¿Qué es la Polimialgia Reumática?













Dolor y rigidez en mayores de 50 años






















La polimialgia reumática es una causa común de dolor y rigidez articular en personas mayores de 50 años, en especial de raza blanca. Estas quejas usualmente aparecen de forma rápida, en pocos días y semanas, e incluso su intensidad puede llevar a deterioro de calidad de vida, requerimiento de ayuda para autocuidado y postración de forma muy rápida.
















Estas quejas afectan ambos lados del cuerpo y es común que el dolor sea mayor en los brazos con dificultad para levantar por arriba de los hombros por dolor. También tiene predilección por la región de la cadera y glúteos, pero puede afectar cualquier articulación del cuerpo.
















El dolor y las quejas de rigidez son mayores en horas de la mañana y puede mejorar a medida que pasa el día y la persona realiza actividad física. Con periodos de reposo, como sentarse por un largo tiempo o en viajes, puede reaparecer la rigidez y el dolor.
















La queja de dolor y rigidez puede ser tan intensa que puede causar alteraciones del sueño (como insomnio), dificultad para vestirse, para cambiar de posición y para el autocuidado.
















La causa de esta enfermedad es desconocida, se considera que hay un proceso inflamatorio que predomina en las articulaciones, bursas (bolsas de líquido que permiten el movimiento articular) y tendones. Desafortunadamente, aún desconocemos que causa esta inflamación.
















En ocasiones, la polimialgia reumática puede ser la primera manifestaciones de una enfermedad más grave conocida como arteritis de células gigantes. Incluso, otras enfermedades que causan inflamación como la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico, pueden tener síntomas que se confunden con la polimialgia reumática.
















No se debe confundir la polimialgia reumática con la fibromialgia. Aunque ambas pueden producir dolor, la fibromialgia no causa inflamación.
















La polimialgia reumática puede ser difícil de diagnosticar, ya que no cuenta con una sola prueba que permita confirmarla o descartarla. El personal de salud se encargará de hacer una historia clínica detallada (siendo fundamental el interrogatorio), examen físico y pruebas que permitan descartar enfermedades que parezcan polimialgia reumática y que no lo sean. Las pruebas de sangre pueden detectar inflamación muy alta, como la velocidad de eritrosedimentación globular y la pcr, pero en algunos pacientes estas pueden ser normales y estas alteraciones no son exclusivas de la polimialgia reumática.
















Por lo anterior, la especialidad ideal para el estudio, diagnóstico y manejo de la polimialgia reumática es reumatología. Teniendo en cuenta los posibles diagnósticos diferenciales y que no existe una sola prueba que permita realizar su diagnóstico.
















En caso de sospecharse una polimialgia reumática, se podrá ofrecer una prueba de tratamiento con dosis medias de corticoesteroides. Si existe la enfermedad, la respuesta a este tratamiento es marcado y rápido en la mayoría de las ocasiones. Si se logra el control de los síntomas, el médico iniciara una reducción lenta de la dosis de los corticoesteroides buscando la menor cantidad posible que mantenga control de los síntomas.
















Algunos pacientes pueden llegar a suspender los corticoesteroides de forma controlada y programada, pero este proceso suele durar alrededor de 1 año, pero puede tomar hasta 2-3 años. Otras personas no logran suspender por completo los corticoesteroides y se podrán recibir dosis bajas por mayor tiempo.
















El plan, con la medicación y control de los síntomas, es reanudar la actividad normal de su vida para evitar complicaciones. El ejercicio físico no causa deterioro de la enfermedad y se fomenta para evitar deterioro físico por el reposo. Se debe evitar ganar peso y dietas ricas en grasas y azucares. El personal de salud se encargará de vigilar posibles complicaciones por los medicamentos como osteoporosis, cataratas, aumento de la presión arterial, aumento de los niveles de azúcar en la sangre o complicaciones de la enfermedad. En caso de aparecer fiebre, alteraciones visuales, dolor de cabeza intenso o sensación de fatiga para masticar o para elevar los brazos, se debe consultar inmediatamente al médico tratante debido a que estos son signos de alarma para arteritis de células gigantes.
















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¿Cuáles son las causas de la gota?













