¿Qué es la Polimialgia Reumática?













Dolor y rigidez en mayores de 50 años






















La polimialgia reumática es una causa común de dolor y rigidez articular en personas mayores de 50 años, en especial de raza blanca. Estas quejas usualmente aparecen de forma rápida, en pocos días y semanas, e incluso su intensidad puede llevar a deterioro de calidad de vida, requerimiento de ayuda para autocuidado y postración de forma muy rápida.
















Estas quejas afectan ambos lados del cuerpo y es común que el dolor sea mayor en los brazos con dificultad para levantar por arriba de los hombros por dolor. También tiene predilección por la región de la cadera y glúteos, pero puede afectar cualquier articulación del cuerpo.
















El dolor y las quejas de rigidez son mayores en horas de la mañana y puede mejorar a medida que pasa el día y la persona realiza actividad física. Con periodos de reposo, como sentarse por un largo tiempo o en viajes, puede reaparecer la rigidez y el dolor.
















La queja de dolor y rigidez puede ser tan intensa que puede causar alteraciones del sueño (como insomnio), dificultad para vestirse, para cambiar de posición y para el autocuidado.
















La causa de esta enfermedad es desconocida, se considera que hay un proceso inflamatorio que predomina en las articulaciones, bursas (bolsas de líquido que permiten el movimiento articular) y tendones. Desafortunadamente, aún desconocemos que causa esta inflamación.
















En ocasiones, la polimialgia reumática puede ser la primera manifestaciones de una enfermedad más grave conocida como arteritis de células gigantes. Incluso, otras enfermedades que causan inflamación como la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico, pueden tener síntomas que se confunden con la polimialgia reumática.
















No se debe confundir la polimialgia reumática con la fibromialgia. Aunque ambas pueden producir dolor, la fibromialgia no causa inflamación.
















La polimialgia reumática puede ser difícil de diagnosticar, ya que no cuenta con una sola prueba que permita confirmarla o descartarla. El personal de salud se encargará de hacer una historia clínica detallada (siendo fundamental el interrogatorio), examen físico y pruebas que permitan descartar enfermedades que parezcan polimialgia reumática y que no lo sean. Las pruebas de sangre pueden detectar inflamación muy alta, como la velocidad de eritrosedimentación globular y la pcr, pero en algunos pacientes estas pueden ser normales y estas alteraciones no son exclusivas de la polimialgia reumática.
















Por lo anterior, la especialidad ideal para el estudio, diagnóstico y manejo de la polimialgia reumática es reumatología. Teniendo en cuenta los posibles diagnósticos diferenciales y que no existe una sola prueba que permita realizar su diagnóstico.
















En caso de sospecharse una polimialgia reumática, se podrá ofrecer una prueba de tratamiento con dosis medias de corticoesteroides. Si existe la enfermedad, la respuesta a este tratamiento es marcado y rápido en la mayoría de las ocasiones. Si se logra el control de los síntomas, el médico iniciara una reducción lenta de la dosis de los corticoesteroides buscando la menor cantidad posible que mantenga control de los síntomas.
















Algunos pacientes pueden llegar a suspender los corticoesteroides de forma controlada y programada, pero este proceso suele durar alrededor de 1 año, pero puede tomar hasta 2-3 años. Otras personas no logran suspender por completo los corticoesteroides y se podrán recibir dosis bajas por mayor tiempo.
















El plan, con la medicación y control de los síntomas, es reanudar la actividad normal de su vida para evitar complicaciones. El ejercicio físico no causa deterioro de la enfermedad y se fomenta para evitar deterioro físico por el reposo. Se debe evitar ganar peso y dietas ricas en grasas y azucares. El personal de salud se encargará de vigilar posibles complicaciones por los medicamentos como osteoporosis, cataratas, aumento de la presión arterial, aumento de los niveles de azúcar en la sangre o complicaciones de la enfermedad. En caso de aparecer fiebre, alteraciones visuales, dolor de cabeza intenso o sensación de fatiga para masticar o para elevar los brazos, se debe consultar inmediatamente al médico tratante debido a que estos son signos de alarma para arteritis de células gigantes.
















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Coronavirus y enfermedades autoinmunes


Información sobre el coronavirus en reumatología





El brote actual de coronavirus se originó en China en el 2019 y ha tenido una extensión mundial con alrededor de 4000 muertes atribuidas hasta el momento. Este virus afecta de forma más importante a las personas más vulnerables, como aquellos que tienen enfermedad cardiaca, respiratoria, cáncer, enfermedades autoinmunes y edad avanzada. Parece ser que el momento de mayor contagio son las primeras 24-48 horas después de iniciados los síntomas, aunque hay personas que pueden ser contagiosas aún sin manifestar la enfermedad.


