Lupus y la piel
















Una de las manifestaciones más frecuentes de la enfermedad













































3 datos clave

  1. El compromiso de la piel en lupus es frecuente. Hasta un 80% de los pacientes con lupus tendrán algún compromiso de piel durante su vida.

  2. Los rayos ultravioleta afectan el lupus. Pueden dar lesiones en piel y promover recaídas de la enfermedad en otros órganos.

  3. Las medidas de fotoprotección son esenciales para el manejo adecuado del lupus.


El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune que puede afectar múltiples partes del cuerpo. Es crónica y de causa desconocida.
















El compromiso de la piel en lupus es frecuente. Hasta dos terceras partes de las personas con lupus eritematoso sistémico tendrán compromiso de su piel por la enfermedad y hasta un 70% pueden notar que los síntomas en la piel empeoran con la exposición a la luz.
















En ocasiones, se puede tener compromiso solo de la piel y en estas ocasiones se denomina lupus cutáneo.
















Las lesiones de la piel en lupus pueden ser específicas de la enfermedad o inespecíficas (no exclusivas).
















Dentro de las especificas encontramos el eritema malar (o en mariposa) que se caracteriza por un brote sobre levantado en el área de los pómulos y el puente de la nariz. Este puede causar dolor, sensación de ardor y piel tirante. Usualmente se relaciona con la exposición a la luz.
















También podemos encontrar el lupus subagudo, que se caracteriza por lesiones que pueden presentar descamación, y el lupus crónico. Este último, en su presentación discoide, puede dejar cicatrices.
















La caída de cabello es frecuente cuando la enfermedad no está controlada, pero el pelo vuelve a crecer cuando el paciente está bajo tratamiento y la enfermedad mejora. También pueden aparecer ulceras en boca o nariz, que pueden ser dolorosas, pero que no dejan cicatriz y generalmente desaparecen en menos de 2 semanas.
















Se puede encontrar también palidez, entumecimiento y frialdad en los dedos de las manos y los pies con la exposición al frio. Los dedos pueden pasar de blanco a azul. Cuando regresa la circulación, los dedos se ponen rojos y aparece una sensación de hormigueo o quemazón. Todo esto se conoce como fenómeno de Raynaud.
















El cuidado de la piel en lupus se debe aplicar a todos los pacientes con el diagnostico, independiente de si tienen lesiones al momento o si nunca las han tenido. Esto es útil para evitar actividad de la enfermedad, complicaciones y cicatrices.
















Se debe mantener una adecuada higiene e hidratación de la piel. Si existen ulceras en la nariz se puede utilizar vaselina para mejorar los síntomas. Se deben evitar tintes de cabello en caso de que esté frágil por la enfermedad.
















Adicionalmente siempre hay que utilizar foto protección con protectores solares, sombrillas, gorros o ropa con protección solar. Estas medidas harán parte de la rutina diaria, independiente de que tan soleado esté el día. En cuanto a los fotoprotectores, estos deben tener un factor de protección de al menos 50 y debe ser de amplio espectro con protección para rayos UVA-UVB. El vehículo o presentación variara según el tipo de piel.
















El protector solar se debe aplicar cada mañana, antes del maquillaje, y no menos de diez minutos antes de salir al aire libre. Se debe repetir la aplicación al menos en una ocasión adicional en la tarde y cuando se haya sudado o humedecido la cara. En caso de ir a la playa, a una piscina o con la exposición al agua, la frecuencia de la aplicación deberá aumentar.
















En el lupus, la protección de la luz ultravioleta es útil para prevenir el cáncer de piel y para prevenir inflamación en la piel y otras partes del cuerpo por culpa de la enfermedad.
















Es importante, en caso de ser fumador, dejar este hábito. El tabaquismo empeora las manifestaciones de la enfermedad (tanto de la piel como en otros sistemas) y disminuye la efectividad del tratamiento.
















Como parte del estándar de tratamiento, todos los pacientes con diagnóstico de lupus eritematoso sistémico deben utilizar antimaláricos (cloroquina o hidroxicloroquina) a no ser que haya alguna contraindicación. Estos, a su vez, son útiles para el tratamiento de las lesiones en la piel por el lupus.
















Si las medidas de foto-protección y lo antimaláricos no son suficientes, se utilizarán cremas de esteroides o infiltración con esteroides según el tipo de lesión. Cuando todo esto falla, se utilizan inmunosupresores como azatioprina o medicamentos biológicos como el belimumab.
















En el caso de la piel, lo ideal es siempre un manejo multidisciplinario entre dermatología y reumatología, logrando así los mejores resultados para la salud de la piel.

















Lupus y el riñón
















Una de las complicaciones graves más frecuentes
































3 Datos Claves del Lupus y el riñón:

  1. La nefritis lúpica es una de las complicaciones graves más frecuentes.

  2. Hasta el 60% de los pacientes adultos con lupus tendrán este tipo de complicación.

  3. El seguimiento y exámenes frecuentes permiten detectar de forma temprana este tipo de complicación.


El sistema renal incluye 2 riñones, 2 uréteres que conectan cada riñón a la vejiga y la uretra. Este sistema es responsable del mantenimiento del balance de los fluidos corporales, el filtrado de estos para eliminar sustancias tóxicas y de la regulación de hormonas que controlan la presión arterial y el volumen de la sangre.

El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune crónica que puede comprometer los riñones. Usualmente inflama las nefronas, que son las responsables de filtrar la sangre, y esto se conoce como nefritis lúpica.
















