¿Qué es el Fenómeno de Raynaud?


Frío, estrés y tabaquismo como desencadenantes






El fenómeno de Raynaud es una condición en la cual los dedos cambian de color (blanco, azul y rojo) en respuesta a ciertos desencadenantes como el frío, estrés o cigarrillo.

Este cambio de coloración es consecuencia de una disminución del flujo de sangre a los dedos. Este cambio de coloración se puede asociar a una sensación de entumecimiento, cosquilleo o punzadas en los dedos afectados.

Los síntomas ocurren de forma episódica y tienden a resolver en minutos. Estos ocurren por una mayor sensibilidad de los vasos sanguíneos a cambios de temperatura o estresores del medio ambiente (como el cigarrillo). Estos se contraen, disminuyendo su calibre, y disminuyen el flujo de sangre a los dedos. Esto lleva a palidez de los dedos. Posteriormente los dedos se tornan azules y rojos por el influjo sanguíneo que aumenta súbitamente luego de que pasa el episodio.

El fenómeno de Raynaud se ha dividido en dos tipos:

Primario: Usualmente afecta a mujeres por debajo de los 30 años y, aunque incómodo, no es grave. Aparte de los cambios de coloración, no causa otros cambios en el cuerpo, no causa daño y no se asocia a enfermedades.
Secundario: Se asocia a enfermedades, más frecuentemente enfermedades autoinmunes, y se puede acompañar de úlceras digitales y otros cambios en la piel. Este usualmente aparece luego de los 30 años, aunque puede aparecer en cualquier momento, y puede llegar a requerir tratamiento para evitar úlceras digitales. La esclerosis sistémica, el lupus eritematoso sistémico y la enfermedad mixta del tejido conectivo, son algunas de las enfermedades reumáticas que se asocian con fenómeno de Raynaud secundario de forma más frecuente. Otras enfermedades que se pueden asociar a este fenómeno son problemas tiroideos, sanguíneos (crioglobulinemia o mieloma múltiple), hipertensión pulmonar y enfermedad de Buerger.
El diagnóstico de este fenómeno es clínico, basándose en el interrogatorio y el examen físico. Para diferenciar casos primarios de secundarios también se podrán solicitar exámenes de sangre (como anticuerpos antinucleares) y visualización de los vasos del pliegue ungueal por capilaroscopia.

El tratamiento del fenómeno de Raynaud se basa en modificaciones del estilo de vida y, de ser necesario, medicamentos que mejoren el flujo sanguíneo a los dedos.

Se debe mantener el cuerpo caliente (no solo las extremidades) por lo que se pueden utilizar guantes. Se debe suspender el tabaquismo y evitar situaciones de estrés. También se debe evitar actividades que causen vibración constante de los dedos. Usualmente con estas medidas es suficiente. En ocasiones, si se hace necesaria medicación, se utilizan medicamentos que reducen la presión arterial como bloqueadores de los canales de calcio (nifedipino o diltiazem) o bloqueadores del receptor de angiotensina (losartán). Estos aumentan el flujo sanguíneo a las extremidades.

Cuando no se toleran los antihipertensivos o cuando aparecen úlceras digitales, se pueden utilizar también medicamentos como el Sildenafil o bosentán.

Aunque los reumatólogos no se dedican al manejo de problemas vasculares, son los especialistas con el conocimiento adecuado para diferenciar un fenómeno de Raynaud primario de un secundario. Algunos están entrenados también para realizar la videocapilaroscopia necesaria para el estudio del fenómeno de Raynaud.

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¿Qué es la esclerosis sistémica?













También conocida como esclerodermia






















La esclerosis sistémica (también conocida como esclerodermia) es una enfermedad autoinmune que afecta la piel y otros órganos del cuerpo. La principal característica de esta enfermedad es el engrosamiento de la piel y la inflamación y daño de órganos como el pulmón, riñón, corazón y sistema gastrointestinal, entre otros.
















Esta enfermedad es poco frecuente, afecta principalmente a mujeres entre los 30 a 50 años. Aunque puede afectar niños, su comportamiento es diferente en este grupo de edad.
















Se desconoce la causa de la esclerosis sistémica y el mecanismo de la enfermedad es complejo. En esta enfermedad se encuentran fenómenos de inflamación, alteración de la función de los vasos sanguíneos y depósito anormal del tejido que conforma la piel, el soporte del cuerpo y los órganos (tejido conectivo).
















El término esclerodermia se refiere al engrosamiento de la piel y en ocasiones puede causar confusión respecto a las diferentes enfermedades que lo pueden causar.
















La esclerodermia localizada usualmente afecta solo la piel, aunque en ocasiones puede afectar músculos, huesos o articulaciones que se encuentran alrededor del área de piel afectada. Esta no afecta órganos internos y usualmente se le conoce como esclerodermia localizada o morfea.
















