¿Qué son los bifosfonatos?


Alendronato, ácido zoledrónico, entre otros.


























Los bifosfonatos son un grupo de medicamentos que se utilizan para tratar problemas de los huesos. Usualmente se utilizan en osteopenia u osteoporosis, para disminuir el riesgo de fractura. También se utilizan en la enfermedad de Paget del hueso y en ciertos tipos de cáncer (aunque estos no son quimioterapia).

Estos medicamentos se pueden utilizar vía oral (alendronato, risedronato e ibandronato) o vía intravenosa (pamidronato, ibandronato y ácido zoledrónico).

La salud del hueso y su fortaleza depende de un balance de remoción del hueso viejo y depósito de hueso nuevo. Los bifosfonatos reducen la actividad de las células que remueven el hueso (osteoclasto) preservando así la densidad del hueso y la fuerza de este.

Los bifosfonatos que se toman vía oral usualmente tienen una dosificación semanal (alendronato) o mensual (risedronato e ibandronato). Estos se deben tomar en ayunas a primera hora de la mañana con al menos 250 ml de agua. No se deben tomar con otras bebidas y no se debe consumir ningún alimento o bebida por al menos 45-60 minutos luego de haber tomado el medicamento. Además, no se debe acostar por al menos 30 minutos después de tomarse el medicamento.

El ácido zoledrónico se aplica en una infusión intravenosa una vez al año. En ocasiones puede haber malestar y dolor muscular por 2 a 3 días luego de la aplicación. Por lo anterior se recomienda mantener una adecuada hidratación y se puede utilizar paracetamol para estas molestias, si su médico lo considera adecuado.

Los bifosfonatos se utilizan como mínimo por 3 a 5 años. En ocasiones su médico podrá extender el tiempo de uso de estos, pero se evita utilizarlos por más de 10 años.

Entre los efectos adversos más frecuentes se incluyen: dolores musculares, calambres, dolor para tragar, gastritis o reflujo gástrico, dolor abdominal, náuseas, dolor de cabeza y brotes en piel. Para las presentaciones venosas se ha descrito también disminución de la presión arterial, taquicardias, mareos, fatiga, náusea, constipación y fiebre. Infrecuentemente se ha descrito uveítis (inflamación ocular) y alteración de las pruebas de la función del hígado. En general se consideran que son medicamentos seguros y que los efectos adversos graves son infrecuentes.

Se han descrito entre las complicaciones graves:

  • Fracturas atípicas: Usualmente suceden en el fémur y causan dolor intenso en el muslo. Se desconoce la causa exacta, usualmente se presenta cuando se utilizan por más de 10 años .

  • Osteonecrosis maxilar: Estas son infrecuentes en las dosis que se utilizan en reumatología y endocrinología. Se caracterizan por un área expuesta que no cicatriza sobre el hueso en la mucosa oral. Puede aparecer luego de extracciones o implantes dentales. Por este motivo se prefiere realizar una evaluación dental antes del inicio del tratamiento con bifosfonatos para tener las mejores condiciones de salud oral antes de iniciar el tratamiento. La profilaxis, amalgamas y tratamientos de conductos no son contraindicaciones para el tratamiento con bifosfonatos. Las recomendaciones de expertos en endocrinología y reumatología sugieren que no es necesario, en general, suspender el tratamiento con estos medicamentos para realizar procedimientos dentales menores.


Aunque seguros, estos medicamentos requieren vigilancia de los niveles de calcio y de función renal para evitar complicaciones. Usualmente se realizarán controles de densitometría cada 1 a 2 años para evaluar la respuesta a estos medicamentos y tomar decisiones sobre la continuidad de su uso. Estos medicamentos están contraindicados durante el embarazo y la lactancia. Una adecuada adherencia es fundamental para obtener los mayores beneficios.

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¿Qué es la Osteoporosis?


Generalidades





































La osteoporosis es una enfermedad frecuente en la que los huesos van disminuyendo de calidad por lo cual se debilitan y aumentan el riesgo de quebrarse en caso de caídas o esfuerzos físicos.
















Esta enfermedad afecta tanto a hombres y mujeres. Después de los 30 años se empieza a perder más masa ósea de la que se puede reemplazar, siendo más acelerado este proceso en las mujeres luego de la menopausia y en los hombres luego de los 70 años, por lo cual se obtiene un hueso de menor calidad que es más susceptible de romperse.
















Muchos factores aumentan el riesgo de sufrir de osteoporosis dentro de los que están: sexo, edad, antecedente de fractura de cadera en padres, desórdenes alimenticios, fumar, uso de medicamentos como esteroides, anticoagulantes o tratamientos que reducen las hormonas sexuales.
















Esta patología se puede producir a cualquier edad y en cualquier grupo étnico, aunque es más frecuente en mujeres blancas y mayores de 50 años. Después de esta edad, hasta la mitad de las mujeres y alrededor de 1 de cada 16 hombres sufrirán una fractura relacionada con la osteoporosis.
















La osteoporosis se puede diagnosticar de forma clínica, al detectar huesos rotos luego de lesiones menores, pero lo ideal es realizar detección temprana antes de que hayan sucedido estas fracturas. Hay múltiples mecanismos para la detección de personas en riesgo de osteoporosis, pero en ausencia de fracturas por fragilidad, la densitometría ósea es por el momento el único otro mecanismo para el diagnóstico de esta.
















La importancia de la osteoporosis no es solamente por las fracturas consecuencia de esta, sino porque las personas que sufren este tipo de fracturas tienen deterioro de su calidad de vida, mayor riesgo de discapacidad y muerte en comparación con las personas de la misma edad que no sufren estas. La osteoporosis también aumenta el gasto en salud debido a los cuidados requeridos para el manejo de estas, por las posibles complicaciones y por el requerimiento de uso de analgésicos e intervenciones para manejo de dolor.
















Una vez se hace el diagnostico de osteoporosis se deben buscar causas, diferentes a la edad, que la expliquen y que se puedan corregir. Si no las hay, se realiza reposición de calcio y se utilizan medicamentos cuyo objetivo es disminuir el riesgo de fracturas y, así, el de las complicaciones relacionadas a las mismas.
















Son múltiples las especialidades que pueden entrar en contacto con personas en riesgo y con diagnóstico de osteoporosis. Los reumatólogos tienen entrenamiento en el manejo de esta, sobre todo si no son asociadas a alteraciones hormonales, y pueden dirigir el equipo de salud tanto en la detección como en el manejo de esta.
















En próximas entradas profundizaremos en la detección y el manejo de esta enfermedad.