La nefritis lúpica es una de las complicaciones graves más frecuentes del lupus eritematoso sistémico. Al causar un malfuncionamiento del riñón, no se pueden eliminar de forma correcta los desechos de la sangre y regular el volumen de la sangre. Por este motivo, se pueden acumular sustancias toxicas en la sangre, aumenta el volumen de la sangre llevando a hinchazón y puede haber alteración en la presión arterial y el funcionamiento de otros órganos.
















Sin tratamiento, la nefritis puede llevar a daño renal definitivo e incluso a requerimiento de diálisis.

La nefritis lúpica es más frecuente en los pacientes jóvenes y durante los primeros 5 años de la enfermedad. Hasta un 60% de las personas con lupus eritematoso sistémico, y hasta un 80% de los niños con esta enfermedad, desarrollaran inflamación renal durante su vida. Hasta un 25% podrán tener insuficiencia renal como secuela del compromiso del riñón.
















Inicialmente puede haber pocas señales de este compromiso y es por este motivo que el seguimiento estricto es fundamental, para poder detectar de forma temprano los cambios iniciales en los exámenes e iniciar tratamiento temprano. Con esta estrategia es posible obtener mejores resultados con el tratamiento y disminuir el riesgo de diálisis o trasplante de riñón.
















Algunos de los signos o síntomas de la nefritis lúpica son el aumento de la presión arterial, hinchazón de las piernas, dificultad para respirar, sangre en la orina y orina espumosa. Siempre se debe estar atento a alguno de estos signos de alarma y obtener una evaluación prioritaria en caso de presentarlos.

Según los resultados de los exámenes y el estado de cada paciente, se realizará una biopsia del riñón para confirmar el diagnóstico, diferenciar de otro tipo de enfermedades del riñón y definir una estrategia de tratamiento.
















Usualmente el tratamiento de la nefritis lúpica se basa en glucocorticoides en combinación con inmunosupresores. Durante los primeros 6 meses de tratamiento se utilizan usualmente micofenolato o ciclofosfamidas y, si se logra el objetivo de tratamiento, se buscará una menor dosis de micofenolato para mantener el resultado obtenido o azatioprina. Existen otros medicamentos que pueden ser utilizados en situaciones especiales como la ciclosporina, el tacrolimus o el rituximab.
















Adicionalmente, se pueden utilizar medicamentos que también son útiles para el manejo de la presión arterial. Estos, además de evitar el daño por la presión arterial elevada, ayudan a reducir la cantidad de proteínas que se pierden en la orina por la inflamación. Por último, aunque no son suficientes para el tratamiento de la nefritis lúpica, los antimaláricos previenen recaídas y mejoran la respuesta al tratamiento de la nefritis lúpica.
















Existen otros problemas relacionados con los riñones en lupus. Por la enfermedad y los medicamentos inmunosupresores hay un mayor riesgo de infecciones renales o urinarias. Medicamentos como los AINE pueden causar daño renal o nefritis intersticial. También puede haber trombosis o vasculitis que pueden estar solas o acompañando una nefritis lúpica.

















Lupus y Embarazo
















Una de las manifestaciones más frecuentes de la enfermedad

























5 Datos Clave de Lupus y Embarazo:

  1. El embarazo es posible en el lupus eritematoso sistémico. 

  2. Es mejor esperar a tener control de la enfermedad por al menos 6 meses antes de considerar un embarazo.

  3. El manejo multidisciplinario, con ginecología y reumatología como líderes, es fundamental para evitar complicaciones. 

  4. Los antimaláricos (cloroquina e hidroxicloroquina) son seguros en el embarazo y no se deben suspender. 

  5. Según ciertos tipos de anticuerpos, como antifosfolípidos o anti-Ro, se realizarán modificaciones al seguimiento o manejo del embarazo. 


El lupus eritematoso sistémico afecta de forma más frecuente a las mujeres en edad fértil. En el pasado se recomendaba a todas las mujeres con lupus que no debían tener embarazos, pero esto ya no es cierto.

Aunque se considera que el embarazo en personas con lupus tiene un mayor riesgo que en aquellas personas que no sufren de esta enfermedad, la mayoría de las mujeres que deseen un embarazo podrán tener uno de forma segura.

En general, esta enfermedad no reduce las posibilidades de una mujer para quedar en embarazo. De hecho, si existe control de la enfermedad y se han realizado los ajustes necesarios antes de la concepción, la mayoría de las mujeres con lupus podrán tener un embarazo sin complicaciones.

Algunos riesgos en el embarazo por el lupus son abortos, partos pretérmino y preeclampsia. También pueden ocurrir complicaciones en el bebé, conocido como lupus neonatal, que pueden ir desde brotes transitorios en piel hasta bloqueos del corazón. En general, la mayoría de los bebés de madres con lupus son sanos.

El embarazo planificado y con seguimiento adecuado no empeora el pronóstico del lupus.

Si se tiene lupus y se está planeando un embarazo, existen algunos consejos para buscar un embarazo seguro y un bebé sano.

  1. Informa del deseo de embarazo a tu equipo de salud: El ginecólogo se encargará de la consulta preconcepcional y el reumatólogo se encargará de realizar los ajustes en la medicación para utilizar aquellos que sean compatibles con el embarazo. Además, se evaluarán situaciones que puedan requerir manejo especial durante el embarazo (como la presencia de anticuerpos antifosfolípido, anti-Ro o anti-La) y el mejor momento para buscar un embarazo según el control del lupus.

  2. Según las evaluaciones por el equipo de salud y las condiciones de cada persona, se considerará el riesgo de un embarazo en cada caso. En algunos pocos casos, dependiendo del momento de la enfermedad, el tratamiento necesario y posibles complicaciones asociadas, se deberá aplazar el embarazo. En caso de que se considere que el riesgo es muy alto, lo ideal es evitar un embarazo para no correr el riesgo de complicaciones en la madre o el bebé.