La esclerosis sistémica es la forma más grave de la enfermedad, y a la que se refiere este blog, y se puede subdividir en:

  1. Esclerosis sistémica cutánea limitada: El engrosamiento de la piel usualmente afecta manos, pies y cara. No afecta brazos, muslos, abdomen o tórax.

  2. Esclerosis sistémica cutánea difusa: El engrosamiento de la piel puede afectar también brazos, muslos, tórax y abdomen.


Sobre todo, en fases muy tempranas, la esclerosis sistémica puede ser un diagnóstico difícil de realizar. No existe un examen de sangre que se encuentre solo en esta enfermedad. El reumatólogo se valdrá de múltiples hallazgos para realizar el diagnóstico. Entre estos se encuentran: fenómeno de Raynaud, engrosamiento de piel, engrosamiento de vasos de la piel (telangiectasias), anormalidades en la capilaroscopia, depósitos de calcio en la piel (calcinosis), inflamación articular, problemas gastrointestinales (reflujo gastroesofágico), compromiso pulmonar (hipertensión o enfermedad pulmonares intersticial), entre otros.
















La esclerosis sistémica puede tener anticuerpos antinucleares positivos, por lo que no se debe confundir con el lupus eritematoso sistémico. Usualmente la forma cutánea limitada tiene anticuerpos anti-centrómero y la cutánea difusa tiene anticuerpos anti-Scl 70.
















En entradas posteriores profundizaremos en el diagnóstico, el compromiso de diferentes órganos y el tratamiento de la esclerosis sistémica.
















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¿Qué es la Polimialgia Reumática?













Dolor y rigidez en mayores de 50 años






















La polimialgia reumática es una causa común de dolor y rigidez articular en personas mayores de 50 años, en especial de raza blanca. Estas quejas usualmente aparecen de forma rápida, en pocos días y semanas, e incluso su intensidad puede llevar a deterioro de calidad de vida, requerimiento de ayuda para autocuidado y postración de forma muy rápida.
















Estas quejas afectan ambos lados del cuerpo y es común que el dolor sea mayor en los brazos con dificultad para levantar por arriba de los hombros por dolor. También tiene predilección por la región de la cadera y glúteos, pero puede afectar cualquier articulación del cuerpo.
















El dolor y las quejas de rigidez son mayores en horas de la mañana y puede mejorar a medida que pasa el día y la persona realiza actividad física. Con periodos de reposo, como sentarse por un largo tiempo o en viajes, puede reaparecer la rigidez y el dolor.
















La queja de dolor y rigidez puede ser tan intensa que puede causar alteraciones del sueño (como insomnio), dificultad para vestirse, para cambiar de posición y para el autocuidado.
















La causa de esta enfermedad es desconocida, se considera que hay un proceso inflamatorio que predomina en las articulaciones, bursas (bolsas de líquido que permiten el movimiento articular) y tendones. Desafortunadamente, aún desconocemos que causa esta inflamación.
















En ocasiones, la polimialgia reumática puede ser la primera manifestaciones de una enfermedad más grave conocida como arteritis de células gigantes. Incluso, otras enfermedades que causan inflamación como la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico, pueden tener síntomas que se confunden con la polimialgia reumática.
















No se debe confundir la polimialgia reumática con la fibromialgia. Aunque ambas pueden producir dolor, la fibromialgia no causa inflamación.
















La polimialgia reumática puede ser difícil de diagnosticar, ya que no cuenta con una sola prueba que permita confirmarla o descartarla. El personal de salud se encargará de hacer una historia clínica detallada (siendo fundamental el interrogatorio), examen físico y pruebas que permitan descartar enfermedades que parezcan polimialgia reumática y que no lo sean. Las pruebas de sangre pueden detectar inflamación muy alta, como la velocidad de eritrosedimentación globular y la pcr, pero en algunos pacientes estas pueden ser normales y estas alteraciones no son exclusivas de la polimialgia reumática.
















Por lo anterior, la especialidad ideal para el estudio, diagnóstico y manejo de la polimialgia reumática es reumatología. Teniendo en cuenta los posibles diagnósticos diferenciales y que no existe una sola prueba que permita realizar su diagnóstico.
















En caso de sospecharse una polimialgia reumática, se podrá ofrecer una prueba de tratamiento con dosis medias de corticoesteroides. Si existe la enfermedad, la respuesta a este tratamiento es marcado y rápido en la mayoría de las ocasiones. Si se logra el control de los síntomas, el médico iniciara una reducción lenta de la dosis de los corticoesteroides buscando la menor cantidad posible que mantenga control de los síntomas.
















Algunos pacientes pueden llegar a suspender los corticoesteroides de forma controlada y programada, pero este proceso suele durar alrededor de 1 año, pero puede tomar hasta 2-3 años. Otras personas no logran suspender por completo los corticoesteroides y se podrán recibir dosis bajas por mayor tiempo.
