Las personas con alteraciones del sistema de las defensas probablemente son más propensas a infectarse y pueden tener un mayor riesgo de complicaciones. Basándonos en la experiencia con otras infecciones, lo ideal es tener precaución.


No se debe tener pánico, se debe poner atención a la información local, tomar medidas preventivas adecuados y prepararse en caso de que haya infección.


Si se pertenece a uno de los grupos de riesgo para infección grave (enfermedades autoinmunes, diabetes, cáncer, enfermedad pulmonar, entre otras) lo ideal es permanecer en casa tanto como sea posible, para disminuir el riesgo de contagio. Evitar cruceros y viajes largos en avión siempre que sea posible. Si debe salir, evitar aglomeraciones o sitios concurridos, limite el tiempo en lugares con gran afluencia de personas y no realizar viajes innecesarios. Se debe estar pendiente de los medios locales para enterarse si se ordenan por parte de los organismos de sanidad restricciones para asistir al trabajo, colegio o lugares públicos.


Al momento no existe vacuna que prevenga el contagio del coronavirus (está bajo investigación actualmente) y no existen medicamentos diseñados para el tratamiento de esta infección.


La gravedad de la enfermedad es variable, desde un cuadro parecido a un resfriado común hasta neumonía grave. Los síntomas usuales son similares a los de la influenza: fiebre, tos, dificultad respiratoria, fatiga, dolor generalizado y en ocasiones vómito o diarrea. Éstos usualmente aparecen entre 2 a 14 días después de ser expuesto.


Este virus se contagia a través del contacto con secreciones de personas infectadas, como en las gotas expulsadas luego de toser o en secreciones que se depositen sobre superficies. Ya que muchos de los síntomas se parecen a los de un resfriado común, no se debe tener pánico en caso de desarrollarlos. Se debe poner en contacto con las líneas de atención dispuestas para obtener instrucciones y asistir a urgencias solo en caso de que aparezcan síntomas de alarma.


Se estima que la mortalidad del virus es alrededor del 2% en personas que desarrollan los síntomas de la enfermedad. Al momento no hay datos específicos para personas con enfermedades reumáticas o en tratamiento de inmunosupresión.


Se deben mantener medidas de vida saludable:




  1. Vacunación al día (como medida de prevención ante otras enfermedades, aún no existe vacuna para el coronavirus).

  2. Lavado de manos frecuente. Si no tiene disponible jabón y agua, se puede utilizar gel desinfectante (con al menos 60% de alcohol).

  3. Hidratación.

  4. Dieta saludable.

  5. Ejercicio.

  6. Higiene del sueño.

  7. Los “aumentadores” del sistema inmune no tienen utilidad ni indicación para el coronavirus.

  8. Evitar el contacto cercano con personas que estén enfermas, siempre que sea posible.


Dentro de las medidas de higiene encontramos:




  1. Lavado de manos por al menos 20 segundos con jabón y agua. Esta es una estrategia simple y efectiva que puede proteger ante una posibilidad de contagio y a aquellos a nuestro alrededor. Esto se debe realizar de forma frecuente y completa, aún si no se presentan síntomas de la enfermedad, ya que disminuye la diseminación del virus. Se debe realizar al llegar al trabajo, al llegar a casa, luego de estornudar-toser-sonarse la nariz, antes de comer o manipular alimentos.

  2. Evitar tocarse cara, boca, nariz y ojos.

  3. Evitar personas que tosen o estornudan.

  4. Limpiar y desinfectar objetos de uso frecuente.

  5. Al momento no se recomienda utilizar máscaras faciales, si se tienen síntomas de infección se deben utilizar para prevenir contagiar a los demás. La máscara N95 es por el momento la única que tiene aprobación por la FDA para uso público en situaciones de emergencia para salud pública, pero al momento no hay recomendación para usarla por parte de la población general en este brote. En caso de que se esté dando cuidado a personas con sospecha o infección confirmada, el uso de tapabocas es una de las medidas utilizadas para prevenir el contagio.


En cuanto a los pacientes que reciben tratamiento de inmunosupresión (como prednisolona, metotrexato o biológicos), por el momento no se recomienda suspender ni realizar ajustes a las medicaciones que se estén recibiendo para la enfermedad autoinmune. En caso de infección, se puede considerar suspender los medicamentos biológicos y mantener dosis de prednisolona por debajo de 20 mg/día según la situación y juicio del reumatólogo tratante. No se deben realizar ajustes en la medicina sin ser discutidas primero con su reumatólogo.