  3. En general, el mejor momento de un embarazo es cuando la enfermedad está controlada por al menos 6 meses, no hay complicaciones graves en pulmones, corazón o riñones, y cuando se estén tomando medicamentos que sean compatibles con un embarazo.

  4. Una vez se esté embarazada se debe seguir un control prenatal estricto y regular, tanto por ginecología como por reumatología. La adherencia al seguimiento y a los medicamentos disminuyen el riesgo de complicaciones para la madre y el bebé. Además, si llegara a haber alguna complicación, se detectaría de forma temprana evitando peores desenlaces.  Durante el seguimiento se vigilará de rutina la presión arterial, ya que hasta un 10% de las pacientes con lupus y embarazo pueden desarrollar preeclampsia, y si la madre tenía anticuerpos anti-Ro o anti-La positivos se realizará vigilancia especial del corazón del bebe en el segundo y tercer trimestre del embarazo.

  5. Aunque es poco frecuente, puede haber crisis de lupus durante el embarazo. Por este motivo se debe estar atento a los signos de alarma para adelantar la consulta y realizar un seguimiento juicioso con el reumatólogo.

  6. Hay que estar atento a los signos de alarma para un parto pretérmino, ya que las mujeres embarazadas que sufren de lupus tienen mayor riesgo para esto. Se debe tener clara la información y los pasos a seguir en caso de creer que los signos de alarma aparecen.

  7. No suspender los medicamentos que haya dejado el reumatólogo en preparación para el embarazo. Los antimaláricos (cloroquina e hidroxicloroquina) son seguros, previenen crisis de la enfermedad en la madre y disminuyen el riesgo de complicaciones en el bebé si la madre tiene anticuerpos anti-Ro.

  8. En caso de tener anticuerpos antifosfolípidos, no se debe suspender el ácido salicílico. Este previene abortos y coágulos durante el embarazo.


La vía del parto ya sea vaginal o por cesárea, dependerá de las condiciones de salud y el concepto del médico que lo esté atendiendo. Si la madre y el bebé están saludables al momento del trabajo de parto, la mayoría de las pacientes con lupus pueden tener un parto vaginal seguro y exitoso.

Luego del parto se debe continuar el seguimiento regular por el equipo de salud para evaluar la medicación y vigilar que no aparezcan complicaciones o actividad de la enfermedad. Según las medicaciones que se están tomando se podrán realizar recomendaciones sobre la lactancia. Los antimaláricos, el paracetamol, dosis de prednisolona menores a 20mg/día, ácido salicílico, warfarina y heparina son seguros para la lactancia. Se deberá discutir también estrategias de planificación familiar, ya que la lactancia no es un método confiable para prevenir embarazos.










¿Qué es la espondilitis anquilosante?
















El dolor lumbar como un signo de alarma

























5 datos clave

  1. La espondilitis anquilosante es mas frecuente en hombres jóvenes.

  2. El dolor de columna baja o glúteo es su manifestación más frecuente.

  3. La terapia física, estiramientos de columna y los AINE son la primera línea de tratamiento.

  4. El gen HLA-B27 es un factor de riesgo importante para la espondilitis anquilosante.

  5. La espondilitis anquilosante puede acompañarse de inflamación de los ojos (uveítis).

















La espondilitis anquilosante hace parte de las espondiloartritis. Estas son enfermedades que causan inflamación en las articulaciones, sitios de unión de los tendones y en la columna.
















La espondilitis anquilosante es la forma más grave de la enfermedad, ya que esta puede causar fusión de la columna vertebral y hacer que sea menos flexible. Esta no tiene cuera, pero si múltiples tratamientos efectivos que permiten tener control de la enfermedad y una buena calidad de vida.
















Esta enfermedad afecta de forma más frecuente a los hombres y sus síntomas inician usualmente entre los 20 y 40 años.
















En general, los primeros síntomas son dolor lumbar bajo, sobre todo en horas de la noche, que empeora con el reposo. Adicionalmente puede haber sensación de rigidez en la mañana o durante el reposo.
















Por esto, toda persona menor de 45 años (sin importar si es hombre o mujer) con dolor en la parte baja de la espalda o en los glúteos de más de 3 meses de duración debe buscar una evaluación médica. Otros signos de alarma serian que este dolor lo despertara en horas de la noche, que mejore con la actividad física, que tenga una gran mejora con antiinflamatorios o si hay rigidez en horas de la mañana.
















Al haber inflamación de los sitios donde se insertan los tendones a los huesos, puede existir dolor en el talón, codos, rodillas y pelvis. Ocasionalmente puede causar hinchazón de todo un dedo, pudiendo parecer una salchicha, conociéndose como dactilitis.
















Una complicación relativamente frecuente es la inflamación en los ojos (uveítis) y se puede acompañar también de inflamación del intestino.
















Se desconoce la causa de la espondilitis anquilosante, pero existen factores genéticos que aumentan el riesgo de sufrirla. Entre estos, el gen HLA-B27 se asocia con un mayor riesgo. Sin embargo, no todas las personas que tienen este gen desarrollan la enfermedad.
















Cuando existe la sospecha de esta enfermedad, el personal de salud solicitará exámenes de sangre (incluidos de inflamación y el gen HLA-B27) además de rayos X o resonancias de la pelvis o columna vertebral. Al final, el criterio médico quedara a cargo del diagnóstico.
