El plan, con la medicación y control de los síntomas, es reanudar la actividad normal de su vida para evitar complicaciones. El ejercicio físico no causa deterioro de la enfermedad y se fomenta para evitar deterioro físico por el reposo. Se debe evitar ganar peso y dietas ricas en grasas y azucares. El personal de salud se encargará de vigilar posibles complicaciones por los medicamentos como osteoporosis, cataratas, aumento de la presión arterial, aumento de los niveles de azúcar en la sangre o complicaciones de la enfermedad. En caso de aparecer fiebre, alteraciones visuales, dolor de cabeza intenso o sensación de fatiga para masticar o para elevar los brazos, se debe consultar inmediatamente al médico tratante debido a que estos son signos de alarma para arteritis de células gigantes.
















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¿Qué es el Fenómeno de Raynaud?


Frío, estrés y tabaquismo como desencadenantes






El fenómeno de Raynaud es una condición en la cual los dedos cambian de color (blanco, azul y rojo) en respuesta a ciertos desencadenantes como el frío, estrés o cigarrillo.

Este cambio de coloración es consecuencia de una disminución del flujo de sangre a los dedos. Este cambio de coloración se puede asociar a una sensación de entumecimiento, cosquilleo o punzadas en los dedos afectados.

Los síntomas ocurren de forma episódica y tienden a resolver en minutos. Estos ocurren por una mayor sensibilidad de los vasos sanguíneos a cambios de temperatura o estresores del medio ambiente (como el cigarrillo). Estos se contraen, disminuyendo su calibre, y disminuyen el flujo de sangre a los dedos. Esto lleva a palidez de los dedos. Posteriormente los dedos se tornan azules y rojos por el influjo sanguíneo que aumenta súbitamente luego de que pasa el episodio.

El fenómeno de Raynaud se ha dividido en dos tipos:

  1. Primario: Usualmente afecta a mujeres por debajo de los 30 años y, aunque incómodo, no es grave. Aparte de los cambios de coloración, no causa otros cambios en el cuerpo, no causa daño y no se asocia a enfermedades.

  2. Secundario: Se asocia a enfermedades, más frecuentemente enfermedades autoinmunes, y se puede acompañar de úlceras digitales y otros cambios en la piel. Este usualmente aparece luego de los 30 años, aunque puede aparecer en cualquier momento, y puede llegar a requerir tratamiento para evitar úlceras digitales. La esclerosis sistémica, el lupus eritematoso sistémico y la enfermedad mixta del tejido conectivo, son algunas de las enfermedades reumáticas que se asocian con fenómeno de Raynaud secundario de forma más frecuente. Otras enfermedades que se pueden asociar a este fenómeno son problemas tiroideos, sanguíneos (crioglobulinemia o mieloma múltiple), hipertensión pulmonar y enfermedad de Buerger.


El diagnóstico de este fenómeno es clínico, basándose en el interrogatorio y el examen físico. Para diferenciar casos primarios de secundarios también se podrán solicitar exámenes de sangre (como anticuerpos antinucleares) y visualización de los vasos del pliegue ungueal por capilaroscopia.

El tratamiento del fenómeno de Raynaud se basa en modificaciones del estilo de vida y, de ser necesario, medicamentos que mejoren el flujo sanguíneo a los dedos.

Se debe mantener el cuerpo caliente (no solo las extremidades) por lo que se pueden utilizar guantes. Se debe suspender el tabaquismo y evitar situaciones de estrés. También se debe evitar actividades que causen vibración constante de los dedos. Usualmente con estas medidas es suficiente. En ocasiones, si se hace necesaria medicación, se utilizan medicamentos que reducen la presión arterial como bloqueadores de los canales de calcio (nifedipino o diltiazem) o bloqueadores del receptor de angiotensina (losartán). Estos aumentan el flujo sanguíneo a las extremidades.

Cuando no se toleran los antihipertensivos o cuando aparecen úlceras digitales, se pueden utilizar también medicamentos como el Sildenafil o bosentán.

Aunque los reumatólogos no se dedican al manejo de problemas vasculares, son los especialistas con el conocimiento adecuado para diferenciar un fenómeno de Raynaud primario de un secundario. Algunos están entrenados también para realizar la videocapilaroscopia necesaria para el estudio del fenómeno de Raynaud.

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¿Cómo se trata la gota?



















Modificación de estilo de vida como pilar del tratamiento






La gota es una enfermedad con una alta capacidad de causar deterioro de la calidad de vida. No solamente se caracteriza por crisis de dolor intenso que incapacita por varios días y que causa una gran incomodidad. También aumenta el riesgo de sufrir infartos y ataques cerebrovasculares. Además, aumenta el riesgo de cálculos renales, enfermedad renal crónica y de daño articular que lleve a discapacidad definitiva.