Por el momento se pueden considerar las siguientes medidas de precaución, para personas con enfermedades de base, en caso de que el brote sea mayor: agua y comida suficiente, adecuada reserva de medicamentos de uso diario, uso de medidas de tele salud o líneas de atención, posibilidad de trabajar desde casa, posibilidad de posponer viajes, etc.


El pánico sin sentido puede llevar a comparar artículos sin necesidad, y estos pueden ser necesarios para personas que realmente los necesiten, por lo cual se deben tomar decisiones basadas en la información de las autoridades sanitarias.


Si hay síntomas de enfermedad, y no existen síntomas de alarma, lo mejor es reposo en casa. Si se sospecha que este enfermo, no se debe asistir al colegio o trabajo, ya que se puede convertir en una fuente de infección para otras personas. En este caso se debe poner en contacto con las líneas o medios establecidos por su organismo de salud local para obtener información sobre los pasos a seguir.


En caso de infección por coronavirus se realiza aislamiento voluntario de la persona, usualmente por 14 días, que puede variar según el caso y las indicaciones de cada autoridad sanitaria. Durante este tiempo, si no hay signos de alarma, la persona debe estar en casa. Idealmente debe estar en una habitación específica y con poco contacto con los demás. Se debe preferir que utilice un baño aparte y limitar el contacto con mascotas o animales. Si no es posible que otra persona cuide de los animales, se debe evitar abrazos, besos, lamidas y compartir comida. Además, se debe realizar lavado de manos antes y después de la interacción con la mascota con uso de mascarilla facial. NO se deben compartir utensilios de uso personal y se debe realizar lavado con agua y jabón de cualquier elemento utilizado.


En caso de que se vaya a asistir a una cita médica, se debe informar con antelación para que el proveedor de salud pueda tomar medidas para evitar el contagio a los demás.


Los síntomas de alarma para tener en cuenta son: aumento de dificultad respiratoria, alteración conciencia, fiebre que no mejora con medicamentos, tos con sangre, cambios en el comportamiento, no tolerar medicamentos o alimentos, vomito que no permite adecuada hidratación y alimentación, diarrea con sangre, convulsiones


Solo comparta información de fuentes confiables, evite cadenas de WhatsApp o fuentes que no pertenecen a la comunidad científica o de salud (y que tengan entrenamiento y conocimiento del tema).


ENLACES RECOMENDADOS:


Lavado de manos: https://www.cdc.gov/handwashing/esp/when-how-handwashing.html


Ministerio de Salud Colombia: https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/PET/Paginas/Covid-19.aspx


CDC en español: https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/index-sp.html

¿Qué es la ciclofosfamida?










Información del medicamento






La ciclofosfamida pertenece al grupo de los medicamentos alquilantes. Estos usualmente se han utilizado para tratar diferentes tipos de cáncer debido al bloqueo que causan en la producción del material genético de las células, llevando a la muerte de estas.

Por su gran capacidad para reducir la respuesta inmunitaria su uso se extendió a la reumatología, sobre todo para tratar complicaciones o casos graves.

Se ha utilizado en la gran mayoría de las enfermedades autoinmunes de reumatología como: lupus, esclerosis sistémica, vasculitis, miopatías (polimiositis y dermatomiositis), e incluso Síndrome de Sjögren y artritis reumatoide. Actualmente su aplicación se ha limitado más a vasculitis (sobre todo formas graves), lupus o esclerosis sistémica con complicaciones graves. En las otras enfermedades se ha sustituido por otros medicamentos orales o biológicos, reservándose sólo para las complicaciones de más difícil manejo o que amenacen la vida.

Aunque se puede administrar en forma venosa u oral, en reumatología se utiliza más la primera para evitar acumular mayor dosis y disminuir el riesgo de efectos adversos. En general se utiliza por 3 a 6 meses, solo en casos especiales por 12 meses, bajo una estricta supervisión médica.

Los efectos adversos más frecuentes son náuseas y vómitos. Usualmente se controlan aplicando o tomando medicamentos para las náuseas (como metoclopramida y ondansetrón). También puede causar disminución de apetito y, con dosis altas, incluso puede dar diarrea.

Las dosis utilizadas en reumatología son muchísimo más bajas que las que se utilizan para tratar cáncer, por lo que no genera calvicie o caída de cejas. Se puede notar una caída de cabello un poco mayor que la usual posterior a los días de aplicación.

Al disminuir la función y la cantidad de células de las defensas, la ciclofosfamida aumenta el riesgo de infecciones. El momento de mayor reducción del número de glóbulos blancos sucede entre los 7 a 14 días después de la aplicación. Esto será monitoreado por el personal de salud, ya que en ocasiones requiere ajuste de la dosis iniciar según el recuento de células. En ocasiones el personal médico podrá recetar antibióticos para disminuir el riesgo de infecciones, esto dependerá del riesgo de infección de cada paciente y del esquema de tratamiento utilizado.

