¿Qué es la Polimialgia Reumática?













Dolor y rigidez en mayores de 50 años






















La polimialgia reumática es una causa común de dolor y rigidez articular en personas mayores de 50 años, en especial de raza blanca. Estas quejas usualmente aparecen de forma rápida, en pocos días y semanas, e incluso su intensidad puede llevar a deterioro de calidad de vida, requerimiento de ayuda para autocuidado y postración de forma muy rápida.
















Estas quejas afectan ambos lados del cuerpo y es común que el dolor sea mayor en los brazos con dificultad para levantar por arriba de los hombros por dolor. También tiene predilección por la región de la cadera y glúteos, pero puede afectar cualquier articulación del cuerpo.
















El dolor y las quejas de rigidez son mayores en horas de la mañana y puede mejorar a medida que pasa el día y la persona realiza actividad física. Con periodos de reposo, como sentarse por un largo tiempo o en viajes, puede reaparecer la rigidez y el dolor.
















La queja de dolor y rigidez puede ser tan intensa que puede causar alteraciones del sueño (como insomnio), dificultad para vestirse, para cambiar de posición y para el autocuidado.
















La causa de esta enfermedad es desconocida, se considera que hay un proceso inflamatorio que predomina en las articulaciones, bursas (bolsas de líquido que permiten el movimiento articular) y tendones. Desafortunadamente, aún desconocemos que causa esta inflamación.
















En ocasiones, la polimialgia reumática puede ser la primera manifestaciones de una enfermedad más grave conocida como arteritis de células gigantes. Incluso, otras enfermedades que causan inflamación como la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico, pueden tener síntomas que se confunden con la polimialgia reumática.
















No se debe confundir la polimialgia reumática con la fibromialgia. Aunque ambas pueden producir dolor, la fibromialgia no causa inflamación.
















La polimialgia reumática puede ser difícil de diagnosticar, ya que no cuenta con una sola prueba que permita confirmarla o descartarla. El personal de salud se encargará de hacer una historia clínica detallada (siendo fundamental el interrogatorio), examen físico y pruebas que permitan descartar enfermedades que parezcan polimialgia reumática y que no lo sean. Las pruebas de sangre pueden detectar inflamación muy alta, como la velocidad de eritrosedimentación globular y la pcr, pero en algunos pacientes estas pueden ser normales y estas alteraciones no son exclusivas de la polimialgia reumática.
















Por lo anterior, la especialidad ideal para el estudio, diagnóstico y manejo de la polimialgia reumática es reumatología. Teniendo en cuenta los posibles diagnósticos diferenciales y que no existe una sola prueba que permita realizar su diagnóstico.
















En caso de sospecharse una polimialgia reumática, se podrá ofrecer una prueba de tratamiento con dosis medias de corticoesteroides. Si existe la enfermedad, la respuesta a este tratamiento es marcado y rápido en la mayoría de las ocasiones. Si se logra el control de los síntomas, el médico iniciara una reducción lenta de la dosis de los corticoesteroides buscando la menor cantidad posible que mantenga control de los síntomas.
















Algunos pacientes pueden llegar a suspender los corticoesteroides de forma controlada y programada, pero este proceso suele durar alrededor de 1 año, pero puede tomar hasta 2-3 años. Otras personas no logran suspender por completo los corticoesteroides y se podrán recibir dosis bajas por mayor tiempo.
















El plan, con la medicación y control de los síntomas, es reanudar la actividad normal de su vida para evitar complicaciones. El ejercicio físico no causa deterioro de la enfermedad y se fomenta para evitar deterioro físico por el reposo. Se debe evitar ganar peso y dietas ricas en grasas y azucares. El personal de salud se encargará de vigilar posibles complicaciones por los medicamentos como osteoporosis, cataratas, aumento de la presión arterial, aumento de los niveles de azúcar en la sangre o complicaciones de la enfermedad. En caso de aparecer fiebre, alteraciones visuales, dolor de cabeza intenso o sensación de fatiga para masticar o para elevar los brazos, se debe consultar inmediatamente al médico tratante debido a que estos son signos de alarma para arteritis de células gigantes.
















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¿Qué es la gota?













Consecuencias del aumento del ácido úrico





























La gota es una enfermedad que causa ataques de inflamación y dolor intenso en articulaciones por culpa del aumento de los niveles de ácido úrico en el cuerpo.
















La gota es más frecuente en hombres y afecta principalmente a personas con obesidad, diabetes y enfermedad renal. Las mujeres también pueden sufrir de gota, aunque es infrecuente antes de los 50 años.
















Esta enfermedad se caracteriza por ataques súbitos de dolor e inflamación en una articulación. De forma más frecuente afecta articulaciones de los miembros inferiores. Cuando inflama la articulación del primer dedo del pie se conoce como podagra.
















El ácido úrico es una sustancia natural que se produce en el cuerpo como parte del metabolismo de sustancias conocidas como purinas. Los riñones son los encargados de filtrar y eliminar el ácido úrico.
















Cuando hay un aumento importante de los niveles de ácido úrico, ya sea por aumento de producción o por disminución en su eliminación por el riñón, se pueden formar cristales de urato. Estos cristales de urato se depositan en las articulaciones y pueden iniciar los ataques de inflamación.
















Estos ataques de inflamación usualmente inician en la noche o madrugada, y aumentan rápidamente de intensidad, llegando a ser incapacitantes. En general un ataque de gota puede durar hasta 2 semanas y, usualmente, es seguido de periodos sin síntomas. Si no se realiza tratamiento adecuado, estas crisis pueden ser cada vez más frecuentes con periodos sin síntomas de menor duración.
