Afortunadamente cuenta con opciones de tratamiento efectivas, accesibles y seguras. En el tratamiento de esta enfermedad se requiere de un trabajo en equipo entre el médico reumatólogo y el paciente. La adherencia a la medicación y a los cambios de estilo de vida son fundamentales.

El principal objetivo es evitar crisis de inflamación, evitar la aparición de tofos, evitar el daño articular y disminuir el riesgo de daño renal y eventos cardiovasculares. Esto se logrará obteniendo niveles de ácido úrico en sangre por debajo de 6 mg/dl y manteniéndolos por debajo de este nivel por tiempo prolongado.

Para poder obtener todo lo anterior el tratamiento consta de dos partes: manejo-prevención de la crisis y disminución de los niveles de ácido úrico. A continuación, profundizaremos en ambas:

  1. Manejo y prevención de crisis: Para el tratamiento de las crisis de inflamación se utilizan medicamentos con capacidad antiinflamatoria. Dentro de estos encontramos la colchicina, los glucocorticoides (prednisolona o metilprednisolona) y los antiinflamatorios no esteroideos (como naproxeno, diclofenaco o ibuprofeno). Según las características de cada paciente el médico tratante escogerá alguno de los anteriores, o incluso combinación de estos. Se ha demostrado que la aplicación de hielo en la articulación inflamada ayuda al control del dolor e inflamación. En casos complejos se utilizarán medicamentos biológicos como el anakinra o canakinumab. Cuando se controla la crisis, se podrá continuar con dosis menores de alguno de los medicamentos mencionados por un tiempo adicional para evitar recaídas, sobre todo cuando se empiezan medicamentos para disminuir los niveles de ácido úrico.

  2. Disminución de niveles de ácido úrico: Aunque lo más importante para el paciente es el control del dolor, realmente la pieza angular del tratamiento de la gota es la disminución de los niveles de ácido úrico. Al mantener niveles por debajo de 6 mg/dl las crisis de gota cada vez serán menos frecuentes hasta desaparecer, además, se disminuyen los riesgos de eventos cardiovasculares asociados a las crisis de inflamación y se disminuye el tamaño de los tofos. Para todo esto es fundamental los cambios del estilo de vida, sin esto la medicación será insuficiente para lograr los objetivos propuestos. Se buscará disminución del ácido úrico al limitar la ingesta de purinas y con medicamentos que reducen los niveles de ácido úrico (alopurinol, Febuxostat, probenecid, lesinurad). En casos de difícil manejo se utilizará pegloticasa en los lugares donde esté disponible.


Las modificaciones en el estilo de vida son fundamentales para asegurar el éxito, dentro de estos encontramos:

Disminución de peso: La obesidad se asocia a niveles elevados de ácido úrico, el ejercicio aeróbico por al menos 30 minutos al día será fundamental para disminuir de peso y para disminuir el riesgo cardiovascular.

Control de los niveles de glucosa: En caso de ser diabético, el adecuado control de la glucemia es fundamental para poder obtener los mejores niveles de ácido úrico posible.

Dieta: No es necesario una dieta que excluya por completo los alimentos ricos en purinas, ya que estos contienen elementos necesarios para una dieta balanceada (como vitamina B12, hierro, entre otros) pero si se hace necesario reducir el consumo y las porciones de los alimentos con el mayor contenido de purinas. Entre estos encontramos los mariscos, las anchoas, las sardinas, el atún, la trucha, los mejillones, las vieiras, las salsas, las carnes rojas, las vísceras (como el hígado) y las sopas de vísceras.

  1. El consumo en moderación de carne (pollo, res, cerdo y cordero) y pescado (salmón) limitándose a porciones de alrededor de 150 gramos en varias ocasiones por semana se considera seguro.

  2. Alimentos que se consideran "seguros" en gota: Los vegetales ricos en purinas, como espinacas, y los hongos se consideran seguros en gota. Los productos lácteos bajos en grasa pueden ayudar a disminuir los niveles de ácido úrico. Las frutas (no los jugos), incluso las cerezas podrían disminuir los niveles de ácido úrico. Los vegetales y leguminosas se pueden consumir con seguridad. Las nueces y los granos integrales (avena o cebada), huevos, café, té, té verde, especias y aceites de origen vegetal.

  3. Reducir al mínimo o evitar el consumo de alcohol: Entre las bebidas que más contenido de purinas encontramos la cerveza y el vino tinto. Otras bebidas alcohólicas contienen purinas, por lo cual el consumo debe ser el menor posible, o evitarlo por completo. Sobre todo, si no hay control de la enfermedad.

  4. Reducir al mínimo o evitar el consumo de bebidas azucaradas o gaseosas: Incluye bebidas gaseosas y jugos concentrados. Estos tienen en general un alto contenido de fructosa. Se deben evitar o evitarlos por completo. También se incluyen la miel y los productos de contienen jarabe de maíz.