La ciclofosfamida puede causar infertilidad tanto en hombres como mujeres. El riesgo es mayor a mayor edad y con mayor dosis acumulada durante periodos de tratamiento prolongado. Esto no significa que siempre pueda suceder y, debido al riesgo de causar malformaciones en el embarazo, se debe tener un estricto control con anticoncepción en mujeres en edad fértil.

En la vejiga uno de los derivados de la ciclofosfamida (acroleína) puede causar irritación y sangrados. Por esto durante su uso es fundamental mantener un estado adecuado de hidratación. Además, si se utiliza de forma venosa, el día de aplicación y los siguientes se debe tener un consumo abundante de líquidos y se debe orinar cada vez que se tengan deseos.

Se ha reportado un aumento de riesgo de malignidad años después del uso de ciclofosfamida, por lo que siempre deberá haber un seguimiento médico. El más común es el cáncer de vejiga, por lo que se harán controles de exámenes de orina al menos 2 a 3 veces por año.

Aunque no tiene interacciones importantes con otros medicamentos, debido a sus posibles efectos adversos siempre se debe informar todos los fármacos (incluso los de venta libre y naturistas) al personal de salud encargado del cuidado.

Durante el uso de ciclofosfamida se debe evitar la vacunación con virus vivos (BCG, fiebre amarilla, herpes zoster, varicela, fiebre tifoidea, triple viral e influenza nasal, entre otras).

Si se tiene deseos de embarazo en el futuro, siempre se debe informar al médico tratante para evaluar si existen otras opciones de tratamiento que no acarreen el riesgo de infertilidad. Hay que tener en cuenta que, en ocasiones, la ciclofosfamida puede ser la única alternativa. Los días posteriores a la aplicación de la ciclofosfamida se debe utilizar preservativo para las relaciones sexuales, así evitar la exposición de la pareja al medicamento que se pueda encontrar en semen o secreciones vaginales.

Usualmente, a no ser que sea una urgencia, las cirugías se difieren hasta que haya completado el tratamiento con ciclofosfamida.

La ciclofosfamida tiene otros efectos adversos que son inusuales en las dosis que se utilizan en reumatología y, usualmente, se ven solo en los pacientes que reciben dosis altas para el tratamiento de cáncer. Estas pueden ser: lesiones orales o dolor en boca, hormigueo en manos y pies por afección de nervios, alteración de la función del corazón, alteración de la función del hígado, brotes en piel, entre otros.









¿Qué son los medicamentos biológicos?



Medicamentos biológicos: Una revolución en la reumatología





















Los medicamentos se desarrollan para prevenir o dar manejo a enfermedades. Dentro de los diferentes tipos de fármacos que existen hay una división entre aquellos que se forman por síntesis química y los de composición biológica.
















La diferencia entre estos tipos de medicamentos es sencilla: los fármacos químicos son pequeños con formas y características muy definidas y se pueden producir a través de reacciones químicas de forma predecible. Los medicamentos biológicos son de gran tamaño y se forma por proteínas que se producen por organismos vivos, por lo tanto, son productos de la biotecnología.
















Las vacunas o la insulina son medicamentos biológicos. El acetaminofén (o paracetamol) y el diclofenaco son medicamentos químicos.
















Actualmente las técnicas de producción de medicamentos biológicos en reumatología se encuentran muy depuradas. En la mayoría de las ocasiones se utiliza técnicas de ADN recombinante, con la que es posible aislar y manipular un fragmento de ADN de un microrganismo, e hibridomas (uso de células para producción de sustancias específicas) para la generación de estos fármacos
















Aunque se pueden utilizar en el mismo tipo de enfermedades, en muchos casos los medicamentos biológicos son innovadores para el manejo de patologías que antes no tenían un tratamiento satisfactorio en muchos casos (como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante).
















Debido a su gran tamaño, su inestabilidad y su forma de producción, los medicamentos biológicos requieren de procesos de producción más complejo que los medicamentos químicos. De allí su costo y mecanismo de aplicación (no existen en presentación oral).
















Al igual en que existen medicamentos genéricos de los fármacos químicos, también existen biosimilares a partir de los biológicos.
















Debido a su complejidad, los medicamentos genéricos solo deben demostrar estructura y disponibilidad biológica similar, mientras que los biosimilares reales deben ser equivalentes en calidad, eficacia y seguridad en comparación con el biológico original (también llamado innovador o de referencia) ya que, aunque pueden tener una estructura similar nunca son idénticas debido a sus mecanismos de producción.
















