¿Qué son los bifosfonatos?


Alendronato, ácido zoledrónico, entre otros.


























Los bifosfonatos son un grupo de medicamentos que se utilizan para tratar problemas de los huesos. Usualmente se utilizan en osteopenia u osteoporosis, para disminuir el riesgo de fractura. También se utilizan en la enfermedad de Paget del hueso y en ciertos tipos de cáncer (aunque estos no son quimioterapia).

Estos medicamentos se pueden utilizar vía oral (alendronato, risedronato e ibandronato) o vía intravenosa (pamidronato, ibandronato y ácido zoledrónico).

La salud del hueso y su fortaleza depende de un balance de remoción del hueso viejo y depósito de hueso nuevo. Los bifosfonatos reducen la actividad de las células que remueven el hueso (osteoclasto) preservando así la densidad del hueso y la fuerza de este.

Los bifosfonatos que se toman vía oral usualmente tienen una dosificación semanal (alendronato) o mensual (risedronato e ibandronato). Estos se deben tomar en ayunas a primera hora de la mañana con al menos 250 ml de agua. No se deben tomar con otras bebidas y no se debe consumir ningún alimento o bebida por al menos 45-60 minutos luego de haber tomado el medicamento. Además, no se debe acostar por al menos 30 minutos después de tomarse el medicamento.

El ácido zoledrónico se aplica en una infusión intravenosa una vez al año. En ocasiones puede haber malestar y dolor muscular por 2 a 3 días luego de la aplicación. Por lo anterior se recomienda mantener una adecuada hidratación y se puede utilizar paracetamol para estas molestias, si su médico lo considera adecuado.

Los bifosfonatos se utilizan como mínimo por 3 a 5 años. En ocasiones su médico podrá extender el tiempo de uso de estos, pero se evita utilizarlos por más de 10 años.

Entre los efectos adversos más frecuentes se incluyen: dolores musculares, calambres, dolor para tragar, gastritis o reflujo gástrico, dolor abdominal, náuseas, dolor de cabeza y brotes en piel. Para las presentaciones venosas se ha descrito también disminución de la presión arterial, taquicardias, mareos, fatiga, náusea, constipación y fiebre. Infrecuentemente se ha descrito uveítis (inflamación ocular) y alteración de las pruebas de la función del hígado. En general se consideran que son medicamentos seguros y que los efectos adversos graves son infrecuentes.

Se han descrito entre las complicaciones graves:

  • Fracturas atípicas: Usualmente suceden en el fémur y causan dolor intenso en el muslo. Se desconoce la causa exacta, usualmente se presenta cuando se utilizan por más de 10 años .

  • Osteonecrosis maxilar: Estas son infrecuentes en las dosis que se utilizan en reumatología y endocrinología. Se caracterizan por un área expuesta que no cicatriza sobre el hueso en la mucosa oral. Puede aparecer luego de extracciones o implantes dentales. Por este motivo se prefiere realizar una evaluación dental antes del inicio del tratamiento con bifosfonatos para tener las mejores condiciones de salud oral antes de iniciar el tratamiento. La profilaxis, amalgamas y tratamientos de conductos no son contraindicaciones para el tratamiento con bifosfonatos. Las recomendaciones de expertos en endocrinología y reumatología sugieren que no es necesario, en general, suspender el tratamiento con estos medicamentos para realizar procedimientos dentales menores.


Aunque seguros, estos medicamentos requieren vigilancia de los niveles de calcio y de función renal para evitar complicaciones. Usualmente se realizarán controles de densitometría cada 1 a 2 años para evaluar la respuesta a estos medicamentos y tomar decisiones sobre la continuidad de su uso. Estos medicamentos están contraindicados durante el embarazo y la lactancia. Una adecuada adherencia es fundamental para obtener los mayores beneficios.

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¿Qué es la leflunomida?


