El tratamiento de la espondilitis anquilosante se basa en terapia y actividad física. Se recomiendan sobre todo aquellos que promuevan el estiramiento y la movilidad espinal. Se debe suspender el tabaquismo, este empeora los síntomas de la enfermedad y puede disminuir la efectividad de algunos de los tratamientos disponibles para esto.
















Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno, naproxeno o meloxicam, son los medicamentos de primera línea. En la dosis y duración correcta, estos ofrecen gran alivio en la mayoría de los pacientes.
















En aquellos pacientes que no respondan a los AINE, o que no los puedan recibir, se pueden utilizar medicamentos como la sulfasalazina o el metotrexato. Estos son más útiles cuando hay inflamación en las articulaciones de las manos o las piernas.
















Cuando las medidas anteriores no son suficientes para lograr el control de la enfermedad, o cuando el compromiso de columna no mejora con los AINE, se utilizan medicamentos biológicos como los bloqueadores del TNF alfa.







Respuesta a dudas frente a coronavirus y autoinmunidad






En días previos había publicado un blog donde se daban posibles recomendaciones para pacientes en esta crisis de coronavirus, este puede ser consultado en www.reumatologia.online y el enlace se encuentra disponible también en la descripción del Blog (además, se encuentra también como podcast en este mismo canal).

Desde su publicación hace algunos días la información sobre la pandemia y las dudas respecto al tema han aumentado, por lo cual hoy nos centraremos en aclarar dudas que me han sido remitidas (con la mejor evidencia disponible hasta el momento). Se debe tener en cuenta que, por la velocidad de aparición de nueva información, algunas de estas recomendaciones o respuestas podrán cambiar en el tiempo.

A continuación, las preguntas y las respuestas:

  1. ¿Cuál es la situación de la cloroquina e hidroxicloroquina en esta pandemia? Hasta el momento, información de la experiencia en China y un pequeño estudio sugieren algún tipo de efecto de estos medicamentos sobre la infección por coronavirus. Desafortunadamente, aunque alentadores, estos datos no son suficientes para considerar estos medicamentos como estándar de manejo y tampoco para todos los casos. No hay evidencia aún de que estos medicamentos previenen la transmisión (hay estudios en curso, pero aún no hay reportes iniciales) y la poca información que tenemos hasta el momento tiene fallas que no permite hacer una recomendación fuerte hoy. Según cada caso y la condición de cada paciente el personal de salud podría considerar su uso compasivo en el ámbito hospitalario. No se debe realizar compra indiscriminada de este medicamento, esto puede causar serios problemas de abastecimiento para personas que lo requieren para control de enfermedades autoinmunes.

  2. ¿Qué efectos tendría el COVID-19 en personas con lupus? Aún no sabemos bien ni tenemos buenos datos del comportamiento del virus en personas con enfermedades autoinmunes. Teniendo en cuenta el comportamiento del virus de influenza, las personas con enfermedades autoinmunes o que toman medicamentos que bajan las defensas podrían tener un mayor riesgo de transmisión y formas graves de presentación, PERO estos datos todavía no los tenemos para la pandemia actual. Por el momento lo mas indicado es prudencia y extremar recomendaciones de distanciamiento social para evitar un contagio. Parece ser que, hasta el momento, son mayores factores de riesgo la edad (con una mortalidad mayor en mayores de 50 a 65 años al compararlos con menores) y la presencia de enfermedades como problemas pulmonares, cardiacos o diabetes.

  3. ¿Qué probabilidades hay de combatir o vencer el virus teniendo lupus? Desafortunadamente este dato aun no lo conocemos, como mencione previamente, parece ser que la combinación de edad y otras enfermedades o daño en órganos son los principales determinantes. No contamos con información al momento para poder dar una respuesta con más información. Por esto se hace necesaria seguir las medidas de distanciamiento social y lavado de manos.

  4. ¿Realmente las poblaciones con lupus son vulnerables? No tenemos suficiente información para asegurar estos, usualmente son más susceptibles a infecciones y según los medicamentos podrían tener mayor riesgo de complicaciones. Desafortunadamente aún no tenemos datos para confirmar o descartar esto. Teniendo en cuenta que las medidas de prevención están al alcance de todos, lo ideal es seguirlas al pie de la letra para prevenir una infección.

  5. ¿Qué medidas deben tomar las personas que tienen lupus? Esto ya fue mencionado en el podcast y blog previo: https://www.reumatologia.online/blog/coronavirus-y-enfermedades-autoinmunes.

  6. ¿Se debe usar tapabocas todo el tiempo? Al momento no hay indicación de uso de tapabocas en personas sin la infección o sin sospecha de esta. En caso de que se haya tenido contacto con alguien con sospecha de infección se deberá informar a las autoridades para poder realizar el seguimiento epidemiológico. En caso de tener síntomas respiratorios si se debe utilizar tapabocas para evitar la transmisión. En caso de estar cuidando o conviviendo con personas con diagnóstico o sospecha de COVID-19, la persona sintomática deberá utilizar tapabocas si es posible.

  7. ¿Cuándo pedir ayuda? Existen líneas dispuestas por los entes de salud de cada país y región para llamar en caso de síntomas (y así evitar la congestión de los servicios de urgencias). Existen signos de alarma para consulta a urgencias, que se encuentran en el blog previo de coronavirus y enfermedades autoinmunes (https://www.reumatologia.online/blog/coronavirus-y-enfermedades-autoinmunes).

  8. ¿Se debe seguir tomando los esteroides y otros inmunosupresores? Hasta el momento las recomendaciones de las sociedades de reumatología son mantener todos los medicamentos indicados por el reumatólogo si no hay evidencia de infección. Solamente en caso de infección se modificarían dosis o se suspenden según cada situación. En caso de haber sido suspendidos por infección, se reiniciará cuando el personal de salud considere que la situación clínica este mejor y se haya curado de la infección (no hay un mismo tiempo para todo el mundo, puede variar de caso en caso, desde 14 a 30 días, por ejemplo).