En general, si hay adherencia a las modificaciones del estilo de vida y a los medicamentos, la gota es una enfermedad que cuenta con tratamiento efectivo. Aunque las modificaciones del estilo de vida por sí solas no son suficientes para el manejo de la mayoría de los casos, son fundamentales para evitar falla al tratamiento y complicaciones.

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¿Cómo se diagnostica la gota?
















Niveles de ácido úrico, cristales de urato e imágenes





























El diagnóstico de la gota requiere entrenamiento y experiencia en las patologías articulares.
















Se basa en un interrogatorio detallado y un examen físico completo para no pasar por alto hallazgos o datos clave que permitan realizar un diagnóstico diferencial adecuado.
















El reumatólogo es el médico que mayor experticia tiene para el diagnóstico y tratamiento de la gota. Además, tiene el conocimiento para no confundir esta enfermedad con otras patologías como la artritis reumatoide o las espondiloartritis.
















Se indagará sobre las características de las crisis, que usualmente se instauran de forma súbita y no duran más de 14 días, y se buscarán factores precipitantes como ingestas elevadas de alcohol, carnes rojas o mariscos.
















Al examen físico se evaluará si existen articulaciones inflamadas, usualmente en los miembros inferiores, y se buscarán tofos en codos, rodillas y orejas.
















En caso de que haya alguna articulación inflamada, y sobre todo si es la primera crisis, usualmente se realizará una punción articular para obtener liquido (llamado liquido sinovial) para buscar los cristales de urato y para realizar estudios evitando confundir una infección con una crisis de gota.
















Además, se tomarán niveles de ácido úrico. Usualmente estos estarán por encima de 6-7 mg/dl, aunque durante las crisis pueden estar falsamente "normales". También se buscará que no haya daño en otros órganos por culpa de la enfermedad, por lo que se pueden solicitar pruebas o imágenes de los riñones (la gota puede causar cálculos renales) y se podrán tomar imágenes de las articulaciones afectadas para buscar daño articular por la enfermedad o signos típicos de la gota.
















Por último, se realizarán exámenes de sangre e hígado para evaluar la condición general de cada paciente y así seleccionar el tratamiento adecuado de la enfermedad. Usualmente las crisis de gota son características de la enfermedad, pero en ocasiones puede haber presentaciones atípicas (como en personas de edad avanzada, en diálisis o trasplantados) que obliguen a realizar exámenes para otras enfermedades como artritis reumatoide.
















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¿Cuáles son las causas de la gota?













Bebidas azucaradas, carnes rojas, alcohol, mariscos, entre otros






















La gota es consecuencia del depósito de cristales de urato en el cuerpo debido al aumento de los niveles de ácido úrico. Este aumento de los niveles del ácido úrico y el acúmulo de este en el cuerpo puede ser por un exceso de producción de ácido úrico por el cuerpo o una disminución en la eliminación de este por los riñones.

La diabetes, la resistencia a la insulina, la enfermedad renal crónica, la obesidad y el síndrome metabólico son condiciones que se asocian a niveles elevados de ácido úrico.

Los alimentos ricos en purinas, el consumo de alcohol y ciertos medicamentos como inmunosupresores y diuréticos aumentan el riesgo de gota.

Los mariscos, las anchoas, las sardinas, el atún, la trucha, los mejillones, las vieiras, las salsas, las carnes rojas, las vísceras (como el hígado) y las sopas de vísceras son altas en purinas. Además, las bebidas alcohólicas (cerveza y vino tinto) y azucaradas o saborizadas también aumentan los niveles de ácido úrico.

Las comidas o bebidas altas en fructosa (como el jarabe de maíz) también causan aumento de los niveles de ácido úrico y pueden precipitar crisis de gota.

Dentro de los medicamentos que pueden causar aumento del ácido úrico se encuentran la ciclosporina, tacrolimus, hidroclorotiazida y furosemida. El ácido salicílico en dosis bajas puede causar aumento de los niveles de ácido úrico, pero se considera que su efecto protector ante infartos y ataques cerebrovasculares es mayor, por lo que no se suspende en caso de que un paciente tenga indicación para utilizarlo.

Otras causas de aumento de niveles de ácido úrico es el aumento de producción de este por enfermedades como tumores o leucemias. La psoriasis se ha asociado también a niveles elevados de ácido úrico, aun sin que la persona tenga obesidad.

Por último, una disminución en la eliminación del ácido úrico por parte de los riñones puede causar que este se acumule y aparezcan depósitos de cristales de urato. Los más frecuente es la falla renal crónica o la diálisis, pero existen también modificaciones genéticas del funcionamiento de los riñones que pueden llevar a que el ácido úrico no se elimine de forma adecuada, causando crisis de gota incluso en personas jóvenes sin otros factores de riesgo.

En blogs posteriores profundizaremos en el diagnóstico y tratamiento de la gota.