Bebidas azucaradas, carnes rojas, alcohol, mariscos, entre otros






















La gota es consecuencia del depósito de cristales de urato en el cuerpo debido al aumento de los niveles de ácido úrico. Este aumento de los niveles del ácido úrico y el acúmulo de este en el cuerpo puede ser por un exceso de producción de ácido úrico por el cuerpo o una disminución en la eliminación de este por los riñones.

La diabetes, la resistencia a la insulina, la enfermedad renal crónica, la obesidad y el síndrome metabólico son condiciones que se asocian a niveles elevados de ácido úrico.

Los alimentos ricos en purinas, el consumo de alcohol y ciertos medicamentos como inmunosupresores y diuréticos aumentan el riesgo de gota.

Los mariscos, las anchoas, las sardinas, el atún, la trucha, los mejillones, las vieiras, las salsas, las carnes rojas, las vísceras (como el hígado) y las sopas de vísceras son altas en purinas. Además, las bebidas alcohólicas (cerveza y vino tinto) y azucaradas o saborizadas también aumentan los niveles de ácido úrico.

Las comidas o bebidas altas en fructosa (como el jarabe de maíz) también causan aumento de los niveles de ácido úrico y pueden precipitar crisis de gota.

Dentro de los medicamentos que pueden causar aumento del ácido úrico se encuentran la ciclosporina, tacrolimus, hidroclorotiazida y furosemida. El ácido salicílico en dosis bajas puede causar aumento de los niveles de ácido úrico, pero se considera que su efecto protector ante infartos y ataques cerebrovasculares es mayor, por lo que no se suspende en caso de que un paciente tenga indicación para utilizarlo.

Otras causas de aumento de niveles de ácido úrico es el aumento de producción de este por enfermedades como tumores o leucemias. La psoriasis se ha asociado también a niveles elevados de ácido úrico, aun sin que la persona tenga obesidad.

Por último, una disminución en la eliminación del ácido úrico por parte de los riñones puede causar que este se acumule y aparezcan depósitos de cristales de urato. Los más frecuente es la falla renal crónica o la diálisis, pero existen también modificaciones genéticas del funcionamiento de los riñones que pueden llevar a que el ácido úrico no se elimine de forma adecuada, causando crisis de gota incluso en personas jóvenes sin otros factores de riesgo.

En blogs posteriores profundizaremos en el diagnóstico y tratamiento de la gota.

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La gota es consecuencia del depósito de cristales de urato en el cuerpo debido al aumento de los niveles de ácido úrico. Este aumento de los niveles del ácido úrico y el acúmulo de este en el cuerpo puede ser por un exceso de producción de ácido úrico por el cuerpo o una disminución en la eliminación de este por los riñones.
















La diabetes, la resistencia a la insulina, la enfermedad renal crónica, la obesidad y el síndrome metabólico son condiciones que se asocian a niveles elevados de ácido úrico.
















Los alimentos ricos en purinas, el consumo de alcohol y ciertos medicamentos como inmunosupresores y diuréticos aumentan el riesgo de gota.
















Los mariscos, las anchoas, las sardinas, el atún, la trucha, los mejillones, las vieiras, las salsas, las carnes rojas, las vísceras (como el hígado) y las sopas de vísceras son altas en purinas. Además, las bebidas alcohólicas (cerveza y vino tinto) y azucaradas o saborizadas también aumentan los niveles de ácido úrico.
















Las comidas o bebidas altas en fructosa (como el jarabe de maíz) también causan aumento de los niveles de ácido úrico y pueden precipitar crisis de gota.
















Dentro de los medicamentos que pueden causar aumento del ácido úrico se encuentran la ciclosporina, tacrolimus, hidroclorotiazida y furosemida. El ácido salicílico en dosis bajas puede causar aumento de los niveles de ácido úrico, pero se considera que su efecto protector ante infartos y ataques cerebrovasculares es mayor, por lo que no se suspende en caso de que un paciente tenga indicación para utilizarlo.
















Otras causas de aumento de niveles de ácido úrico es el aumento de producción de este por enfermedades como tumores o leucemias. La psoriasis se ha asociado también a niveles elevados de ácido úrico, aun sin que la persona tenga obesidad.
















Por último, una disminución en la eliminación del ácido úrico por parte de los riñones puede causar que este se acumule y aparezcan depósitos de cristales de urato. Los más frecuente es la falla renal crónica o la diálisis, pero existen también modificaciones genéticas del funcionamiento de los riñones que pueden llevar a que el ácido úrico no se elimine de forma adecuada, causando crisis de gota incluso en personas jóvenes sin otros factores de riesgo.
















