz o calor directo. Se debe mantener fuera del alcance de niños.

No se debe olvidar que siempre que se esté tomando este medicamento debe haber un seguimiento regular por el reumatólogo para evaluar que este siendo efectivo y para vigilar posibles efectos adversos. Siempre que haya dudas sobre la medicación se debe consultar sin pena al reumatólogo para obtener la respuesta más informada sobre el tema.

¿Qué es la enfermedad indiferenciada del tejido conectivo?



Información para resolver dudas e incertidumbre



































El tejido conectivo apoya las diferentes partes del cuerpo, como la piel, ojos, pulmones y corazón. Es como el "cemento" que da forma a partes del cuerpo y ayuda a mantenerlas fuertes. Además, ayuda a algunos de los tejidos a hacer su trabajo, como los ligamentos o tendones, cartílago o grasa.
















Existen muchas patologías que afectan el tejido conectivo, algunas de estas son:

  1. Alteraciones genéticas, como el síndrome de Marfan y la osteogénesis imperfecta.

  2. Enfermedades inflamatorias o autoinmunes como el lupus.

  3. Algunos tipos de cáncer.

















Las enfermedades del tejido conectivo autoinmunes son poco frecuentes. Se le llama así al grupo de enfermedades de naturaleza inflamatoria y autoinmune que comprometen diferentes órganos y tejidos, teniendo gran potencial de daño y discapacidad.
















Las enfermedades más reconocidas de este grupo son: Artritis Reumatoide, Lupus eritematoso sistémico, Síndrome de Sjögren, esclerosis sistémica, dermatomiositis, enfermedad mixta del tejido conectivo, síndrome antifosfolípido, entre otras.
















Todas estas enfermedades tienen características y manejos que pueden llegar a ser muy diferentes, al igual que el impacto en la vida de las personas afectadas, pero durante las fases iniciales pueden tener síntomas sutiles o tener características definitorias ausentes que permitan su clasificación.
















Cuando no es posible "encasillar" las alteraciones autoinmunes o inflamatorias en una enfermedad definida, pero se está seguro de que las alteraciones de laboratorio y los síntomas que aquejan al paciente corresponden a una enfermedad autoinmune sistémica, se utiliza el término enfermedad indiferenciada del tejido conectivo.
















Aunque el término "indiferenciado" puede sonar vago, esto es una patología real. No significa que el personal de salud no sepa cómo llamar la enfermedad, simplemente significa que no están las alteraciones de laboratorio o clínicas que tradicionalmente se ven en una enfermedad típica como lupus eritematoso sistémico o esclerosis sistémica.
















No es correcto utilizar los términos lupus latente o incompleto. Esto debido a que no todas las personas con el diagnóstico desarrollan lupus. Estas pueden diferenciarse en otras enfermedades autoinmunes e, incluso, en ciertos estudios hasta una tercera parte de los pacientes con el diagnóstico no presentan síntomas adicionales en el tiempo e incluso pueden tener formas autolimitadas de la patología.
















Por lo anterior, los síntomas de la enfermedad usualmente no amenazan la vida y pueden ir desde cambios leves en los recuentos celulares de la sangre, fenómeno de Raynaud (cambios de coloración en dedos con el frío), inflamación articular, brotes en piel, sequedad en ojos, caída de cabello y alteraciones leves de las pruebas de autoinmunidad.
















El manejo usualmente dependerá de los síntomas y alteraciones encontradas por el reumatólogo, aunque usualmente no requiere de medicamentos que causan disminución de las defensas de forma importante. Lo primordial es el seguimiento por reumatología, ya que esta especialidad es la que tiene la experiencia para detectar los cambios más sutiles para determinar si hay diferenciación hacia una enfermedad específica o si está apareciendo una complicación.






























¿Qué es la artritis psoriásica?




Generalidades de la artritis psoriásica














La artritis psoriásica es un trastorno importante de las articulaciones que aparece en pacientes con una enfermedad crónica de la piel llamada psoriasis. Incluso, las personas que no tienen lesiones de psoriasis pero que tienen parientes con psoriasis pueden desarrollar artritis psoriásica.
















Entonces, ¿Qué es la psoriasis?
















La psoriasis en una enfermedad autoinmune donde el sistema de las defensas envía señales que alteran el ciclo de crecimiento de las células de la piel. El síntoma más común en la psoriasis son parches rojos que pueden doler y que causan picazón y la acumulación de una placa blanquecina plateada de células muertas de la piel. Estas placas de psoriasis aparecen de forma más frecuente en rodillas, codos y cuero cabelludo, pero pueden afectar cualquier parte del cuerpo, incluyendo uñas, palmas y plantas.
