A diferencia de los medicamentos químicos en los cuales muchas veces se hace sustitución del fármaco original por el genérico debido a que sus estructuras (y por lo tanto su efecto) son similares. En el caso de los biológicos y biosimilares no se pueden catalogar como medicamentos idénticos y, por este motivo, se debe garantizar a través de estudios su efectividad y seguridad.
















Por lo anterior, los medicamentos biológicos no son "fármacos convencionales" pues en su producción se emplean organismos vivos y no se elaboran a partir de combinación de sustancias químicas. Su tamaño y complejidad determinarán su vía de administración y tienen un riesgo de ser identificados como "sustancias extrañas" por el cuerpo. Por este motivo el reumatólogo será la persona ideal para decidir si un paciente es candidato o no a un medicamento biológico. El hecho de que sean más costosos no significa que sean mejores y, en cada caso, se deberán evaluar los riesgos y beneficios de su uso.















Consejos para la consulta de reumatología



Tips para aprovechar al máximo la consulta






Cada visita al reumatólogo se debe aprovechar al máximo para consultar con toda confianza cualquier duda respecto a los síntomas, la enfermedad, los efectos secundarios del tratamiento y cualquier cosa que cause preocupación.

No existen preguntas tontas ni extrañas. Por más extraña u obvia que parezca, muchas otras personas en la misma situación han tenido la misma duda. Es necesaria una comunicación sincera, fluida, de confianza y sin limitaciones para poder generar el mejor ambiente y que esto se refleje en el mejor cuidado posible.

Antes de la consulta se debe hacer una lista de dudas y todo aquello que genere alguna preocupación. Además, se puede hacer una lista de quejas o síntomas que se consideren importantes para no olvidar comentarlos con el reumatólogo.

Se deben recoger y tener organizadas las historias clínicas de otras especialidades y todos los exámenes realizados a la fecha. Esto podrá evitar repetir exámenes sin necesidad e incluso la detección de información que puede ser relevante para la consulta. Muchos de los diagnósticos en reumatología se basan en detalles pequeños que pueden no tener relevancia para otras personas, pero si para el reumatólogo. Hay que tener claridad de los medicamentos que se están utilizando y, en caso de tener dificultad con sus nombres, llevar la receta médica o los mismos medicamentos a la consulta para evitar errores.

Si no se entiende alguna pregunta o respuesta del médico durante la consulta no se debe dudar en indicárselo para que esto pueda ser explicado nuevamente. En ocasiones el lenguaje médico es complejo y si queda alguna duda puede llevar a errores en el cuidado, por lo cual no se debe sentir pena en solicitar que la información sea dada en un lenguaje más sencillo.

No se debe tener miedo o vergüenza en expresar dudas respecto al tratamiento, efectos adversos o como tomar un medicamento.

Luego de la consulta se deben repasar las órdenes médicas y se debe tomar nota de todo lo que genera una duda, para ser llevada a el próximo contacto médico que se tenga.

Existen situaciones donde se debe consultar al reumatólogo antes de la cita agendada: planes de viaje a lugares exóticos o que requieran vacunación, infecciones graves en pacientes en tratamiento biológico, deseos de embarazo o un embarazo no planificado, inicio de nueva medicación crónica, planes de cirugías u otras intervenciones.



Uveítis y Espondiloartritis





Importante asociación.





La úvea es la porción del ojo que se encuentra en medio de la capa exterior del ojo (donde están la córnea y la esclera) y la capa interna (la retina). La porción más anterior de la úvea es el iris (la parte que da el color de los ojos). La uveítis se puede clasificas según la parte afectada por inflamación, y esto es útil para el estudio de las posibles causas de esta.


La uveítis tiene múltiples causas, no solo las espondiloartritis, dentro de la que se encuentran infecciones, problemas inmunológicos propios del ojo, otras enfermedades sistémicas y enfermedades que pueden simular uveítis (linfoma o leucemia). Por lo anterior es obligatoria la evaluación por oftalmología en el enfoque inicial y en el seguimiento de todo paciente con espondiloartritis y un ataque de ojo rojo agudo.


La uveítis (inflamación de la úvea) es la manifestación no articular más frecuente de la espondilitis anquilosante y una de las complicaciones más frecuentes de todas las espondiloartritis. Hasta el 20% de los pacientes que tienen un episodio de uveítis anterior aguda sin causa infecciosa o traumática tienen una espondiloartritis de base.


La uveítis es identificada fácilmente por los oftalmólogos a la revisión ocular. Hay síntomas de alarma que sugieren el inicio de una uveítis y obligan a buscar atención médica para la pronta identificación de esta o para la búsqueda de diagnósticos diferenciales.