  9. ¿Cómo se que ya no soy contagioso? En promedio las personas dejan de eliminar el virus luego de 14 días de haber iniciado la infección. En otro tipo de infecciones en pacientes en tratamiento para hemato-oncología se ha demostrado persistencia de los gérmenes por mayor tiempo (hasta un mes). Desafortunadamente aún no conocemos bien el comportamiento en población inmunosuprimida y la decisión se realizaría según cada paciente y su medicación. En promedio 14-21 días sería tiempo suficiente para la mayoría de las personas.

  10. ¿Existen alimentos que potencialicen las defensas? Al momento no existe ningún medicamento o sustancia que “aumenta las defensas”. Se debe mantener una dieta saludable.

  11. ¿Qué dieta debe tener alguien que esté infectado con el virus? Se mantiene la recomendación previa, una dieta balanceada buscando el consumo de líquidos para mantener la hidratación adecuada. No hay contraindicación para el uso de bebidas calientes, si así se desea. Hasta el momento no se ha demostrado que la temperatura del alimento modifique el comportamiento de la enfermedad.

  12. Medidas de aislamiento en caso de infección: En caso de que alguien con quien se convive tenga sospecha o confirmación de la infección, se deben realizar medidas de aislamiento: La persona afectada deberá tener una habitación aislada con ventilación y con baño propio. La puerta de la habitación deberá permanecer cerrada y las ventanas, idealmente, de cara al exterior de la vivienda. La ropa de esa persona y utensilios se deben lavar con agua caliente. La ropa debe trasladarse en bolsa y el lavado entre 40-60 grados. Si se tiene que compartir baño se deben hacer medidas de asepsia con lejía después del uso (10cc por cada 1 litro de agua). La cesta de basura debe ser con pedal y la bolsa debe ser auto-sellable. Evitar el contacto con la persona con síntomas. Procurar que sea una única persona que preste cuidados al paciente. Lavado de manos luego de entrar en contacto con el enfermo. Desinfectar grifos, pomos de puertas. Si el enfermo debe salir de habitación debe utilizar mascarilla y mantener distancia de seguridad (2 mts).

  13. ¿Qué avances ha habido en la búsqueda de una vacuna o en tratamiento con medicamentos ya existentes? Al momento están en curso estudios para desarrollo de una vacuna, el problema es que los datos y resultados toman tiempo en estar disponibles. Es poco probable que contemos con una vacuna en los próximos 12 a 24 meses. En cuanto a medicamentos, hay múltiples protocolos en proceso: prevención y tratamiento con hidroxicloroquina, inhibidores de IL6 (Tocilizumab y sarilumab), entre otros. Aun es muy temprano para saber si funcionarán o no. Al momento de realizar este documento, un estudio de lopinavir/ritonavir (medicamentos utilizados en VIH) no demostró beneficios.

  14. ¿Los pacientes que toman medicamentos para la hipertensión o falla cardiaca como inhibidores de enzima convertidora de angiotensina o bloqueadores del receptor de angiotensina tienen mayor riesgo? Hasta el momento esto no se ha demostrado y las indicaciones de las sociedades de cardiología son de no modificar el tratamiento que estén recibiendo los pacientes.

  15. ¿Es el ibuprofeno dañino en el COVID-19? Aunque hubo una alerta por parte del ministerio de salud de Francia, hasta el momento esto no se ha demostrado. Los pacientes que lo toman para otras patologías no lo deben suspender sin orden médica. Para el manejo de la fiebre u otros síntomas del coronavirus, el medicamento de primera línea continúa siendo el acetaminofén (también conocido como paracetamol).

Coronavirus y enfermedades autoinmunes


Información sobre el coronavirus en reumatología





El brote actual de coronavirus se originó en China en el 2019 y ha tenido una extensión mundial con alrededor de 4000 muertes atribuidas hasta el momento. Este virus afecta de forma más importante a las personas más vulnerables, como aquellos que tienen enfermedad cardiaca, respiratoria, cáncer, enfermedades autoinmunes y edad avanzada. Parece ser que el momento de mayor contagio son las primeras 24-48 horas después de iniciados los síntomas, aunque hay personas que pueden ser contagiosas aún sin manifestar la enfermedad.


Las personas con alteraciones del sistema de las defensas probablemente son más propensas a infectarse y pueden tener un mayor riesgo de complicaciones. Basándonos en la experiencia con otras infecciones, lo ideal es tener precaución.


No se debe tener pánico, se debe poner atención a la información local, tomar medidas preventivas adecuados y prepararse en caso de que haya infección.


Si se pertenece a uno de los grupos de riesgo para infección grave (enfermedades autoinmunes, diabetes, cáncer, enfermedad pulmonar, entre otras) lo ideal es permanecer en casa tanto como sea posible, para disminuir el riesgo de contagio. Evitar cruceros y viajes largos en avión siempre que sea posible. Si debe salir, evitar aglomeraciones o sitios concurridos, limite el tiempo en lugares con gran afluencia de personas y no realizar viajes innecesarios. Se debe estar pendiente de los medios locales para enterarse si se ordenan por parte de los organismos de sanidad restricciones para asistir al trabajo, colegio o lugares públicos.


Al momento no existe vacuna que prevenga el contagio del coronavirus (está bajo investigación actualmente) y no existen medicamentos diseñados para el tratamiento de esta infección.