Medicamento de uso frecuente en artritis reumatoide





























La leflunomida es un medicamento que se utiliza para tratar la artritis reumatoide. Esta sirve para disminuir la inflamación, el dolor y el daño en las articulaciones por la enfermedad. Por este motivo se encuentra dentro del grupo de los medicamentos modificadores de la enfermedad. También se utiliza en la artritis asociada a psoriasis.
















Esta bloquea la formación del DNA, que es importante para la producción de las células inflamatorias, por lo cual suprime el sistema inmune y causa mejoría de los síntomas de la artritis.
















La leflunomida usualmente se utiliza vía oral tomando 1 tableta por día, pero la dosis puede variar según las necesidades de cada paciente. En ocasiones, el reumatólogo podrá utilizar dosis mayores "de carga" para obtener efectos más rápidos.
















La acción de este medicamento puede tomar varias semanas para alcanzar su pico. Por lo que se deben esperar hasta 6 a 12 semanas antes de poder evaluar los efectos máximos de la medicación.
















Aunque es un medicamento seguro, requiere supervisión médica para vigilar exámenes de sangre, hígado y riñones.
















Entre los efectos secundarios más frecuentes son: diarrea, dolor de estómago, indigestión, brotes en piel o caída de cabello (no causa caída definitiva ni irreversible). También puede dar alteraciones de los exámenes del hígado o disminuir de los recuentos celulares.
















Siempre se debe informar si se está embarazada, ya que la leflunomida está contraindicada durante el embarazo por los efectos adversos que tiene en el mismo. En caso de deseo de embarazo, se debe informar al reumatólogo para poder realizar el manejo adecuado PREVIO a la concepción y suspender el medicamento por el tiempo necesario para poder tener un embarazo sin complicaciones. Este medicamento está contraindicado durante la lactancia.






















¿Qué es la pilocarpina?










Uno de los medicamentos más utilizados en Síndrome de Sjögren














La pilocarpina en tabletas es un medicamento que se utiliza para manejar los síntomas de boca seca (xerostomía) ya sea por síndrome de Sjögren o por secuelas de radioterapia en cabeza o cuello.
















La pilocarpina estimula la producción de saliva, lágrimas y sudor, mejorando los síntomas secos de la enfermedad.
















Antes de empezar a tomar la pilocarpina siempre se debe informar:

  1. Si esta embarazado o lactando.

  2. Enfermedades cardiacas.

  3. Problemas pulmonares como asma o enfermedad pulmonar obstructiva.

  4. Problemas gástricos como úlceras, cálculos biliares o enfermedad de la vía biliar.

  5. Enfermedades oculares como glaucoma o enfermedad inflamatoria del iris.

  6. Medicamentos naturistas o herbales.

  7. Reacciones alérgicas previas al medicamento.

















Se debe seguir las indicaciones del personal de salud en cómo se debe tomar la medicación. No se debe exceder la frecuencia o dosis del medicamento ya que esto puede causar efectos secundarios (cara roja, salivación excesiva, cólico, entre otros).
















Las dosis del medicamento se toman usualmente con las comidas, pero en ocasiones se puede tomar hasta 5 a 6 veces por día. Siempre se debe tomar con abundante agua para evitar deshidratación, ya que esta aumenta la producción de sudor.
















Algunos de los efectos secundarios más frecuentes de la pilocarpina son: dolor de cabeza, rinitis, aumento sudoración, visión borrosa, diarrea, dolor abdominal, náuseas, vómito, mareos, aumento presión arterial, palpitaciones o aumento de la frecuencia para orinar. Estos usualmente son molestos, pero no graves.















¿Qué es la ciclofosfamida?










Información del medicamento






La ciclofosfamida pertenece al grupo de los medicamentos alquilantes. Estos usualmente se han utilizado para tratar diferentes tipos de cáncer debido al bloqueo que causan en la producción del material genético de las células, llevando a la muerte de estas.