Esta no es una enfermedad contagiosa pero su impacto va mucho más allá de la piel y lo estético. Esta se asocia a artritis, como ya mencionamos, pero también a problemas como diabetes, enfermedad cardíaca, depresión y alteración de la calidad de vida.
















En la artritis psoriásica hay dolor e inflamación en las articulaciones. Esta complicación se puede desarrollar hasta en un 25% de las personas que sufren de psoriasis. Aparte de las articulaciones la artritis psoriásica puede causar inflamación del sitio de unión de los tendones a los huesos (conocida como entesitis) e inflamación con rigidez en cuello y/o espalda.
















Los síntomas más frecuentes en la artritis psoriásica son:

  1. Dolor e inflamación en una o más articulaciones. Se puede confundir incluso con una artritis reumatoide y causar una destrucción muy importante de las articulaciones si no hay tratamiento oportuno.

  2. Hinchazón de los dedos de manos o pies de una forma difusa, llamado dactilitis y también conocidos como dedos en salchicha.

  3. Entesitis, como ya se mencionó, especialmente en el tendón de Aquiles o en las plantas.

  4. Dolor bajo de espalda.

















El tratamiento de esta enfermedad debe ser en conjunto entre dermatología y reumatología. El diagnóstico de esta complicación de la psoriasis a veces puede ser difícil de realizar, por lo que se debe tener un alto índice de sospecha para la detección de esta y las personas que sufren de psoriasis deben estar informadas de la posibilidad de sufrir artritis.
















En entradas posteriores profundizaremos en los síntomas, el diagnóstico, las complicaciones y el manejo de la artritis psoriásica.







¿Qué es la artritis reumatoide?



























El termino artritis significa articulación o coyuntura hinchada. La artritis reumatoide es el tipo más común de artritis autoinmune, afectando hasta el 2% de la población mundial. Esta se produce cuando el sistema de las defensas no funciona de forma apropiada y ataca las diferentes estructuras de las articulaciones causando inflamación y daño en las mismas, aunque también puede afectar otros órganos. Esta enfermedad es crónica y requiere seguimiento indefinido por el personal de salud con experiencia en manejo de artritis.
















La artritis reumatoide es más frecuente en mujeres y puede comenzar a cualquier edad, aunque es más común que inicie entre los 30 y los 50 años. Esta enfermedad, sin manejo adecuado, causa una gran carga de salud y económica tanto a la persona que la sufre como a las personas que la rodean. Sin tratamiento adecuado la artritis reumatoide disminuye la expectativa de vida, aumenta el riesgo de enfermedades del corazón y del pulmón, aumenta la probabilidad de tener daño articular que dé discapacidad y limite las actividades laborales y de la vida diaria.
















Aunque esta enfermedad puede ser uno de los tipos más incapacitantes de artritis, los avances en conocimiento, detección y tratamiento han mejorado la expectativa de vida y los desenlaces de manejo en las personas afectadas por este padecimiento.
















La artritis es una patología compleja con presentaciones y cursos variables. Para su diagnóstico se requiere experiencia y combinar los hallazgos de laboratorios, examen físico, imágenes e interrogatorio. Incluso hay pacientes que pueden tener resultados de laboratorio normales y aun así padecer de artritis reumatoide. Por estas razones y por el gran impacto de esta enfermedad, se hace necesario que todas las personas con diagnóstico de artritis reumatoide o con sospecha de esta tengan una evaluación por un reumatólogo. Esta especialidad se especializa en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades autoinmunes, como las artritis, pudiendo detectar de forma temprana y brindar el mejor manejo posible.
















En próximos blogs profundizaremos sobre los síntomas, diagnóstico y tratamiento de la artritis reumatoide.
















Enlaces Recomendados

  • https://asoreuma.org/manual-de-pacientes/

  • https://inforeuma.com/enfermedades-reumaticas/artritis-reumatoide/














































¿Qué son las vasculitis?




















Hoy comentaremos sobre vasculitis y sus generalidades.

Vasculitis es un término para enfermedades poco comunes que inflaman los vasos sanguíneos (que es por donde se transporta la sangre a las diferentes partes del cuerpo). Hay muchos tipos de vasculitis, por lo que las manifestaciones clínicas y la gravedad de estas pueden ser muy variables. Las manifestaciones pueden ser leves, como malestar general, hasta causar daño de órganos y muerte.

La mayoría de estas enfermedades son infrecuentes y pueden afectar cualquier sexo y edad. Algunos tipos de vasculitis afectan más a ciertos grupos de personas o se caracterizan por algunas manifestaciones que suelen ser características. Por ejemplo, la enfermedad de Kawasaki es más frecuente en niños, la arteritis de Takayasu en mujeres jóvenes y la arteritis de células gigantes en mayores de 50 años.