En blogs posteriores profundizaremos en el diagnóstico y tratamiento de la gota.
















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¿Qué es la gota?













Consecuencias del aumento del ácido úrico





























La gota es una enfermedad que causa ataques de inflamación y dolor intenso en articulaciones por culpa del aumento de los niveles de ácido úrico en el cuerpo.
















La gota es más frecuente en hombres y afecta principalmente a personas con obesidad, diabetes y enfermedad renal. Las mujeres también pueden sufrir de gota, aunque es infrecuente antes de los 50 años.
















Esta enfermedad se caracteriza por ataques súbitos de dolor e inflamación en una articulación. De forma más frecuente afecta articulaciones de los miembros inferiores. Cuando inflama la articulación del primer dedo del pie se conoce como podagra.
















El ácido úrico es una sustancia natural que se produce en el cuerpo como parte del metabolismo de sustancias conocidas como purinas. Los riñones son los encargados de filtrar y eliminar el ácido úrico.
















Cuando hay un aumento importante de los niveles de ácido úrico, ya sea por aumento de producción o por disminución en su eliminación por el riñón, se pueden formar cristales de urato. Estos cristales de urato se depositan en las articulaciones y pueden iniciar los ataques de inflamación.
















Estos ataques de inflamación usualmente inician en la noche o madrugada, y aumentan rápidamente de intensidad, llegando a ser incapacitantes. En general un ataque de gota puede durar hasta 2 semanas y, usualmente, es seguido de periodos sin síntomas. Si no se realiza tratamiento adecuado, estas crisis pueden ser cada vez más frecuentes con periodos sin síntomas de menor duración.
















Además, los niveles elevados de ácido úrico en el tiempo pueden causar acúmulo de cristales de urato en lugares diferentes a las articulaciones. Estos son conocidos como tofos y se pueden localizar bajo la piel, en las orejas, sobre los codos y rodillas, e incluso se han descrito en ojo, corazón y médula espinal.
















Por si no fuera suficiente, estos ataques de gota y los tofos pueden causar daño articular y aumentan el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares como infartos, ataques cerebrales e incluso aumentan el riesgo de amputación de extremidades por enfermedad arterial.
















En blogs posteriores profundizaremos en las causas y en el tratamiento de la gota.
















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¿Qué es la osteonecrosis?










Necrosis avascular o aséptica











































Los huesos son elementos vivos que necesitan un adecuado suministro de oxígeno por medio de la sangre para permanecer vitales. Si el aporte de sangre disminuye, los componentes del hueso y la médula ósea pueden morir y provocar fallas con hundimientos en el hueso.
















Cuando esto sucede se conoce como un infarto óseo. Cuando un infarto óseo sucede en el extremo del hueso que hace parte de una articulación se llama osteonecrosis.
















La osteonecrosis, también conocida como necrosis avascular o aséptica, causa en el tiempo daño articular que produce osteoartritis (también conocida como artrosis). Por este motivo se puede manifestar con dolor intenso y discapacidad.
















Los sitios más afectados son caderas y rodillas. Otros sitios afectados son hombros, manos y pies. Ocasionalmente puede aparecer osteonecrosis de los maxilares, en pacientes en tratamiento con bifosfonatos a dosis altos y usualmente durante el tratamiento para algún cáncer. Esta complicación es muy rara en pacientes que reciben la medicación para osteoporosis.
















Las causas más frecuentes de osteonecrosis con traumas graves, corticoesteroides (como la prednisolona), consumo excesivo de alcohol, lupus eritematoso sistémico, infección por VIH, anemia de células falciformes, enfermedad por descompresión (después de bucear), radioterapia o trasplante de órganos.
















Las personas afectadas por osteonecrosis se quejan de dolor intenso, usualmente en cadera o rodilla. Este dolor empeora al cargar peso o caminar. Para llegar al diagnóstico usualmente debe haber una alta sospecha. Por lo anterior, en una persona con factores de riesgo para osteonecrosis el personal de salud solicitará imágenes cuando hay un dolor sospechoso.
















Las radiografías pueden ser normales en las etapas iniciales, por lo que, si no se encuentran cambios, pero persiste la sospecha, se podrá solicitar una gammagrafía ósea o una resonancia magnética.
