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La gota es consecuencia del depósito de cristales de urato en el cuerpo debido al aumento de los niveles de ácido úrico. Este aumento de los niveles del ácido úrico y el acúmulo de este en el cuerpo puede ser por un exceso de producción de ácido úrico por el cuerpo o una disminución en la eliminación de este por los riñones.
















La diabetes, la resistencia a la insulina, la enfermedad renal crónica, la obesidad y el síndrome metabólico son condiciones que se asocian a niveles elevados de ácido úrico.
















Los alimentos ricos en purinas, el consumo de alcohol y ciertos medicamentos como inmunosupresores y diuréticos aumentan el riesgo de gota.
















Los mariscos, las anchoas, las sardinas, el atún, la trucha, los mejillones, las vieiras, las salsas, las carnes rojas, las vísceras (como el hígado) y las sopas de vísceras son altas en purinas. Además, las bebidas alcohólicas (cerveza y vino tinto) y azucaradas o saborizadas también aumentan los niveles de ácido úrico.
















Las comidas o bebidas altas en fructosa (como el jarabe de maíz) también causan aumento de los niveles de ácido úrico y pueden precipitar crisis de gota.
















Dentro de los medicamentos que pueden causar aumento del ácido úrico se encuentran la ciclosporina, tacrolimus, hidroclorotiazida y furosemida. El ácido salicílico en dosis bajas puede causar aumento de los niveles de ácido úrico, pero se considera que su efecto protector ante infartos y ataques cerebrovasculares es mayor, por lo que no se suspende en caso de que un paciente tenga indicación para utilizarlo.
















Otras causas de aumento de niveles de ácido úrico es el aumento de producción de este por enfermedades como tumores o leucemias. La psoriasis se ha asociado también a niveles elevados de ácido úrico, aun sin que la persona tenga obesidad.
















Por último, una disminución en la eliminación del ácido úrico por parte de los riñones puede causar que este se acumule y aparezcan depósitos de cristales de urato. Los más frecuente es la falla renal crónica o la diálisis, pero existen también modificaciones genéticas del funcionamiento de los riñones que pueden llevar a que el ácido úrico no se elimine de forma adecuada, causando crisis de gota incluso en personas jóvenes sin otros factores de riesgo.
















En blogs posteriores profundizaremos en el diagnóstico y tratamiento de la gota.
















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¿Qué es la gota?













Consecuencias del aumento del ácido úrico





























La gota es una enfermedad que causa ataques de inflamación y dolor intenso en articulaciones por culpa del aumento de los niveles de ácido úrico en el cuerpo.
















La gota es más frecuente en hombres y afecta principalmente a personas con obesidad, diabetes y enfermedad renal. Las mujeres también pueden sufrir de gota, aunque es infrecuente antes de los 50 años.
















Esta enfermedad se caracteriza por ataques súbitos de dolor e inflamación en una articulación. De forma más frecuente afecta articulaciones de los miembros inferiores. Cuando inflama la articulación del primer dedo del pie se conoce como podagra.
















El ácido úrico es una sustancia natural que se produce en el cuerpo como parte del metabolismo de sustancias conocidas como purinas. Los riñones son los encargados de filtrar y eliminar el ácido úrico.
















Cuando hay un aumento importante de los niveles de ácido úrico, ya sea por aumento de producción o por disminución en su eliminación por el riñón, se pueden formar cristales de urato. Estos cristales de urato se depositan en las articulaciones y pueden iniciar los ataques de inflamación.
















Estos ataques de inflamación usualmente inician en la noche o madrugada, y aumentan rápidamente de intensidad, llegando a ser incapacitantes. En general un ataque de gota puede durar hasta 2 semanas y, usualmente, es seguido de periodos sin síntomas. Si no se realiza tratamiento adecuado, estas crisis pueden ser cada vez más frecuentes con periodos sin síntomas de menor duración.
















Además, los niveles elevados de ácido úrico en el tiempo pueden causar acúmulo de cristales de urato en lugares diferentes a las articulaciones. Estos son conocidos como tofos y se pueden localizar bajo la piel, en las orejas, sobre los codos y rodillas, e incluso se han descrito en ojo, corazón y médula espinal.
















Por si no fuera suficiente, estos ataques de gota y los tofos pueden causar daño articular y aumentan el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares como infartos, ataques cerebrales e incluso aumentan el riesgo de amputación de extremidades por enfermedad arterial.
















En blogs posteriores profundizaremos en las causas y en el tratamiento de la gota.
















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Lupus y planificación familiar


Planeación segura de proyecto de vida






5 Datos Clave de Lupus y Embarazo:

  1. El embarazo es posible en el lupus eritematoso sistémico. 

  2. Es mejor esperar a tener control de la enfermedad por al menos 6 meses antes de considerar un embarazo.

  3. El manejo multidisciplinario, con ginecología y reumatología como líderes, es fundamental para evitar complicaciones. 

  4. Los antimaláricos (cloroquina e hidroxicloroquina) son seguros en el embarazo y no se deben suspender. 

  5. Según ciertos tipos de anticuerpos, como antifosfolípidos o anti-Ro, se realizarán modificaciones al seguimiento o manejo del embarazo. 