Debido a que pueden obstruir el flujo de la sangre a cualquier parte del cuerpo, como pulmones, nervios, riñones y piel, las vasculitis pueden causar una gran variedad de alteraciones. Algunos ejemplos pueden ser:






















  • Brotes en piel ("púrpura"), masas o bultos ("nódulos") o llagas ("úlceras").

  • Ojo rojo (por escleritis o uveítis).

  • Fiebre y pérdida de peso.

  • Daño pulmonar o sangrado por el pulmón.

  • Hinchazón en las articulaciones.


Se desconoce cuál es la causa de la mayoría de las vasculitis. Se han propuesto factores genéticos (herencia) que en asociación a algún estimulo ambiental (infecciones, tóxicos, medicamentos, etc.) desencadenan un ataque del sistema de las defensas a los vasos sanguíneos. Cuando no se conoce la causa, las vasculitis se denominan idiopáticas o primarias (se consideran que estas son de causa autoinmune). Cuando se conoce la causa, las vasculitis se denominan secundarias. Dentro del grupo de las vasculitis secundarias hay varios grupos. Algunas pueden estar asociadas a otras enfermedades reumáticas (como el Lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide y el síndrome de Sjögren). Otras pueden ser secundarias a reacciones a medicamentos (como metimazol) o tóxicos (cocaína) y hay un grupo importante que son causadas por infecciones como las hepatitis B o C, VIH e infecciones del corazón.

Las vasculitis pueden durar poco tiempo o toda la vida, según su tipo, por lo cual en muchas ocasiones las intervenciones del manejo de esta dependerán no solo del control de la enfermedad si no también de la prevención de complicaciones de esta y de su tratamiento.

La detección y el tratamiento temprano de las vasculitis puede prevenir daño permanente y muerte por las mismas, por este motivo se hace necesario sospecharlas cuando hay síntomas sugestivos, evaluar los casos sospechosos por personal entrenado en las mismas y realizar manejo en centros especializados.

Los reumatólogos son los expertos que tienen un mayor conocimiento sobre este tipo de enfermedad, por lo cual deben ser la especialidad que dirija la atención medica de las personas afectadas por estas. Generalmente se hace necesario un equipo multidisciplinario de especialistas en piel (Dermatólogos), riñones (nefrólogos), sistema nervioso (neurólogos), de pulmones (neumólogos), de los ojos (oftalmólogos) entre otros para poder dar un manejo completo de estas patologías.

Las manifestaciones características de cada clase de vasculitis y sus tratamientos serán discutidas en entradas posteriores.

Lecturas Recomendadas
























Carga mundial de las enfermedades musculoesqueléticas.


La importancia presente y futura de patologías que a veces no tenemos en cuenta.






Las enfermedades musculoesqueléticas se van convirtiendo en un problema de salud publica que toma
relevancia debido a su capacidad de deteriorar la calidad de vida de las personas que sufren de las
mismas. La afectación para los pacientes y sus cuidadores hacen que la relevancia de estas mismas
enfermedades las convierta en un tema relevante de salud publica y obliga a los sistemas de salud a
crear soluciones para poder hacer frente a este reto en el presente y futuro.

La gran dificultad con estas patologías es la baja letalidad y la alta carga de discapacidad que crea una
combinación altamente deletérea para las personas y la sociedad en general. Al tener una baja letalidad
han tenido poca relevancia para los que crean lineamentos en salud, obligando un enfoque en
patologías mas prevalentes y letales (como las malignidades, las infecciones y las enfermedades
cardiovasculares). Sin embargo, al lograrse control sobre otras patologías, la importancia de las
enfermedades musculoesqueléticas cobra relevancia al afectar de forma crónica y prolongada a las
personas.

Lo anterior nos obliga como sociedad a crear estrategias globales para poder afrontar estos retos que
nos depara el futuro, con una población cada vez mas longeva y que demanda mayores servicios en
salud. Solo a través de alianzas y colaboraciones estratégicas entre la sociedad, los estamentos
académicos, estatales y profesionales, obtendremos los mejores resultados para solucionar los retos
que se avecinan.

Desde la reumatología deberemos liderar estrategias de educación a la población, a los grupos de salud,
a los pacientes y a sus familiares, para que como un todo avancemos para aportar soluciones a esta
problemática. Como blog, y como profesionales, esperamos poder contribuir con estas soluciones al
posicionarnos como una fuente de información confiable y como un medio de comunicación efectivo
entre todos los implicados.