Por su gran capacidad para reducir la respuesta inmunitaria su uso se extendió a la reumatología, sobre todo para tratar complicaciones o casos graves.

Se ha utilizado en la gran mayoría de las enfermedades autoinmunes de reumatología como: lupus, esclerosis sistémica, vasculitis, miopatías (polimiositis y dermatomiositis), e incluso Síndrome de Sjögren y artritis reumatoide. Actualmente su aplicación se ha limitado más a vasculitis (sobre todo formas graves), lupus o esclerosis sistémica con complicaciones graves. En las otras enfermedades se ha sustituido por otros medicamentos orales o biológicos, reservándose sólo para las complicaciones de más difícil manejo o que amenacen la vida.

Aunque se puede administrar en forma venosa u oral, en reumatología se utiliza más la primera para evitar acumular mayor dosis y disminuir el riesgo de efectos adversos. En general se utiliza por 3 a 6 meses, solo en casos especiales por 12 meses, bajo una estricta supervisión médica.

Los efectos adversos más frecuentes son náuseas y vómitos. Usualmente se controlan aplicando o tomando medicamentos para las náuseas (como metoclopramida y ondansetrón). También puede causar disminución de apetito y, con dosis altas, incluso puede dar diarrea.

Las dosis utilizadas en reumatología son muchísimo más bajas que las que se utilizan para tratar cáncer, por lo que no genera calvicie o caída de cejas. Se puede notar una caída de cabello un poco mayor que la usual posterior a los días de aplicación.

Al disminuir la función y la cantidad de células de las defensas, la ciclofosfamida aumenta el riesgo de infecciones. El momento de mayor reducción del número de glóbulos blancos sucede entre los 7 a 14 días después de la aplicación. Esto será monitoreado por el personal de salud, ya que en ocasiones requiere ajuste de la dosis iniciar según el recuento de células. En ocasiones el personal médico podrá recetar antibióticos para disminuir el riesgo de infecciones, esto dependerá del riesgo de infección de cada paciente y del esquema de tratamiento utilizado.

La ciclofosfamida puede causar infertilidad tanto en hombres como mujeres. El riesgo es mayor a mayor edad y con mayor dosis acumulada durante periodos de tratamiento prolongado. Esto no significa que siempre pueda suceder y, debido al riesgo de causar malformaciones en el embarazo, se debe tener un estricto control con anticoncepción en mujeres en edad fértil.

En la vejiga uno de los derivados de la ciclofosfamida (acroleína) puede causar irritación y sangrados. Por esto durante su uso es fundamental mantener un estado adecuado de hidratación. Además, si se utiliza de forma venosa, el día de aplicación y los siguientes se debe tener un consumo abundante de líquidos y se debe orinar cada vez que se tengan deseos.

Se ha reportado un aumento de riesgo de malignidad años después del uso de ciclofosfamida, por lo que siempre deberá haber un seguimiento médico. El más común es el cáncer de vejiga, por lo que se harán controles de exámenes de orina al menos 2 a 3 veces por año.

Aunque no tiene interacciones importantes con otros medicamentos, debido a sus posibles efectos adversos siempre se debe informar todos los fármacos (incluso los de venta libre y naturistas) al personal de salud encargado del cuidado.

Durante el uso de ciclofosfamida se debe evitar la vacunación con virus vivos (BCG, fiebre amarilla, herpes zoster, varicela, fiebre tifoidea, triple viral e influenza nasal, entre otras).

Si se tiene deseos de embarazo en el futuro, siempre se debe informar al médico tratante para evaluar si existen otras opciones de tratamiento que no acarreen el riesgo de infertilidad. Hay que tener en cuenta que, en ocasiones, la ciclofosfamida puede ser la única alternativa. Los días posteriores a la aplicación de la ciclofosfamida se debe utilizar preservativo para las relaciones sexuales, así evitar la exposición de la pareja al medicamento que se pueda encontrar en semen o secreciones vaginales.