 

El lupus eritematoso sistémico afecta de forma más frecuente a las mujeres en edad fértil. En el pasado se recomendaba a todas las mujeres con lupus que no debían tener embarazos, pero esto ya no es cierto.

Aunque se considera que el embarazo en personas con lupus tiene un mayor riesgo que en aquellas personas que no sufren de esta enfermedad, la mayoría de las mujeres que deseen un embarazo podrán tener uno de forma segura.

En general, esta enfermedad no reduce las posibilidades de una mujer para quedar en embarazo. De hecho, si existe control de la enfermedad y se han realizado los ajustes necesarios antes de la concepción, la mayoría de las mujeres con lupus podrán tener un embarazo sin complicaciones.

Algunos riesgos en el embarazo por el lupus son abortos, partos pretérmino y preeclampsia. También pueden ocurrir complicaciones en el bebé, conocido como lupus neonatal, que pueden ir desde brotes transitorios en piel hasta bloqueos del corazón. En general, la mayoría de los bebés de madres con lupus son sanos.

El embarazo planificado y con seguimiento adecuado no empeora el pronóstico del lupus.

Si se tiene lupus y se está planeando un embarazo, existen algunos consejos para buscar un embarazo seguro y un bebé sano.

  1. Informa del deseo de embarazo a tu equipo de salud: El ginecólogo se encargará de la consulta preconcepcional y el reumatólogo se encargará de realizar los ajustes en la medicación para utilizar aquellos que sean compatibles con el embarazo. Además, se evaluarán situaciones que puedan requerir manejo especial durante el embarazo (como la presencia de anticuerpos antifosfolípido, anti-Ro o anti-La) y el mejor momento para buscar un embarazo según el control del lupus.

  2. Según las evaluaciones por el equipo de salud y las condiciones de cada persona, se considerará el riesgo de un embarazo en cada caso. En algunos pocos casos, dependiendo del momento de la enfermedad, el tratamiento necesario y posibles complicaciones asociadas, se deberá aplazar el embarazo. En caso de que se considere que el riesgo es muy alto, lo ideal es evitar un embarazo para no correr el riesgo de complicaciones en la madre o el bebé.

  3. En general, el mejor momento de un embarazo es cuando la enfermedad está controlada por al menos 6 meses, no hay complicaciones graves en pulmones, corazón o riñones, y cuando se estén tomando medicamentos que sean compatibles con un embarazo.

  4. Una vez se esté embarazada se debe seguir un control prenatal estricto y regular, tanto por ginecología como por reumatología. La adherencia al seguimiento y a los medicamentos disminuyen el riesgo de complicaciones para la madre y el bebé. Además, si llegara a haber alguna complicación, se detectaría de forma temprana evitando peores desenlaces.  Durante el seguimiento se vigilará de rutina la presión arterial, ya que hasta un 10% de las pacientes con lupus y embarazo pueden desarrollar preeclampsia, y si la madre tenía anticuerpos anti-Ro o anti-La positivos se realizará vigilancia especial del corazón del bebe en el segundo y tercer trimestre del embarazo.

  5. Aunque es poco frecuente, puede haber crisis de lupus durante el embarazo. Por este motivo se debe estar atento a los signos de alarma para adelantar la consulta y realizar un seguimiento juicioso con el reumatólogo.

  6. Hay que estar atento a los signos de alarma para un parto pretérmino, ya que las mujeres embarazadas que sufren de lupus tienen mayor riesgo para esto. Se debe tener clara la información y los pasos a seguir en caso de creer que los signos de alarma aparecen.

  7. No suspender los medicamentos que haya dejado el reumatólogo en preparación para el embarazo. Los antimaláricos (cloroquina e hidroxicloroquina) son seguros, previenen crisis de la enfermedad en la madre y disminuyen el riesgo de complicaciones en el bebé si la madre tiene anticuerpos anti-Ro.

  8. En caso de tener anticuerpos antifosfolípidos, no se debe suspender el ácido salicílico. Este previene abortos y coágulos durante el embarazo.


 

La vía del parto ya sea vaginal o por cesárea, dependerá de las condiciones de salud y el concepto del médico que lo esté atendiendo. Si la madre y el bebé están saludables al momento del trabajo de parto, la mayoría de las pacientes con lupus pueden tener un parto vaginal seguro y exitoso.

Luego del parto se debe continuar el seguimiento regular por el equipo de salud para evaluar la medicación y vigilar que no aparezcan complicaciones o actividad de la enfermedad. Según las medicaciones que se están tomando se podrán realizar recomendaciones sobre la lactancia. Los antimaláricos, el paracetamol, dosis de prednisolona menores a 20mg/día, ácido salicílico, warfarina y heparina son seguros para la lactancia. Se deberá discutir también estrategias de planificación familiar, ya que la lactancia no es un método confiable para prevenir embarazos.