La gravedad de la enfermedad es variable, desde un cuadro parecido a un resfriado común hasta neumonía grave. Los síntomas usuales son similares a los de la influenza: fiebre, tos, dificultad respiratoria, fatiga, dolor generalizado y en ocasiones vómito o diarrea. Éstos usualmente aparecen entre 2 a 14 días después de ser expuesto.


Este virus se contagia a través del contacto con secreciones de personas infectadas, como en las gotas expulsadas luego de toser o en secreciones que se depositen sobre superficies. Ya que muchos de los síntomas se parecen a los de un resfriado común, no se debe tener pánico en caso de desarrollarlos. Se debe poner en contacto con las líneas de atención dispuestas para obtener instrucciones y asistir a urgencias solo en caso de que aparezcan síntomas de alarma.


Se estima que la mortalidad del virus es alrededor del 2% en personas que desarrollan los síntomas de la enfermedad. Al momento no hay datos específicos para personas con enfermedades reumáticas o en tratamiento de inmunosupresión.


Se deben mantener medidas de vida saludable:




  1. Vacunación al día (como medida de prevención ante otras enfermedades, aún no existe vacuna para el coronavirus).

  2. Lavado de manos frecuente. Si no tiene disponible jabón y agua, se puede utilizar gel desinfectante (con al menos 60% de alcohol).

  3. Hidratación.

  4. Dieta saludable.

  5. Ejercicio.

  6. Higiene del sueño.

  7. Los “aumentadores” del sistema inmune no tienen utilidad ni indicación para el coronavirus.

  8. Evitar el contacto cercano con personas que estén enfermas, siempre que sea posible.


Dentro de las medidas de higiene encontramos:




  1. Lavado de manos por al menos 20 segundos con jabón y agua. Esta es una estrategia simple y efectiva que puede proteger ante una posibilidad de contagio y a aquellos a nuestro alrededor. Esto se debe realizar de forma frecuente y completa, aún si no se presentan síntomas de la enfermedad, ya que disminuye la diseminación del virus. Se debe realizar al llegar al trabajo, al llegar a casa, luego de estornudar-toser-sonarse la nariz, antes de comer o manipular alimentos.

  2. Evitar tocarse cara, boca, nariz y ojos.

  3. Evitar personas que tosen o estornudan.

  4. Limpiar y desinfectar objetos de uso frecuente.

  5. Al momento no se recomienda utilizar máscaras faciales, si se tienen síntomas de infección se deben utilizar para prevenir contagiar a los demás. La máscara N95 es por el momento la única que tiene aprobación por la FDA para uso público en situaciones de emergencia para salud pública, pero al momento no hay recomendación para usarla por parte de la población general en este brote. En caso de que se esté dando cuidado a personas con sospecha o infección confirmada, el uso de tapabocas es una de las medidas utilizadas para prevenir el contagio.


En cuanto a los pacientes que reciben tratamiento de inmunosupresión (como prednisolona, metotrexato o biológicos), por el momento no se recomienda suspender ni realizar ajustes a las medicaciones que se estén recibiendo para la enfermedad autoinmune. En caso de infección, se puede considerar suspender los medicamentos biológicos y mantener dosis de prednisolona por debajo de 20 mg/día según la situación y juicio del reumatólogo tratante. No se deben realizar ajustes en la medicina sin ser discutidas primero con su reumatólogo.


Por el momento se pueden considerar las siguientes medidas de precaución, para personas con enfermedades de base, en caso de que el brote sea mayor: agua y comida suficiente, adecuada reserva de medicamentos de uso diario, uso de medidas de tele salud o líneas de atención, posibilidad de trabajar desde casa, posibilidad de posponer viajes, etc.


El pánico sin sentido puede llevar a comparar artículos sin necesidad, y estos pueden ser necesarios para personas que realmente los necesiten, por lo cual se deben tomar decisiones basadas en la información de las autoridades sanitarias.


Si hay síntomas de enfermedad, y no existen síntomas de alarma, lo mejor es reposo en casa. Si se sospecha que este enfermo, no se debe asistir al colegio o trabajo, ya que se puede convertir en una fuente de infección para otras personas. En este caso se debe poner en contacto con las líneas o medios establecidos por su organismo de salud local para obtener información sobre los pasos a seguir.


En caso de infección por coronavirus se realiza aislamiento voluntario de la persona, usualmente por 14 días, que puede variar según el caso y las indicaciones de cada autoridad sanitaria. Durante este tiempo, si no hay signos de alarma, la persona debe estar en casa. Idealmente debe estar en una habitación específica y con poco contacto con los demás. Se debe preferir que utilice un baño aparte y limitar el contacto con mascotas o animales. Si no es posible que otra persona cuide de los animales, se debe evitar abrazos, besos, lamidas y compartir comida. Además, se debe realizar lavado de manos antes y después de la interacción con la mascota con uso de mascarilla facial. NO se deben compartir utensilios de uso personal y se debe realizar lavado con agua y jabón de cualquier elemento utilizado.


En caso de que se vaya a asistir a una cita médica, se debe informar con antelación para que el proveedor de salud pueda tomar medidas para evitar el contagio a los demás.


Los síntomas de alarma para tener en cuenta son: aumento de dificultad respiratoria, alteración conciencia, fiebre que no mejora con medicamentos, tos con sangre, cambios en el comportamiento, no tolerar medicamentos o alimentos, vomito que no permite adecuada hidratación y alimentación, diarrea con sangre, convulsiones


Solo comparta información de fuentes confiables, evite cadenas de WhatsApp o fuentes que no pertenecen a la comunidad científica o de salud (y que tengan entrenamiento y conocimiento del tema).