Usualmente, a no ser que sea una urgencia, las cirugías se difieren hasta que haya completado el tratamiento con ciclofosfamida.

La ciclofosfamida tiene otros efectos adversos que son inusuales en las dosis que se utilizan en reumatología y, usualmente, se ven solo en los pacientes que reciben dosis altas para el tratamiento de cáncer. Estas pueden ser: lesiones orales o dolor en boca, hormigueo en manos y pies por afección de nervios, alteración de la función del corazón, alteración de la función del hígado, brotes en piel, entre otros.








¿Qué son los antimaláricos?










Hidroxicloroquina y Cloroquina




































Los antimaláricos, o antipalúdicos, son medicamentos que se utilizaban para el tratamiento de la infección conocida como malaria. Durante su uso se notó que en pacientes que sufrían de artritis o lesiones en piel por enfermedades reumáticas sus síntomas mejoraron y por esto se empezaron a utilizar en reumatología.
















Los antimaláricos utilizados en reumatología son la hidroxicloroquina y la cloroquina.
















Estos se han utilizado en la artritis reumatoide ya que mejoran el dolor, disminuyen la inflamación y pueden prevenir el daño de las articulaciones y discapacidad.
















Actualmente se utilizan también en lupus eritematoso sistémico, artritis juvenil, síndrome de Sjögren y otras enfermedades autoinmunes.
















Se consideran el estándar de cuidado para los pacientes con lupus eritematoso sistémico ya que disminuyen el riesgo de complicaciones, muerte, infartos, daño renal y la necesidad de esteroides. Por lo anterior, toda persona con lupus eritematoso sistémico debe estar recibiendo un antimalárico a no ser que haya una contraindicación para estos.
















Hay múltiples mecanismos propuestos de cómo estos medicamentos controlan las enfermedades reumáticas. En resumen, aparte de un efecto antiinflamatorio, parecen regular las vías de comunicación del sistema de defensas. De esta forma modulan la respuesta inmune pero no causan disminución de la capacidad para combatir gérmenes o sustancias extrañas. Por lo anterior se considera que son unos de los medicamentos más seguros utilizados en reumatología.
















Se recomienda tomarlas con el estómago lleno y se debe tener en cuenta que son medicamentos lentos para actuar, por lo que se debe esperar como mínimo 2 a 4 meses antes de notar su beneficio.
















La hidroxicloroquina y la cloroquina generalmente son bien tolerados. Los efectos adversos graves son poco frecuentes.
















En ocasiones pueden causar náuseas o dolor de estómago, que pueden mejorar con el tiempo. Es poco frecuente, pero pueden causar cambio en la pigmentación de la piel, debilidad muscular o anemia (principalmente en personas con porfiria o con déficit de G6PDH). Estos medicamentos no causan daño renal, aunque no se utilizan generalmente en personas en diálisis ya que dependen del riñón para ser eliminadas.
















Es raro las alteraciones visuales por los antimaláricos, estos pueden causar alteración en la percepción del color o disminución de agudeza visual PERO solo cuando se han tomado por muchos años (usualmente más de 10 años) y en dosis muy altas. A las dosis recomendados es raro que se desarrollen estos problemas. Se recomienda un seguimiento por oftalmología durante el primer año de uso y luego repetir cada 1 a 5 años según la necesidad de cada persona. Esta estrategia permite reconocer si hay alguna complicación mucho tiempo antes de que haya síntomas y así retirar el medicamento sin consecuencias para la salud de la persona.
















Estos medicamentos se consideran seguros durante el embarazo y la lactancia, por lo que usualmente no se retiran en estas situaciones.
















Se considera que estos medicamentos son seguros en caso de vacunación, por lo que no existe contraindicaciones para estas medidas de prevención en personas que estén tomando cloroquina o hidroxicloroquina.
