Aún no existe una prueba clara que indique la mejor manera para tratar la osteonecrosis. Inicialmente se darán medicamentos para el dolor y se limitará la carga de peso sobre la zona afectada. Si hay empeoramiento del dolor, sobre todo si aparece hundimiento del hueso, se podrá utilizar cirugía para intentar preservar la articulación o, en casos más avanzados, se podrá requerir un reemplazo articular.
















Por lo anterior es fundamental prevenir la osteonecrosis al evitar el exceso de alcohol o el consumo de cigarrillo. Si se utilizan esteroides, se deben utilizar en la menor dosis y por la menor cantidad de tiempo posible.





























¿Cómo se trata la Osteoartritis?











Tratamiento en equipo






















La osteoartritis, también conocida como artrosis, es una de las enfermedades articulares más frecuentes. Esta afecta alrededor de 302 millones de personas a nivel mundial y se vuelve más frecuente con el envejecimiento de la población. No existe ningún medicamento que frene su progresión ni que la cure. Afecta de forma más frecuente rodillas, caderas y manos, y es la principal causa de discapacidad en adultos. Por lo anterior es fundamental la prevención y, si aparece, un manejo comprensivo para obtener los mejores resultados.
















En cuanto a prevención las medidas más eficaces son evitar el sobrepeso, buen estado físico y evitar lesiones articulares. La osteoartritis no es una enfermedad mortal, pero al comprometer todas las estructuras articulares se asocia a dolor e incomodidad que pueden llevar a un deterioro importante de calidad de vida y funcionalidad en quienes las sufren. De allí la importancia de un estilo de vida saludable que disminuya la probabilidad de sufrirla.
















Una vez aparece la osteoartritis se deben realizar cambios en estilo de vida para obtener los mejores resultados. Si hay sobrepeso u obesidad, una disminución de al menos un 5% del peso corporal brinda mejoría en el dolor, y este beneficio aumenta de forma progresiva hasta disminuciones de un 20% (si están indicadas clínicamente). Siempre se debe realizar actividad física según las posibilidades de acceso y físicas de cada paciente, utilizando el sentido común e idealmente de una forma dirigida y supervisada (ya sea individual o en grupos). Las rodilleras para la artrosis de rodillas y el uso de bastones para la artrosis de rodillas y caderas se pueden considerar si hay alteraciones en el equilibrio o en la deambulación. El Tai chi y el yoga, ambos bajo supervisión, podrían tener utilidad para el manejo del dolor. El uso de calor o frio, aunque tiene poca evidencia, es una intervención de bajo costo que se puede utilizar si se siente mejoría.
















En conjunto con estas medidas, existen intervenciones con medicamentos que pueden mejorar el dolor. Los antinflamatorios aplicados de forma tópica en los sitios de dolor, sobre todo rodillas, se consideran seguros y pueden brindar beneficio para el dolor. En caso de que estos no sean suficientes se puede utilizar cremas con capsaicina, sobre todo en rodillas, teniendo en cuenta que siempre debe haber un buen lavado de manos luego de su aplicación para evitar el contacto con ojos o genitales. Si lo anterior no es suficiente se pueden utilizar medicamentos tomados como antinflamatorios, en la menor dosis y por el menor tiempo, dependiendo del estado de salud de cada persona.
















El acetaminofén o paracetamol se considera relativamente seguro pero su efectividad puede ser limitada para el control del dolor y se debe vigilar que no se pase la dosis diaria permitida. Esto es importante ya que debido a las diferentes marcas disponibles en el mercado a veces se pueden consumir dosis muy altas de forma inadvertida. Es fundamental informar al grupo de salud de todos los medicamentos que se estén tomando.
















Aún hay controversia sobre el uso de medicamentos como glucosamina, condroitina, entre otros. Desafortunadamente la calidad de la evidencia no permite realizar recomendaciones fuertes a favor o en contra. Algunos pacientes pueden obtener mejoría con estos medicamentos y se debe realizar un manejo basado en decisiones compartidas entre paciente y grupo de salud, teniendo en cuenta que el uso de toda sustancia debe tener vigilancia por el riesgo de efectos adversos o interacciones.
















En ocasiones se podrán aplicar esteroides de forma local dentro de la articulación y se puede obtener gran mejoria de forma temporal con los mismos. Se ha utilizado ácido hialurónico con resultados variables, teniendo en cuenta que la aplicación de este no previene la aparición de la osteoartritis, que este no cura la osteoartritis y que al ser un procedimiento invasivo tiene los mismos riesgos que la aplicación de esteroides dentro de la articulación.
