ENLACES RECOMENDADOS:


Lavado de manos: https://www.cdc.gov/handwashing/esp/when-how-handwashing.html


Ministerio de Salud Colombia: https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/PET/Paginas/Covid-19.aspx


CDC en español: https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/index-sp.html

¿Qué es la leflunomida?


















Medicamento de uso frecuente en artritis reumatoide





























La leflunomida es un medicamento que se utiliza para tratar la artritis reumatoide. Esta sirve para disminuir la inflamación, el dolor y el daño en las articulaciones por la enfermedad. Por este motivo se encuentra dentro del grupo de los medicamentos modificadores de la enfermedad. También se utiliza en la artritis asociada a psoriasis.
















Esta bloquea la formación del DNA, que es importante para la producción de las células inflamatorias, por lo cual suprime el sistema inmune y causa mejoría de los síntomas de la artritis.
















La leflunomida usualmente se utiliza vía oral tomando 1 tableta por día, pero la dosis puede variar según las necesidades de cada paciente. En ocasiones, el reumatólogo podrá utilizar dosis mayores "de carga" para obtener efectos más rápidos.
















La acción de este medicamento puede tomar varias semanas para alcanzar su pico. Por lo que se deben esperar hasta 6 a 12 semanas antes de poder evaluar los efectos máximos de la medicación.
















Aunque es un medicamento seguro, requiere supervisión médica para vigilar exámenes de sangre, hígado y riñones.
















Entre los efectos secundarios más frecuentes son: diarrea, dolor de estómago, indigestión, brotes en piel o caída de cabello (no causa caída definitiva ni irreversible). También puede dar alteraciones de los exámenes del hígado o disminuir de los recuentos celulares.
















Siempre se debe informar si se está embarazada, ya que la leflunomida está contraindicada durante el embarazo por los efectos adversos que tiene en el mismo. En caso de deseo de embarazo, se debe informar al reumatólogo para poder realizar el manejo adecuado PREVIO a la concepción y suspender el medicamento por el tiempo necesario para poder tener un embarazo sin complicaciones. Este medicamento está contraindicado durante la lactancia.






















¿Qué es la pilocarpina?










Uno de los medicamentos más utilizados en Síndrome de Sjögren














La pilocarpina en tabletas es un medicamento que se utiliza para manejar los síntomas de boca seca (xerostomía) ya sea por síndrome de Sjögren o por secuelas de radioterapia en cabeza o cuello.
















La pilocarpina estimula la producción de saliva, lágrimas y sudor, mejorando los síntomas secos de la enfermedad.
















Antes de empezar a tomar la pilocarpina siempre se debe informar:

  1. Si esta embarazado o lactando.

  2. Enfermedades cardiacas.

  3. Problemas pulmonares como asma o enfermedad pulmonar obstructiva.

  4. Problemas gástricos como úlceras, cálculos biliares o enfermedad de la vía biliar.

  5. Enfermedades oculares como glaucoma o enfermedad inflamatoria del iris.

  6. Medicamentos naturistas o herbales.

  7. Reacciones alérgicas previas al medicamento.

















Se debe seguir las indicaciones del personal de salud en cómo se debe tomar la medicación. No se debe exceder la frecuencia o dosis del medicamento ya que esto puede causar efectos secundarios (cara roja, salivación excesiva, cólico, entre otros).
















Las dosis del medicamento se toman usualmente con las comidas, pero en ocasiones se puede tomar hasta 5 a 6 veces por día. Siempre se debe tomar con abundante agua para evitar deshidratación, ya que esta aumenta la producción de sudor.
















Algunos de los efectos secundarios más frecuentes de la pilocarpina son: dolor de cabeza, rinitis, aumento sudoración, visión borrosa, diarrea, dolor abdominal, náuseas, vómito, mareos, aumento presión arterial, palpitaciones o aumento de la frecuencia para orinar. Estos usualmente son molestos, pero no graves.















¿Qué es la ciclofosfamida?










Información del medicamento






La ciclofosfamida pertenece al grupo de los medicamentos alquilantes. Estos usualmente se han utilizado para tratar diferentes tipos de cáncer debido al bloqueo que causan en la producción del material genético de las células, llevando a la muerte de estas.

Por su gran capacidad para reducir la respuesta inmunitaria su uso se extendió a la reumatología, sobre todo para tratar complicaciones o casos graves.

Se ha utilizado en la gran mayoría de las enfermedades autoinmunes de reumatología como: lupus, esclerosis sistémica, vasculitis, miopatías (polimiositis y dermatomiositis), e incluso Síndrome de Sjögren y artritis reumatoide. Actualmente su aplicación se ha limitado más a vasculitis (sobre todo formas graves), lupus o esclerosis sistémica con complicaciones graves. En las otras enfermedades se ha sustituido por otros medicamentos orales o biológicos, reservándose sólo para las complicaciones de más difícil manejo o que amenacen la vida.

Aunque se puede administrar en forma venosa u oral, en reumatología se utiliza más la primera para evitar acumular mayor dosis y disminuir el riesgo de efectos adversos. En general se utiliza por 3 a 6 meses, solo en casos especiales por 12 meses, bajo una estricta supervisión médica.

Los efectos adversos más frecuentes son náuseas y vómitos. Usualmente se controlan aplicando o tomando medicamentos para las náuseas (como metoclopramida y ondansetrón). También puede causar disminución de apetito y, con dosis altas, incluso puede dar diarrea.

Las dosis utilizadas en reumatología son muchísimo más bajas que las que se utilizan para tratar cáncer, por lo que no genera calvicie o caída de cejas. Se puede notar una caída de cabello un poco mayor que la usual posterior a los días de aplicación.