Usualmente no hay contraindicaciones importantes para la combinación con otros medicamentos, pero siempre se debe informar al personal de salud sobre toda la medicación que se está recibiendo. Los antimaláricos mejoran como el cuerpo maneja el azúcar, por lo que se debe vigilar de cerca sus niveles cuando se inician en personas que toman medicamentos para la diabetes.





















¿Qué son los antiinflamatorios no esteroides?










Los AINE, riesgos y beneficios.





























Los antiinflamatorios no esteroides (también conocidos como AINE) son unos de los grupos de medicamentos más utilizados para tratar el dolor y la inflamación en los adultos.
















En este grupo encontramos fármacos ampliamente conocidos como el ibuprofeno, diclofenaco, meloxicam o ácido salicílico.
















En ocasiones se utilizan a largo plazo para el control de enfermedades reumáticas como las espondiloartritis. También se utilizan por periodos cortos para el control rápido de inflamación, como en artritis reumatoide, osteoartritis o incluso lupus eritematoso sistémico.
















Aparte de su efecto sobre el dolor, la inflamación y la fiebre, también alteran la función de las células responsables de la coagulación. Por este motivo el ácido salicílico se ha utilizado también para el manejo y la prevención de infartos cardiacos o ataques cerebrovasculares.
















Dentro de este grupo de medicamentos encontramos dos familias: los que no son selectivos para la enzima COX-2 (como el ibuprofeno, naproxeno, indometacina) y los selectivos para la COX-2 (celecoxib, etoricoxib). Estos últimos fueron diseñados para evitar problemas estomacales como úlceras o gastritis por su uso prolongado.
















La potencia de cada AINE es diferente, al igual que la frecuencia con la que se debe tomar, por lo que se debe seguir de cerca las indicaciones médicas o las instrucciones en el inserto del medicamento para su uso (ya que muchos son de venta libre).
















Estos medicamentos inician su acción de forma rápida, sobre todo el control del dolor. No se deben mezclar AINE diferentes, esto no aumenta su efectividad, pero si el riesgo de sufrir efectos adversos por estos.
















Todos los medicamentos, incluidos los antiinflamatorios, tienen un riesgo de efectos secundarios. De allí la importancia de entender los riesgos y beneficios de estos antes de tomarlos. Algunos de los riesgos posibles son problemas del tracto digestivo (úlceras y gastritis), aumento de la presión arterial, alergias, hinchazón por retención de líquidos, problemas renales, riesgo de infartos o sangrados.
















En ocasiones estos pueden causar recaídas de enfermedad inflamatoria intestinal, alterar el metabolismo de la warfarina (un anticoagulante), causar descompensación de enfermedades cardiovasculares y se deben evitar en el embarazo (sobre todo después del primer trimestre). Por esto es fundamental informar de su uso al personal de salud cuando sea necesario.















¿Cómo se trata la Osteoartritis?











Tratamiento en equipo






















La osteoartritis, también conocida como artrosis, es una de las enfermedades articulares más frecuentes. Esta afecta alrededor de 302 millones de personas a nivel mundial y se vuelve más frecuente con el envejecimiento de la población. No existe ningún medicamento que frene su progresión ni que la cure. Afecta de forma más frecuente rodillas, caderas y manos, y es la principal causa de discapacidad en adultos. Por lo anterior es fundamental la prevención y, si aparece, un manejo comprensivo para obtener los mejores resultados.
















En cuanto a prevención las medidas más eficaces son evitar el sobrepeso, buen estado físico y evitar lesiones articulares. La osteoartritis no es una enfermedad mortal, pero al comprometer todas las estructuras articulares se asocia a dolor e incomodidad que pueden llevar a un deterioro importante de calidad de vida y funcionalidad en quienes las sufren. De allí la importancia de un estilo de vida saludable que disminuya la probabilidad de sufrirla.
