Lupus y la piel
















Una de las manifestaciones más frecuentes de la enfermedad













































3 datos clave

  1. El compromiso de la piel en lupus es frecuente. Hasta un 80% de los pacientes con lupus tendrán algún compromiso de piel durante su vida.

  2. Los rayos ultravioleta afectan el lupus. Pueden dar lesiones en piel y promover recaídas de la enfermedad en otros órganos.

  3. Las medidas de fotoprotección son esenciales para el manejo adecuado del lupus.


El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune que puede afectar múltiples partes del cuerpo. Es crónica y de causa desconocida.
















El compromiso de la piel en lupus es frecuente. Hasta dos terceras partes de las personas con lupus eritematoso sistémico tendrán compromiso de su piel por la enfermedad y hasta un 70% pueden notar que los síntomas en la piel empeoran con la exposición a la luz.
















En ocasiones, se puede tener compromiso solo de la piel y en estas ocasiones se denomina lupus cutáneo.
















Las lesiones de la piel en lupus pueden ser específicas de la enfermedad o inespecíficas (no exclusivas).
















Dentro de las especificas encontramos el eritema malar (o en mariposa) que se caracteriza por un brote sobre levantado en el área de los pómulos y el puente de la nariz. Este puede causar dolor, sensación de ardor y piel tirante. Usualmente se relaciona con la exposición a la luz.
















También podemos encontrar el lupus subagudo, que se caracteriza por lesiones que pueden presentar descamación, y el lupus crónico. Este último, en su presentación discoide, puede dejar cicatrices.
















La caída de cabello es frecuente cuando la enfermedad no está controlada, pero el pelo vuelve a crecer cuando el paciente está bajo tratamiento y la enfermedad mejora. También pueden aparecer ulceras en boca o nariz, que pueden ser dolorosas, pero que no dejan cicatriz y generalmente desaparecen en menos de 2 semanas.
















Se puede encontrar también palidez, entumecimiento y frialdad en los dedos de las manos y los pies con la exposición al frio. Los dedos pueden pasar de blanco a azul. Cuando regresa la circulación, los dedos se ponen rojos y aparece una sensación de hormigueo o quemazón. Todo esto se conoce como fenómeno de Raynaud.
















El cuidado de la piel en lupus se debe aplicar a todos los pacientes con el diagnostico, independiente de si tienen lesiones al momento o si nunca las han tenido. Esto es útil para evitar actividad de la enfermedad, complicaciones y cicatrices.
















Se debe mantener una adecuada higiene e hidratación de la piel. Si existen ulceras en la nariz se puede utilizar vaselina para mejorar los síntomas. Se deben evitar tintes de cabello en caso de que esté frágil por la enfermedad.
















Adicionalmente siempre hay que utilizar foto protección con protectores solares, sombrillas, gorros o ropa con protección solar. Estas medidas harán parte de la rutina diaria, independiente de que tan soleado esté el día. En cuanto a los fotoprotectores, estos deben tener un factor de protección de al menos 50 y debe ser de amplio espectro con protección para rayos UVA-UVB. El vehículo o presentación variara según el tipo de piel.
















El protector solar se debe aplicar cada mañana, antes del maquillaje, y no menos de diez minutos antes de salir al aire libre. Se debe repetir la aplicación al menos en una ocasión adicional en la tarde y cuando se haya sudado o humedecido la cara. En caso de ir a la playa, a una piscina o con la exposición al agua, la frecuencia de la aplicación deberá aumentar.
















En el lupus, la protección de la luz ultravioleta es útil para prevenir el cáncer de piel y para prevenir inflamación en la piel y otras partes del cuerpo por culpa de la enfermedad.
















Es importante, en caso de ser fumador, dejar este hábito. El tabaquismo empeora las manifestaciones de la enfermedad (tanto de la piel como en otros sistemas) y disminuye la efectividad del tratamiento.
















Como parte del estándar de tratamiento, todos los pacientes con diagnóstico de lupus eritematoso sistémico deben utilizar antimaláricos (cloroquina o hidroxicloroquina) a no ser que haya alguna contraindicación. Estos, a su vez, son útiles para el tratamiento de las lesiones en la piel por el lupus.
















Si las medidas de foto-protección y lo antimaláricos no son suficientes, se utilizarán cremas de esteroides o infiltración con esteroides según el tipo de lesión. Cuando todo esto falla, se utilizan inmunosupresores como azatioprina o medicamentos biológicos como el belimumab.
















En el caso de la piel, lo ideal es siempre un manejo multidisciplinario entre dermatología y reumatología, logrando así los mejores resultados para la salud de la piel.