Los síntomas que sugieren uveítis son:




  1. Ojo rojo y doloroso.

  2. Fotofobia (molestias con la luz).

  3. Dolor al mover el ojo.

  4. Ausencia de secreción ocular.

  5. Disminución de la agudeza visual.

  6. Visión de “moscas”.


En la espondilitis anquilosante usualmente se caracteriza por ataques de dolor, enrojecimiento y alteración de agudeza visual en un solo ojo, de inicio súbito y recurrente, más frecuente en pacientes hombres. En las otras espondiloartritis su inicio puede ser insidioso en ambos ojos, crónico y afectando más a mujeres.


La mayoría de las veces los ataques de uveítis por espondiloartritis tienen un buen pronóstico cuando se realiza el diagnóstico y tratamiento de forma rápida y oportuna. Usualmente es suficiente con medicación tópica ordenada por oftalmología. En ocasiones, con ataques graves, pueden ser necesario inyecciones de glucocorticoides o el uso de prednisona oral. La sulfasalazina ha demostrado disminuir la frecuencia de los ataques, al igual que los inhibidores del factor de necrosis tumoral.


La selección del medicamento o combinación de medicamentos ideales dependerá de las características clínicas de cada paciente y de la respuesta a las intervenciones terapéuticas. Por lo anterior se hace necesario el manejo multidisciplinario y la comunicación entre oftalmología y reumatología para obtener los mejores resultados.




¿Qué es la esclerosis sistémica?





Generalidades de la enfermedad


























La esclerosis sistémica es una enfermedad rara, autoinmune crónica (sin cura) en la que el funcionamiento anormal del sistema de las defensas causa múltiples alteraciones incluyendo engrosamiento de la piel (esclerodermia), cambios vasculares (cambios de coloración en manos, también conocido como fenómeno de Raynaud), problemas gastrointestinales e incluso daño pulmonar o renal.























Esta enfermedad es más frecuente en las mujeres y usualmente inicia entre los 20 a 40 años y, aunque puede aparecer en cualquier momento de la vida, es infrecuente su inicio en niños y ancianos.
















Se desconoce su causa, pero se ha encontrado que en parte está relacionada con predisposición hereditaria por ciertos genes y agrupación en familias con antecedente de enfermedades autoinmunes. Se propone que en personas con esta predisposición la exposición a ciertos estímulos ambientales como silicona o sílice, infecciones o algún otro estimulo desconocido, puede causar la alteración del funcionamiento del sistema de las defensas y desencadenar los cambios que caracterizan la enfermedad y que son:

  1. Alteraciones vasculares que causan mala circulación a ciertas áreas del cuerpo con pobre oxigenación causando cambios de coloración en extremidades con el frío (Fenómeno de Raynaud) e incluso ulceras digitales.

  2. Deposito anormal de tejido causando engrosamiento de la piel, alteración del funcionamiento del tubo digestivo e incluso daño pulmonar.

  3. Producción anormal de anticuerpos (proteínas de defensa) que pueden causar inflamación llevando a dolor e inflamación articular, inflamación en riñones o inflamación en los tubos que llevan la sangre (vasculitis).

















La enfermedad se clasifica según la extensión del compromiso de la piel, conociéndose como esclerosis sistémica variedad limitada a la que afecta extremidades distal a codos y rodillas, y sin afectar tórax o abdomen. La variedad cutánea difusa se caracteriza por que puede afectar proximal a codos, rodillas y tórax o abdomen. Incluso hay una variedad de esclerosis sistémica con compromiso de órganos internos, pero sin compromiso de piel que se conoce como esclerosis sistémica sine esclerodermia (siendo mucho más rara que las otras dos clasificaciones). Aunque se considera que la forma difusa puede tener peores desenlaces y mayor riesgo de muerte, ambas tienen un riesgo importante de causar complicaciones cardíacas, pulmonares o renales, por lo que tienen la misma importancia para el manejo.
















Los reumatólogos tienen el mayor conocimiento para el diagnóstico, manejo y detección de complicaciones de esta enfermedad. Debido a su gran complejidad todo paciente con esclerosis sistémica debe estar bajo el cuidado de un reumatólogo y un equipo multidisciplinario que puede incluir medicina de rehabilitación, neumólogos, cardiólogos y gastroenterólogos, entre otros.
















Según el tipo de manifestaciones el reumatólogo definirá el tipo de tratamiento y los exámenes a realizar para detectar complicaciones.
















En entradas posteriores profundizaremos en las manifestaciones clínicas y el tratamiento de esta enfermedad.
































¿Qué es la fibromialgia?