Una vez aparece la osteoartritis se deben realizar cambios en estilo de vida para obtener los mejores resultados. Si hay sobrepeso u obesidad, una disminución de al menos un 5% del peso corporal brinda mejoría en el dolor, y este beneficio aumenta de forma progresiva hasta disminuciones de un 20% (si están indicadas clínicamente). Siempre se debe realizar actividad física según las posibilidades de acceso y físicas de cada paciente, utilizando el sentido común e idealmente de una forma dirigida y supervisada (ya sea individual o en grupos). Las rodilleras para la artrosis de rodillas y el uso de bastones para la artrosis de rodillas y caderas se pueden considerar si hay alteraciones en el equilibrio o en la deambulación. El Tai chi y el yoga, ambos bajo supervisión, podrían tener utilidad para el manejo del dolor. El uso de calor o frio, aunque tiene poca evidencia, es una intervención de bajo costo que se puede utilizar si se siente mejoría.
















En conjunto con estas medidas, existen intervenciones con medicamentos que pueden mejorar el dolor. Los antinflamatorios aplicados de forma tópica en los sitios de dolor, sobre todo rodillas, se consideran seguros y pueden brindar beneficio para el dolor. En caso de que estos no sean suficientes se puede utilizar cremas con capsaicina, sobre todo en rodillas, teniendo en cuenta que siempre debe haber un buen lavado de manos luego de su aplicación para evitar el contacto con ojos o genitales. Si lo anterior no es suficiente se pueden utilizar medicamentos tomados como antinflamatorios, en la menor dosis y por el menor tiempo, dependiendo del estado de salud de cada persona.
















El acetaminofén o paracetamol se considera relativamente seguro pero su efectividad puede ser limitada para el control del dolor y se debe vigilar que no se pase la dosis diaria permitida. Esto es importante ya que debido a las diferentes marcas disponibles en el mercado a veces se pueden consumir dosis muy altas de forma inadvertida. Es fundamental informar al grupo de salud de todos los medicamentos que se estén tomando.
















Aún hay controversia sobre el uso de medicamentos como glucosamina, condroitina, entre otros. Desafortunadamente la calidad de la evidencia no permite realizar recomendaciones fuertes a favor o en contra. Algunos pacientes pueden obtener mejoría con estos medicamentos y se debe realizar un manejo basado en decisiones compartidas entre paciente y grupo de salud, teniendo en cuenta que el uso de toda sustancia debe tener vigilancia por el riesgo de efectos adversos o interacciones.
















En ocasiones se podrán aplicar esteroides de forma local dentro de la articulación y se puede obtener gran mejoria de forma temporal con los mismos. Se ha utilizado ácido hialurónico con resultados variables, teniendo en cuenta que la aplicación de este no previene la aparición de la osteoartritis, que este no cura la osteoartritis y que al ser un procedimiento invasivo tiene los mismos riesgos que la aplicación de esteroides dentro de la articulación.
















Se deben evitar los opioides debido a sus efectos secundarios y el riesgo de adicción con muy pocos beneficios en cuanto al control de la osteoartritis.
















En resumen, los mejores resultados los podremos esperar cuando tanto la persona afectada como el equipo de salud funcionan en equipo para realizar cambios en el estilo de vida y la escogencia de la medida de tratamiento que mejor se adapte a las necesidades y condiciones de cada persona.
















Enlace recomendado: https://www.reumatologia.online/blog/que-es-la-artrosis








¿Qué es el metotrexato?



Información y recomendaciones del medicamento






El metotrexato es un medicamento utilizado en artritis reumatoide y otras enfermedades de reumatología como el lupus eritematoso sistémico, artritis psoriásica, esclerosis sistémica y dermatomiositis.

Este es un inmunosupresor ("baja las defensas") que desempeña su función disminuyendo la inflamación.

Se incluye en el grupo de los fármacos modificadores de enfermedad por que en la artritis reumatoide ha demostrado disminuir el daño articular y mejorar la calidad de vida.