Se deben evitar los opioides debido a sus efectos secundarios y el riesgo de adicción con muy pocos beneficios en cuanto al control de la osteoartritis.
















En resumen, los mejores resultados los podremos esperar cuando tanto la persona afectada como el equipo de salud funcionan en equipo para realizar cambios en el estilo de vida y la escogencia de la medida de tratamiento que mejor se adapte a las necesidades y condiciones de cada persona.
















Enlace recomendado: https://www.reumatologia.online/blog/que-es-la-artrosis







¿Qué es la fibromialgia?


Generalidades



































La fibromialgia es un problema de salud común que provoca una alteración de cómo se percibe el dolor causando una mayor sensibilidad al tacto, menor tolerancia al dolor y sensación de dolor generalizado. Aun no son claras las causas de la fibromialgia, pareciera ser que hay una alteración de cómo se procesa la información del dolor en el sistema nervioso. En la fibromialgia no hay una alteración autoinmune, inflamatoria o muscular que cause el dolor, pero frecuentemente acompaña patologías que producen dolor articular.

Esta enfermedad es crónica (a largo plazo), más frecuente en mujeres en la edad adulta media y usualmente aparece en personas que tienen alteraciones del ánimo, problemas del sueño y enfermedades reumáticas como artrosis, artritis reumatoide o espondilitis anquilosante.

Probablemente existen genes que hacen que las personas sean más propensas a sufrir de fibromialgia, pero estos solos no son suficientes para causarla. Generalmente hay desencadenantes de esta, como lesiones en columna, artritis, estrés físico o emocional.

Otras quejas que manifiestan las personas con fibromialgia fatigan o cansancio extremo, sueño no reparador, dificultades de la memoria o para pensar. Es frecuente que la migraña se acompañe de otros problemas como depresión o ansiedad, migraña, colon irritable, dolor pélvico crónico, vejiga irritable o dolor facial o mandibular.

Los síntomas de la fibromialgia pueden variar en el tiempo con un impacto importante en la calidad de vida de las personas que lo sufren. El estrés, las alteraciones del ánimo y fuentes de dolor no controladas son causantes de empeoramiento de los síntomas de la fibromialgia.

A pesar de que la fibromialgia puede causar deterioro de la calidad de vida se considera benigna ya que no provoca enfermedad cardíaca, cerebrovascular, cáncer, deformidades físicas ni muerte.

El diagnóstico de la fibromialgia es clínico a través de un interrogatorio detallado y un examen físico completo en el cual se buscan puntos dolorosos y descartar otras causas de dolor muscular. No existen exámenes de sangre o imágenes que permitan el diagnóstico de la enfermedad, pero si se pueden utilizar para descartar otros problemas que puedan simular fibromialgia o ser enmascarados por esta.

La fibromialgia no tiene cura, pero si tiene manejo. Este puede ser farmacológico y no farmacológico. Los mejores resultados se logran con el uso de varios tipos de tratamiento.

A todo tratamiento farmacológico se le debe agregar un plan de ejercicio, aun con dolor el ejercicio de bajo impacto no será perjudicial. Es importante abordar los factores de riesgo y desencadenantes de fibromialgia como problemas del sueño, ánimo y alteraciones musculoesqueléticas que puedan empeorar los síntomas.

Con el tratamiento adecuado los síntomas pueden mejorar y se puede vivir una vida normal.

La fibromialgia no es una forma de artritis, no produce inflamación ni daño articular, de los músculos u otros tejidos. Debido a los síntomas de dolor y fatiga, que pueden confundirse con una artritis, muchas veces se hace necesario la evaluación de un reumatólogo quienes pueden detectar la fibromialgia y descartar enfermedades reumáticas. Para la atención a largo plazo de la fibromialgia no se hace necesario un seguimiento estricto de reumatología, los médicos de atención primaria pueden proporcionar la atención y los tratamientos de la fibromialgia. En caso de que se presenten dudas sobre patologías autoinmunes o musculoesqueléticas, se debe obtener una reevaluación por reumatología, ya que el hecho de que alguien tenga fibromialgia no descarta que pueda sufrir otras patologías que causen dolor en ese momento o posterior al diagnóstico de la misma.