Generalidades



































La fibromialgia es un problema de salud común que provoca una alteración de cómo se percibe el dolor causando una mayor sensibilidad al tacto, menor tolerancia al dolor y sensación de dolor generalizado. Aun no son claras las causas de la fibromialgia, pareciera ser que hay una alteración de cómo se procesa la información del dolor en el sistema nervioso. En la fibromialgia no hay una alteración autoinmune, inflamatoria o muscular que cause el dolor, pero frecuentemente acompaña patologías que producen dolor articular.

Esta enfermedad es crónica (a largo plazo), más frecuente en mujeres en la edad adulta media y usualmente aparece en personas que tienen alteraciones del ánimo, problemas del sueño y enfermedades reumáticas como artrosis, artritis reumatoide o espondilitis anquilosante.

Probablemente existen genes que hacen que las personas sean más propensas a sufrir de fibromialgia, pero estos solos no son suficientes para causarla. Generalmente hay desencadenantes de esta, como lesiones en columna, artritis, estrés físico o emocional.

Otras quejas que manifiestan las personas con fibromialgia fatigan o cansancio extremo, sueño no reparador, dificultades de la memoria o para pensar. Es frecuente que la migraña se acompañe de otros problemas como depresión o ansiedad, migraña, colon irritable, dolor pélvico crónico, vejiga irritable o dolor facial o mandibular.

Los síntomas de la fibromialgia pueden variar en el tiempo con un impacto importante en la calidad de vida de las personas que lo sufren. El estrés, las alteraciones del ánimo y fuentes de dolor no controladas son causantes de empeoramiento de los síntomas de la fibromialgia.

A pesar de que la fibromialgia puede causar deterioro de la calidad de vida se considera benigna ya que no provoca enfermedad cardíaca, cerebrovascular, cáncer, deformidades físicas ni muerte.

El diagnóstico de la fibromialgia es clínico a través de un interrogatorio detallado y un examen físico completo en el cual se buscan puntos dolorosos y descartar otras causas de dolor muscular. No existen exámenes de sangre o imágenes que permitan el diagnóstico de la enfermedad, pero si se pueden utilizar para descartar otros problemas que puedan simular fibromialgia o ser enmascarados por esta.

La fibromialgia no tiene cura, pero si tiene manejo. Este puede ser farmacológico y no farmacológico. Los mejores resultados se logran con el uso de varios tipos de tratamiento.

A todo tratamiento farmacológico se le debe agregar un plan de ejercicio, aun con dolor el ejercicio de bajo impacto no será perjudicial. Es importante abordar los factores de riesgo y desencadenantes de fibromialgia como problemas del sueño, ánimo y alteraciones musculoesqueléticas que puedan empeorar los síntomas.

Con el tratamiento adecuado los síntomas pueden mejorar y se puede vivir una vida normal.

La fibromialgia no es una forma de artritis, no produce inflamación ni daño articular, de los músculos u otros tejidos. Debido a los síntomas de dolor y fatiga, que pueden confundirse con una artritis, muchas veces se hace necesario la evaluación de un reumatólogo quienes pueden detectar la fibromialgia y descartar enfermedades reumáticas. Para la atención a largo plazo de la fibromialgia no se hace necesario un seguimiento estricto de reumatología, los médicos de atención primaria pueden proporcionar la atención y los tratamientos de la fibromialgia. En caso de que se presenten dudas sobre patologías autoinmunes o musculoesqueléticas, se debe obtener una reevaluación por reumatología, ya que el hecho de que alguien tenga fibromialgia no descarta que pueda sufrir otras patologías que causen dolor en ese momento o posterior al diagnóstico de la misma.

En entradas posteriores profundizaremos en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad.

















¿Qué es la artrosis?


Generalidades de la enfermedad













La artrosis, u osteoartritis, es una enfermedad articular muy común que afecta con más frecuencia a personas mayores de 45 a 50 años. Puede afectar todas las razas y a ambos sexos (aunque es más común en las mujeres)
















Esta es una enfermedad reumática mecánica que generalmente se atribuye al desgaste y degeneración del cartílago y otras estructuras articulares (ligamentos, capsula que rodea la articulación, debilidad muscular y el hueso).
















Aunque se clasifica dentro de las artritis esta es muy diferente a la artritis reumatoide, espondiloartritis o a la inflamación articular dada por otras enfermedades autoinmunes. Esta no es una enfermedad en la que el sistema inmune ataca las coyunturas. En la artrosis la alteración de la biomecánica causa inflamación local que perpetua el daño iniciado por el mal funcionamiento de la articulación por su degeneración.
















Esta patología afecta con mayor frecuencia las articulaciones de la mano, columna vertebral, caderas y rodillas. Es más frecuente en mujeres y el riesgo de padecer esta enfermedad en algún momento de la vida es casi del 50%.
