Aunque también se utiliza en quimioterapia, las dosis utilizadas en reumatología son bajas (usualmente menos de 25 mg a 30 mg cada semana).

La mayoría de los pacientes con artritis reumatoide se benefician y logran control de la enfermedad con el metotrexato. Su mecanismo de acción hace que sus efectos positivos no sean evidentes de inmediato y en general los cambios se empiezan a notar luego de 4 a 6 semanas de uso de este.

El metotrexato se puede tomar vía oral o por inyecciones en el musculo o bajo la piel. Usualmente se utiliza 1 dosis por semana, siempre el mismo día. Así disminuye la posibilidad de tener efectos adversos.

Cuando se toma vía oral se absorbe mejor cuando el estómago esté vacío. En caso de náuseas se puede tomar con el estómago lleno para disminuir los síntomas ya que no reduce mucho los beneficios.

Siempre que se utiliza metotrexato se recibe también ácido fólico o ácido folínico. El objetivo de estos es disminuir la posibilidad de cambios no deseados en la sangre o en el hígado por el metotrexato.

El tratamiento con metotrexato usualmente es indefinido a no ser que ocurran efectos adversos. En ocasiones, en casos seleccionados, el reumatólogo tratante podrá considerar disminuir la dosis o incluso suspenderlo si el paciente está con control total de la enfermedad y cumple ciertas condiciones.

  1. Los posibles efectos secundarios más comunes son:

  2. Náuseas, vómito o diarrea. Estas se pueden reducir al tomarlo con alimentos, en la noche y evitando lácteos el día de la toma.

  3. Úlceras orales, que son poco frecuentes por el uso de ácido fólico o folínico.

  4. Mayor sensibilidad al sol o sequedad en piel. Por lo que se debe utilizar protector solar.

  5. Sensación de fatiga, dolor de cabeza o malestar general. Usualmente es transitorio.


Existen efectos secundarios menos frecuentes (menos del 5% de los pacientes) que pueden ser disminución del recuento de las células sanguíneas o inflamación del hígado o discreta caída del cabello. Usualmente no son graves ni amenazan la vida, el reumatólogo durante la vigilancia generalmente los detectara con los exámenes y realizará los ajustes necesarios. El metotrexato en general no causa daño de riñones, pero si requiere de una función de estos lo suficientemente buena para poder eliminarlo del cuerpo (su médico se encargará de determinar esto y realizar la vigilancia necesaria).

Aunque en muy pocos casos se ha reportado inflamación de los pulmones por culpa de metotrexato, esto es infrecuente e incluso se considera seguro su uso cuando hay enfermedad pulmonar no grave en artritis reumatoide, esclerosis sistémica y otras enfermedades autoinmunes.

Hasta el momento no parece que aumente el riesgo de linfoma o cáncer en artritis reumatoide.

El metotrexato no causa infertilidad, pero está completamente contraindicado en el embarazo por su toxicidad sobre el feto. Antes de considerar un embarazo se debe informar al reumatólogo para que este realice los cambios necesarios al tratamiento e informe cuánto se debe esperar antes de poder buscar embarazo luego de la suspensión del metotrexato. En los hombres no parece haber ningún efecto sobre la fertilidad. Se considera que el metotrexato no debe ser utilizado durante la lactancia.

Las personas que toman metotrexato siempre deben informar al equipo de salud sobre su uso. SE deberá realizar vigilancia más cercana cuando se utilice antibióticos que contienen trimetoprim. Además, ya que disminuye las defensas, se deberá tener el esquema de vacunación al día y se deberá evitar las vacunas vivas atenuadas (polio oral, varicela, herpes zoster, triple viral, BCG, influenza nasal, fiebre amarilla). No hay ninguna contraindicación para vacunación para hepatitis b, influenza anual o neumococo.