Al disminuir la función y la cantidad de células de las defensas, la ciclofosfamida aumenta el riesgo de infecciones. El momento de mayor reducción del número de glóbulos blancos sucede entre los 7 a 14 días después de la aplicación. Esto será monitoreado por el personal de salud, ya que en ocasiones requiere ajuste de la dosis iniciar según el recuento de células. En ocasiones el personal médico podrá recetar antibióticos para disminuir el riesgo de infecciones, esto dependerá del riesgo de infección de cada paciente y del esquema de tratamiento utilizado.

La ciclofosfamida puede causar infertilidad tanto en hombres como mujeres. El riesgo es mayor a mayor edad y con mayor dosis acumulada durante periodos de tratamiento prolongado. Esto no significa que siempre pueda suceder y, debido al riesgo de causar malformaciones en el embarazo, se debe tener un estricto control con anticoncepción en mujeres en edad fértil.

En la vejiga uno de los derivados de la ciclofosfamida (acroleína) puede causar irritación y sangrados. Por esto durante su uso es fundamental mantener un estado adecuado de hidratación. Además, si se utiliza de forma venosa, el día de aplicación y los siguientes se debe tener un consumo abundante de líquidos y se debe orinar cada vez que se tengan deseos.

Se ha reportado un aumento de riesgo de malignidad años después del uso de ciclofosfamida, por lo que siempre deberá haber un seguimiento médico. El más común es el cáncer de vejiga, por lo que se harán controles de exámenes de orina al menos 2 a 3 veces por año.

Aunque no tiene interacciones importantes con otros medicamentos, debido a sus posibles efectos adversos siempre se debe informar todos los fármacos (incluso los de venta libre y naturistas) al personal de salud encargado del cuidado.

Durante el uso de ciclofosfamida se debe evitar la vacunación con virus vivos (BCG, fiebre amarilla, herpes zoster, varicela, fiebre tifoidea, triple viral e influenza nasal, entre otras).

Si se tiene deseos de embarazo en el futuro, siempre se debe informar al médico tratante para evaluar si existen otras opciones de tratamiento que no acarreen el riesgo de infertilidad. Hay que tener en cuenta que, en ocasiones, la ciclofosfamida puede ser la única alternativa. Los días posteriores a la aplicación de la ciclofosfamida se debe utilizar preservativo para las relaciones sexuales, así evitar la exposición de la pareja al medicamento que se pueda encontrar en semen o secreciones vaginales.

Usualmente, a no ser que sea una urgencia, las cirugías se difieren hasta que haya completado el tratamiento con ciclofosfamida.

La ciclofosfamida tiene otros efectos adversos que son inusuales en las dosis que se utilizan en reumatología y, usualmente, se ven solo en los pacientes que reciben dosis altas para el tratamiento de cáncer. Estas pueden ser: lesiones orales o dolor en boca, hormigueo en manos y pies por afección de nervios, alteración de la función del corazón, alteración de la función del hígado, brotes en piel, entre otros.








¿Qué es la osteonecrosis?










Necrosis avascular o aséptica











































Los huesos son elementos vivos que necesitan un adecuado suministro de oxígeno por medio de la sangre para permanecer vitales. Si el aporte de sangre disminuye, los componentes del hueso y la médula ósea pueden morir y provocar fallas con hundimientos en el hueso.
















Cuando esto sucede se conoce como un infarto óseo. Cuando un infarto óseo sucede en el extremo del hueso que hace parte de una articulación se llama osteonecrosis.
















La osteonecrosis, también conocida como necrosis avascular o aséptica, causa en el tiempo daño articular que produce osteoartritis (también conocida como artrosis). Por este motivo se puede manifestar con dolor intenso y discapacidad.
















Los sitios más afectados son caderas y rodillas. Otros sitios afectados son hombros, manos y pies. Ocasionalmente puede aparecer osteonecrosis de los maxilares, en pacientes en tratamiento con bifosfonatos a dosis altos y usualmente durante el tratamiento para algún cáncer. Esta complicación es muy rara en pacientes que reciben la medicación para osteoporosis.
















Las causas más frecuentes de osteonecrosis con traumas graves, corticoesteroides (como la prednisolona), consumo excesivo de alcohol, lupus eritematoso sistémico, infección por VIH, anemia de células falciformes, enfermedad por descompresión (después de bucear), radioterapia o trasplante de órganos.
















Las personas afectadas por osteonecrosis se quejan de dolor intenso, usualmente en cadera o rodilla. Este dolor empeora al cargar peso o caminar. Para llegar al diagnóstico usualmente debe haber una alta sospecha. Por lo anterior, en una persona con factores de riesgo para osteonecrosis el personal de salud solicitará imágenes cuando hay un dolor sospechoso.
















Las radiografías pueden ser normales en las etapas iniciales, por lo que, si no se encuentran cambios, pero persiste la sospecha, se podrá solicitar una gammagrafía ósea o una resonancia magnética.
















Aún no existe una prueba clara que indique la mejor manera para tratar la osteonecrosis. Inicialmente se darán medicamentos para el dolor y se limitará la carga de peso sobre la zona afectada. Si hay empeoramiento del dolor, sobre todo si aparece hundimiento del hueso, se podrá utilizar cirugía para intentar preservar la articulación o, en casos más avanzados, se podrá requerir un reemplazo articular.
















Por lo anterior es fundamental prevenir la osteonecrosis al evitar el exceso de alcohol o el consumo de cigarrillo. Si se utilizan esteroides, se deben utilizar en la menor dosis y por la menor cantidad de tiempo posible.