La importancia de esta enfermedad es su alta frecuencia, la gran capacidad que tiene para causar deterioro en la calidad de vida y la cronicidad (no tiene cura). De hecho, es la principal causa de discapacidad en personas mayores.
















Las personas afectadas por la artrosis se quejan de dolor articular con el uso de la coyuntura afectada. Este dolor mejora con el reposo y aunque pueden sentir rigidez, es generalmente por corto tiempo. Con el pasar de los años puede haber deformidad en la articulación afectada.
















El diagnóstico de la artrosis es clínico, según los síntomas y los hallazgos del interrogatorio y el examen físico. En ocasiones se puede solicitar estudios para definir el alcance de la enfermedad o para descartar otros problemas articulares.
















La artrosis requiere un enfoque multidisciplinario para lograr control del dolor y mejorar la calidad de vida. La rehabilitación, modificación de estilo de vida y el apoyo analgésico son fundamentales para obtener los mejores resultados. El reumatólogo tiene la capacidad de coordinar el cuidado y diferenciar la artrosis de otro tipo de patologías articulares que requieran otro tipo de intervenciones.
















En otras entradas comentaremos sobre los factores de riesgo, profundizaremos en los síntomas y en el manejo de esta patología.










¿Qué es el Síndrome de Sjögren?


Generalidades de la enfermedad




























El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune que se puede dar a cualquier edad, siendo más común a mujeres entre los 40 a 60 años.

La causa de esta enfermedad es desconocida. La producción de proteínas anormales de la defensa causa reacciones y daño contra el tejido propio. Las glándulas que producen fluidos sufren daño y, por este motivo, se producen los síntomas secos. Las investigaciones sugieren que la mezcla de factores hereditarios y la exposición a ciertas infecciones pueden predisponer a las personas a sufrir esta enfermedad.

Esta patología puede afectar cualquier parte del cuerpo, pero lo más frecuente es que afecte las glándulas que producen humedad (como las glándulas salival y lagrimal). Por este motivo sus síntomas más frecuentes son el ojo y la boca secos. También se pueden experimentar síntomas secos en vías aéreas, piel y genitales, e incluso tener reflujo gastroesofágico.

El síndrome de Sjögren se define primario cuando la persona no sufre de otra enfermedad reumática. Se define secundarios cuando se presenta en personas con otra enfermedad reumática. Alrededor de la mitad de los pacientes con síndrome de Sjögren padecen alguna otra enfermedad autoinmune, como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso sistémico.

La mayor parte de las complicaciones en esta enfermedad se deben a los síntomas secos, que los hace más vulnerables a infecciones en boca y en ojos. Otras complicaciones de la enfermedad pueden ser hinchazón de las glándulas salivales en la cara, hinchazón de articulaciones, inflamación de los pulmones o los riñones, e incluso inflamación del cerebro y de los nervios.

El diagnóstico del síndrome de Sjögren se hace a través de la combinación de síntomas, examen físico, análisis de sangre y, en ocasiones, biopsias. Se requiere de la colaboración entre reumatología y oftalmología para poder realizar una revisión profunda para el diagnóstico y evitar complicaciones derivadas de la sequedad.

El tratamiento del síndrome de Sjögren es principalmente sintomático buscando prevenir los efectos adversos de la sequedad de las mucosas. Los pacientes requieren seguimiento por oftalmología para vigilancia de complicaciones oculares, odontología para evitar daños dentales y por reumatología para detección de complicaciones en otros sistemas.

Hay pacientes que tendrán complicaciones diferentes a los síntomas secos y las derivadas de estos, y para estos se ajustara el tratamiento por parte de reumatología según cada caso.

El síndrome de Sjögren no tiene cura, pero el manejo adecuado disminuye las consecuencias de los síntomas y mejora la calidad de vida.

Por todo lo anterior, es fundamental el seguimiento de esta patología por parte de reumatología, coordinando el cuidado de los pacientes y vigilancia la aparición de posibles complicaciones.

En blogs posteriores comentaremos a profundidad sobre el diagnóstico, tratamiento y complicaciones de esta enfermedad.

 

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El Dr. Herrera (@sebastianreuma), portavoz de la Asociación Colombiana de Reumatología (@Asoreuma) explica en qué consiste el síndrome de #Sjögren Cuáles son sus síntomas, causa, prevalencia, diagnóstico y tratamiento. Más información en https://t.co/jecCuMMD7l@SEReumatologia pic.twitter.com/FlWD3Hr2HW


— Juan Ovalles, MD, PhD (@DrJuanOvalles) July 19, 2019