El alcohol aumenta el riesgo de inflamación del hígado cuando se utiliza metotrexato. Cuando hay consumo excesivo de licor el uso de metotrexato se ha asociado a cirrosis del hígado. No se conoce exactamente cuánto es el nivel seguro de consumo de alcohol cuando se utiliza metotrexato, en general 1-2 tragos de alcohol una o dos veces por semana parecen no causar problemas importantes si el hígado está funcionando bien. Se desaconseja tomar más de 4 tragos de licor en una ocasión, así sea infrecuente.

Usualmente no es necesario suspender el metotrexato en caso de cirugías.

El metotrexato se debe almacenar en un lugar seco, fresco y fuera de la luz o calor directo. Se debe mantener fuera del alcance de niños.

No se debe olvidar que siempre que se esté tomando este medicamento debe haber un seguimiento regular por el reumatólogo para evaluar que este siendo efectivo y para vigilar posibles efectos adversos. Siempre que haya dudas sobre la medicación se debe consultar sin pena al reumatólogo para obtener la respuesta más informada sobre el tema.

¿Qué son los medicamentos biológicos?



Medicamentos biológicos: Una revolución en la reumatología





















Los medicamentos se desarrollan para prevenir o dar manejo a enfermedades. Dentro de los diferentes tipos de fármacos que existen hay una división entre aquellos que se forman por síntesis química y los de composición biológica.
















La diferencia entre estos tipos de medicamentos es sencilla: los fármacos químicos son pequeños con formas y características muy definidas y se pueden producir a través de reacciones químicas de forma predecible. Los medicamentos biológicos son de gran tamaño y se forma por proteínas que se producen por organismos vivos, por lo tanto, son productos de la biotecnología.
















Las vacunas o la insulina son medicamentos biológicos. El acetaminofén (o paracetamol) y el diclofenaco son medicamentos químicos.
















Actualmente las técnicas de producción de medicamentos biológicos en reumatología se encuentran muy depuradas. En la mayoría de las ocasiones se utiliza técnicas de ADN recombinante, con la que es posible aislar y manipular un fragmento de ADN de un microrganismo, e hibridomas (uso de células para producción de sustancias específicas) para la generación de estos fármacos
















Aunque se pueden utilizar en el mismo tipo de enfermedades, en muchos casos los medicamentos biológicos son innovadores para el manejo de patologías que antes no tenían un tratamiento satisfactorio en muchos casos (como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante).
















Debido a su gran tamaño, su inestabilidad y su forma de producción, los medicamentos biológicos requieren de procesos de producción más complejo que los medicamentos químicos. De allí su costo y mecanismo de aplicación (no existen en presentación oral).
















Al igual en que existen medicamentos genéricos de los fármacos químicos, también existen biosimilares a partir de los biológicos.
















Debido a su complejidad, los medicamentos genéricos solo deben demostrar estructura y disponibilidad biológica similar, mientras que los biosimilares reales deben ser equivalentes en calidad, eficacia y seguridad en comparación con el biológico original (también llamado innovador o de referencia) ya que, aunque pueden tener una estructura similar nunca son idénticas debido a sus mecanismos de producción.
















A diferencia de los medicamentos químicos en los cuales muchas veces se hace sustitución del fármaco original por el genérico debido a que sus estructuras (y por lo tanto su efecto) son similares. En el caso de los biológicos y biosimilares no se pueden catalogar como medicamentos idénticos y, por este motivo, se debe garantizar a través de estudios su efectividad y seguridad.
















Por lo anterior, los medicamentos biológicos no son "fármacos convencionales" pues en su producción se emplean organismos vivos y no se elaboran a partir de combinación de sustancias químicas. Su tamaño y complejidad determinarán su vía de administración y tienen un riesgo de ser identificados como "sustancias extrañas" por el cuerpo. Por este motivo el reumatólogo será la persona ideal para decidir si un paciente es candidato o no a un medicamento biológico. El hecho de que sean más costosos no significa que sean mejores y, en cada caso, se deberán evaluar los riesgos y beneficios de su uso.