En entradas posteriores profundizaremos en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad.

















¿Qué es la artrosis?


Generalidades de la enfermedad













La artrosis, u osteoartritis, es una enfermedad articular muy común que afecta con más frecuencia a personas mayores de 45 a 50 años. Puede afectar todas las razas y a ambos sexos (aunque es más común en las mujeres)
















Esta es una enfermedad reumática mecánica que generalmente se atribuye al desgaste y degeneración del cartílago y otras estructuras articulares (ligamentos, capsula que rodea la articulación, debilidad muscular y el hueso).
















Aunque se clasifica dentro de las artritis esta es muy diferente a la artritis reumatoide, espondiloartritis o a la inflamación articular dada por otras enfermedades autoinmunes. Esta no es una enfermedad en la que el sistema inmune ataca las coyunturas. En la artrosis la alteración de la biomecánica causa inflamación local que perpetua el daño iniciado por el mal funcionamiento de la articulación por su degeneración.
















Esta patología afecta con mayor frecuencia las articulaciones de la mano, columna vertebral, caderas y rodillas. Es más frecuente en mujeres y el riesgo de padecer esta enfermedad en algún momento de la vida es casi del 50%.
















La importancia de esta enfermedad es su alta frecuencia, la gran capacidad que tiene para causar deterioro en la calidad de vida y la cronicidad (no tiene cura). De hecho, es la principal causa de discapacidad en personas mayores.
















Las personas afectadas por la artrosis se quejan de dolor articular con el uso de la coyuntura afectada. Este dolor mejora con el reposo y aunque pueden sentir rigidez, es generalmente por corto tiempo. Con el pasar de los años puede haber deformidad en la articulación afectada.
















El diagnóstico de la artrosis es clínico, según los síntomas y los hallazgos del interrogatorio y el examen físico. En ocasiones se puede solicitar estudios para definir el alcance de la enfermedad o para descartar otros problemas articulares.
















La artrosis requiere un enfoque multidisciplinario para lograr control del dolor y mejorar la calidad de vida. La rehabilitación, modificación de estilo de vida y el apoyo analgésico son fundamentales para obtener los mejores resultados. El reumatólogo tiene la capacidad de coordinar el cuidado y diferenciar la artrosis de otro tipo de patologías articulares que requieran otro tipo de intervenciones.
















En otras entradas comentaremos sobre los factores de riesgo, profundizaremos en los síntomas y en el manejo de esta patología.










¿Qué es la artritis reumatoide?



























El termino artritis significa articulación o coyuntura hinchada. La artritis reumatoide es el tipo más común de artritis autoinmune, afectando hasta el 2% de la población mundial. Esta se produce cuando el sistema de las defensas no funciona de forma apropiada y ataca las diferentes estructuras de las articulaciones causando inflamación y daño en las mismas, aunque también puede afectar otros órganos. Esta enfermedad es crónica y requiere seguimiento indefinido por el personal de salud con experiencia en manejo de artritis.
















La artritis reumatoide es más frecuente en mujeres y puede comenzar a cualquier edad, aunque es más común que inicie entre los 30 y los 50 años. Esta enfermedad, sin manejo adecuado, causa una gran carga de salud y económica tanto a la persona que la sufre como a las personas que la rodean. Sin tratamiento adecuado la artritis reumatoide disminuye la expectativa de vida, aumenta el riesgo de enfermedades del corazón y del pulmón, aumenta la probabilidad de tener daño articular que dé discapacidad y limite las actividades laborales y de la vida diaria.
















Aunque esta enfermedad puede ser uno de los tipos más incapacitantes de artritis, los avances en conocimiento, detección y tratamiento han mejorado la expectativa de vida y los desenlaces de manejo en las personas afectadas por este padecimiento.
















La artritis es una patología compleja con presentaciones y cursos variables. Para su diagnóstico se requiere experiencia y combinar los hallazgos de laboratorios, examen físico, imágenes e interrogatorio. Incluso hay pacientes que pueden tener resultados de laboratorio normales y aun así padecer de artritis reumatoide. Por estas razones y por el gran impacto de esta enfermedad, se hace necesario que todas las personas con diagnóstico de artritis reumatoide o con sospecha de esta tengan una evaluación por un reumatólogo. Esta especialidad se especializa en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades autoinmunes, como las artritis, pudiendo detectar de forma temprana y brindar el mejor manejo posible.
