Además, los niveles elevados de ácido úrico en el tiempo pueden causar acúmulo de cristales de urato en lugares diferentes a las articulaciones. Estos son conocidos como tofos y se pueden localizar bajo la piel, en las orejas, sobre los codos y rodillas, e incluso se han descrito en ojo, corazón y médula espinal.
















Por si no fuera suficiente, estos ataques de gota y los tofos pueden causar daño articular y aumentan el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares como infartos, ataques cerebrales e incluso aumentan el riesgo de amputación de extremidades por enfermedad arterial.
















En blogs posteriores profundizaremos en las causas y en el tratamiento de la gota.
















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¿Qué son los antiinflamatorios no esteroides?










Los AINE, riesgos y beneficios.





























Los antiinflamatorios no esteroides (también conocidos como AINE) son unos de los grupos de medicamentos más utilizados para tratar el dolor y la inflamación en los adultos.
















En este grupo encontramos fármacos ampliamente conocidos como el ibuprofeno, diclofenaco, meloxicam o ácido salicílico.
















En ocasiones se utilizan a largo plazo para el control de enfermedades reumáticas como las espondiloartritis. También se utilizan por periodos cortos para el control rápido de inflamación, como en artritis reumatoide, osteoartritis o incluso lupus eritematoso sistémico.
















Aparte de su efecto sobre el dolor, la inflamación y la fiebre, también alteran la función de las células responsables de la coagulación. Por este motivo el ácido salicílico se ha utilizado también para el manejo y la prevención de infartos cardiacos o ataques cerebrovasculares.
















Dentro de este grupo de medicamentos encontramos dos familias: los que no son selectivos para la enzima COX-2 (como el ibuprofeno, naproxeno, indometacina) y los selectivos para la COX-2 (celecoxib, etoricoxib). Estos últimos fueron diseñados para evitar problemas estomacales como úlceras o gastritis por su uso prolongado.
















La potencia de cada AINE es diferente, al igual que la frecuencia con la que se debe tomar, por lo que se debe seguir de cerca las indicaciones médicas o las instrucciones en el inserto del medicamento para su uso (ya que muchos son de venta libre).
















Estos medicamentos inician su acción de forma rápida, sobre todo el control del dolor. No se deben mezclar AINE diferentes, esto no aumenta su efectividad, pero si el riesgo de sufrir efectos adversos por estos.
















Todos los medicamentos, incluidos los antiinflamatorios, tienen un riesgo de efectos secundarios. De allí la importancia de entender los riesgos y beneficios de estos antes de tomarlos. Algunos de los riesgos posibles son problemas del tracto digestivo (úlceras y gastritis), aumento de la presión arterial, alergias, hinchazón por retención de líquidos, problemas renales, riesgo de infartos o sangrados.
















En ocasiones estos pueden causar recaídas de enfermedad inflamatoria intestinal, alterar el metabolismo de la warfarina (un anticoagulante), causar descompensación de enfermedades cardiovasculares y se deben evitar en el embarazo (sobre todo después del primer trimestre). Por esto es fundamental informar de su uso al personal de salud cuando sea necesario.














¿Qué es la artritis reumatoide?



























El termino artritis significa articulación o coyuntura hinchada. La artritis reumatoide es el tipo más común de artritis autoinmune, afectando hasta el 2% de la población mundial. Esta se produce cuando el sistema de las defensas no funciona de forma apropiada y ataca las diferentes estructuras de las articulaciones causando inflamación y daño en las mismas, aunque también puede afectar otros órganos. Esta enfermedad es crónica y requiere seguimiento indefinido por el personal de salud con experiencia en manejo de artritis.
















La artritis reumatoide es más frecuente en mujeres y puede comenzar a cualquier edad, aunque es más común que inicie entre los 30 y los 50 años. Esta enfermedad, sin manejo adecuado, causa una gran carga de salud y económica tanto a la persona que la sufre como a las personas que la rodean. Sin tratamiento adecuado la artritis reumatoide disminuye la expectativa de vida, aumenta el riesgo de enfermedades del corazón y del pulmón, aumenta la probabilidad de tener daño articular que dé discapacidad y limite las actividades laborales y de la vida diaria.
















Aunque esta enfermedad puede ser uno de los tipos más incapacitantes de artritis, los avances en conocimiento, detección y tratamiento han mejorado la expectativa de vida y los desenlaces de manejo en las personas afectadas por este padecimiento.
















La artritis es una patología compleja con presentaciones y cursos variables. Para su diagnóstico se requiere experiencia y combinar los hallazgos de laboratorios, examen físico, imágenes e interrogatorio. Incluso hay pacientes que pueden tener resultados de laboratorio normales y aun así padecer de artritis reumatoide. Por estas razones y por el gran impacto de esta enfermedad, se hace necesario que todas las personas con diagnóstico de artritis reumatoide o con sospecha de esta tengan una evaluación por un reumatólogo. Esta especialidad se especializa en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades autoinmunes, como las artritis, pudiendo detectar de forma temprana y brindar el mejor manejo posible.
















En próximos blogs profundizaremos sobre los síntomas, diagnóstico y tratamiento de la artritis reumatoide.
















Enlaces Recomendados

  • https://asoreuma.org/manual-de-pacientes/

  • https://inforeuma.com/enfermedades-reumaticas/artritis-reumatoide/