En próximos blogs profundizaremos sobre los síntomas, diagnóstico y tratamiento de la artritis reumatoide.
















Enlaces Recomendados

  • https://asoreuma.org/manual-de-pacientes/

  • https://inforeuma.com/enfermedades-reumaticas/artritis-reumatoide/














































¿Qué es la Osteoporosis?


Generalidades





































La osteoporosis es una enfermedad frecuente en la que los huesos van disminuyendo de calidad por lo cual se debilitan y aumentan el riesgo de quebrarse en caso de caídas o esfuerzos físicos.
















Esta enfermedad afecta tanto a hombres y mujeres. Después de los 30 años se empieza a perder más masa ósea de la que se puede reemplazar, siendo más acelerado este proceso en las mujeres luego de la menopausia y en los hombres luego de los 70 años, por lo cual se obtiene un hueso de menor calidad que es más susceptible de romperse.
















Muchos factores aumentan el riesgo de sufrir de osteoporosis dentro de los que están: sexo, edad, antecedente de fractura de cadera en padres, desórdenes alimenticios, fumar, uso de medicamentos como esteroides, anticoagulantes o tratamientos que reducen las hormonas sexuales.
















Esta patología se puede producir a cualquier edad y en cualquier grupo étnico, aunque es más frecuente en mujeres blancas y mayores de 50 años. Después de esta edad, hasta la mitad de las mujeres y alrededor de 1 de cada 16 hombres sufrirán una fractura relacionada con la osteoporosis.
















La osteoporosis se puede diagnosticar de forma clínica, al detectar huesos rotos luego de lesiones menores, pero lo ideal es realizar detección temprana antes de que hayan sucedido estas fracturas. Hay múltiples mecanismos para la detección de personas en riesgo de osteoporosis, pero en ausencia de fracturas por fragilidad, la densitometría ósea es por el momento el único otro mecanismo para el diagnóstico de esta.
















La importancia de la osteoporosis no es solamente por las fracturas consecuencia de esta, sino porque las personas que sufren este tipo de fracturas tienen deterioro de su calidad de vida, mayor riesgo de discapacidad y muerte en comparación con las personas de la misma edad que no sufren estas. La osteoporosis también aumenta el gasto en salud debido a los cuidados requeridos para el manejo de estas, por las posibles complicaciones y por el requerimiento de uso de analgésicos e intervenciones para manejo de dolor.
















Una vez se hace el diagnostico de osteoporosis se deben buscar causas, diferentes a la edad, que la expliquen y que se puedan corregir. Si no las hay, se realiza reposición de calcio y se utilizan medicamentos cuyo objetivo es disminuir el riesgo de fracturas y, así, el de las complicaciones relacionadas a las mismas.
















Son múltiples las especialidades que pueden entrar en contacto con personas en riesgo y con diagnóstico de osteoporosis. Los reumatólogos tienen entrenamiento en el manejo de esta, sobre todo si no son asociadas a alteraciones hormonales, y pueden dirigir el equipo de salud tanto en la detección como en el manejo de esta.
















En próximas entradas profundizaremos en la detección y el manejo de esta enfermedad.




















Espondilitis anquilosante vs Espondiloartritis axial no radiográfica.


Dificultades en su clasificación.






En el primer sábado del mes de mayo se conmemora el día mundial de la espondilitis anquilosante, aprovecharemos y comentaremos las dificultades en su clasificación. Esta enfermedad pertenece a las espondiloartritis, un grupo de artritis que pueden afectar el esqueleto axial (columna, articulación esternoclavicular, articulaciones acromioclaviculares y las articulaciones sacroilíacas), además de las extremidades. Dentro de estas patologías se incluye también la artritis reactiva, artritis psoriásica y artritis asociada a enfermedad inflamatoria intestinal.

Estas patologías son más frecuentes en personas entre los 20 a 30 años (pueden aparecer en cualquier edad) y generalmente se ha considerado que afecta más al sexo masculino. Parece ser que en las mujeres es más frecuente de lo que antes se creía (probablemente había gran subregistro en las mismas debido a que tienen una menor frecuencia de elevación de marcadores de inflamación, una menor frecuencia de positividad de HLAB27 y menor daño radiográfico al compararlas con los hombres).

El dolor lumbar inflamatorio es una alarma que obliga a realizar investigaciones para buscar espondiloartritis. Generalmente sus características son: dolor insidioso de más de 3 meses de duración en menores de 45 años, dolor glúteo alternante, mejoría con el uso de antiinflamatorios no esteroideos, mejoría del mismo con actividad física y no mejoría con el reposo, aparición del mismo usualmente en horas de la madrugada y rigidez matutina.
A pesar de que se considera el dolor lumbar inflamatorio como uno de sus principales síntomas, en América Latina se ha reportado una mayor frecuencia de compromiso de extremidades en comparación con grupos de Europa y Norte América.
Si hay compromiso de la columna y las sacroilíacas se denomina espondiloartritis axial y si hay compromiso solo de las extremidades se denomina espondiloartritis periférica.

 

Cuando hay afectación de las sacroilíacas con cambios de sacroiliitis grado 2 bilateral (esclerosis y erosiones pequeñas, no puentes óseos) o 3 unilateral (mayor esclerosis y erosiones, algunos puentes óseos, pero no anquilosis completa) se denomina espondilitis anquilosante. Si no existen estos cambios en las sacroilíacas, pero si hay afección de las mismas (al tener radiografía sin cumplir lo mencionado con o sin compromiso en resonancia magnética) se denomina espondiloartritis axial no radiográfica.

 

Se debe tener precaución en no confundir esta división con la clasificación clínica de la espondiloartritis axial (una de las mayores fuentes de confusión de la clasificación ASAS). La diferencia es la siguiente: La espondilitis anquilosante y espondiloartritis axial no radiográfica son AMBAS manifestaciones de espondiloartritis axial. La división de estas se da solamente por la clasificación de los rayos x de las sacroilíacas.

La clasificación clínica de espondiloartritis axial es uno de los 2 métodos de clasificación de espondiloartritis axial: El imagenológico (que permite la clasificación mediante la presencia de sacroiliitis en imagen, sea radiografía o resonancia magnética, en combinación con al menos 1 característica de espondiloartritis) y el clínico (que permite la clasificación mediante la presencia de HLAB27 positivo en combinación con al menos otras 2 características de espondiloartritis en una persona con dolor lumbar inflamatorio). Estas características de espondiloartritis son artritis, entesitis en talón, uveítis, dactilitis, psoriasis, enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa, buena respuesta a AINE, historia familiar de espondiloartritis y elevación de proteína C reactiva. También pertenecen el dolor lumbar inflamatorio y la positividad de HLAB27, PERO en la clasificación clínica de espondiloartritis axial se da por descontado que deben estar y se exigen 2 de las otras características.

No todos los pacientes con espondiloartritis axial no radiográfica desarrollan cambios en sacroilíacas que permitan clasificarlos en espondilitis anquilosante, pero alrededor de un 12% de los mismos desarrollan estos cambios en un espacio de 2 años y un 26% en 15 años (usualmente los de sexo masculino y los que tienen marcadores inflamatorios elevados).

Ambas formas de presentación tienen una carga de enfermedad similar y ante la evidencia actual deben ser manejados de la misma forma. Aunque infrecuente, hay pacientes sin lesiones en sacroilíacas que tienen imágenes en columna de espondilitis anquilosante (al tener sindesmofitos). Además, los pacientes con espondilitis anquilosante y con espondiloartritis axial no radiográfica con evidencia objetiva de inflamación (elevación de marcadores de inflamación y/o sacroiliitis en la resonancia magnética) tienen una respuesta similar al tratamiento.

Por todo lo anterior se propone que la diferenciación de espondilitis anquilosante y espondiloartritis axial no radiográfica (aunque útil para estudio clínicos y bases de datos) no cause diferencia en cuanto a la aproximación y el manejo de los pacientes, esto es una división arbitraria por resultado de imágenes. En la práctica clínica la espondilitis anquilosante y espondiloartritis axial no radiográfica simplemente se pueden denominar espondiloartritis axial al tener cargas de enfermedad y comportamientos clínicos similares (aunque la espondilitis anquilosante en ciertos grupos tenga una mayor frecuencia de afectación por dactilitis, entesitis y uveítis).

Espero esta información sea de utilidad para evitar confusiones en el futuro y para aportar en la detección temprana de esta enfermedad.

Enlaces de Interés

  • http://espanol.arthritis.org/espanol/disease-center/imprimia-un-folleto/espondilitis-anquilosante-folleto/

  • https://www.asas-group.org/