Tatuajes en enfermedades autoinmunes




Las enfermedades autoinmunes no son una contraindicación universal para la realización de tatuajes














Los tatuajes se han convertido en una práctica mundial, especialmente en personas jóvenes. Estos no se han limitado a personas sin enfermedades y muchos pacientes con enfermedades autoinmunes preguntan por información sobre la posibilidad de realizarse un tatuaje.
















Alrededor del 10% de las personas que se realizan tatuajes experimentan algún tipo de complicaciones, como dolor o infecciones.
















Algunas de las complicaciones incluyen infecciones, reacciones alérgicas o deterioro de alteraciones de piel existentes como psoriasis o eczemas.
















En el caso de la sarcoidosis, esta puede aparecer como nódulos en el sitio del tatuaje, ya sea como primeras manifestaciones o durante una recaída de la enfermedad. Esta puede aparecer meses a año luego de haberse realizado el tatuaje y puede causar picazón, enrojecimiento y descamación sobre el tatuaje.
















En la psoriasis pueden aparecer lesiones de esta en el sitio del tatuaje, por lo que se debe conocer esta posibilidad al realizar el tatuaje y tener acompañamiento por dermatología en caso de que aparezcan lesiones.
















En los pacientes con lupus eritematoso sistémico los tatuajes parecen ser seguros siempre y cuando la enfermedad este inactiva o con baja actividad, además, con dosis bajas de inmunosupresión.
















Los pacientes con anticoagulación (que es usual en el síndrome antifosfolípido) deben evitar realizarse tatuajes ya que esto aumentaría el riesgo de sangrado.
















En pacientes que están con altas dosis de esteroides u otros inmunosupresores la alteración de la función de las defensas puede causar enlentecimiento en la cicatrización y aumentar el riesgo de infecciones, incluso por gérmenes poco frecuentes.
















En resumen: aunque hay riesgo de complicaciones, estos son bajos si se hace en un sitio de confianza que siga todos los protocolos de seguridad necesarios. Si se va a realizar un tatuaje lo ideal es acompañamiento por parte del personal de salud para poder realizar las recomendaciones necesarias en cada caso y para buscar el mejor momento para este procedimiento.









¿Qué es la arteritis de células gigantes?




Cuando un dolor de cabeza puede llevar a ceguera






La arteritis de células gigantes, también conocida como arteritis de la arteria temporal, es una inflamación de los vasos sanguíneos que es más frecuente en personas mayores de 50 años y más en mujeres y personas de raza blanca. La causa de esta enfermedad es desconocida.

El síntoma más común es dolor de cabeza nuevo, usualmente en la zona de las sienes (temporal) por su predilección por los vasos del cráneo y cuero cabelludo, aunque la localización del dolor de cabeza puede estar localizado también en las partes frontal, superior y posterior de la cabeza. Además, pueden sentir dolor o fatiga en la mandíbula al masticar y puede haber síntomas poco frecuentes como dolor facial, en la lengua o en la garganta sin explicación.

Hasta la mitad de los pacientes con arteritis de células gigantes tienen síntomas de polimialgia reumática. Por este motivo las personas afectadas se pueden quejar de dolor intenso en hombros y caderas, además de rigidez en horas de la mañana.

Por el compromiso de arterias craneales se puede afectar el suministro de sangre a los ojos y las personas se pueden quejar de visión borrosa, doble y episodios de ceguera transitorios. Sin tratamiento adecuado se puede perder la visión por completo. Por lo anterior, toda persona con polimialgia reumática o arteritis de células gigantes que se queje de síntomas visuales debe tener una valoración prioritaria por oftalmología. De haber compromiso del nervio del ojo, el tratamiento oportuno disminuye el riesgo de ceguera.

Otros síntomas que pueden acompañar esta enfermedad son fatiga, dolor generalizado, fiebre, pérdida de peso e incluso dolor articular y sensación de fatiga en extremidades con actividades como peinarse o lavarse los dientes (claudicación).

Esta enfermedad puede ser difícil de detectar y requiere tratamiento inmediato para evitar complicaciones, en especial la pérdida de visión. Los reumatólogos cuentan con la experiencia en estas enfermedades para detectar, diagnosticarlas y tratarlas.

En entradas posteriores profundizaremos en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad.


Vacunación en adultos con enfermedades autoinmunes




La importancia de la prevención.














Los pacientes con enfermedades autoinmunes inflamatorias reumáticas tienen más infecciones debido a la enfermedad y su tratamiento. Por lo tanto, la prevención de infecciones es crucial en el manejo.
















La vacunación previene infecciones al inducir y/o aumentar la inmunidad protectora. Esta puede llevar a menos ingresos hospitalarios por infecciones, menos visitas a urgencias y una menor rata de infecciones invasivas.
















Hay diferentes tipos de vacunas y estas se deben conocer para poder aplicar las recomendaciones de vacunación. Las vacunas se dividen en:

  1. Inactivadas: difteria, hepatitis A, hepatitis B, Haemophilus influenza b, papiloma virus humano, influenza, meningococo, pertussis, poliomielitis parenteral (subcutánea o muscular), neumococo (polisacárido y conjugado), toxoide tetánico, encefalitis transmitida por garrapatas, fiebre tifoidea parenteral.

  2. Vivas atenuadas: sarampión, paperas, poliomielitis oral, varicela zóster con virus vivo atenuado, fiebre amarilla.

















Los principios de vacunación y recomendaciones que debe existir en las personas con enfermedades autoinmunes son los siguientes:

  1. El estatus de vacunación e indicaciones para vacunación adicional se debe evaluar anualmente por el grupo de atención.  La vacunación de influenza y neumococo debe estar actualizada, no hay contraindicación para estas. Otras vacunas no vivas se consideran también seguras y se considera no aumentan complicaciones de la enfermedad.

    • Se debe realizar vacunación contra papiloma virus humano de acuerdo con las recomendaciones para la población general, sobre todo en pacientes con lupus eritematoso sistémico. Se ha demostrado de forma consistente que no tiene una asociación con un aumento de incidencia de nuevas enfermedades autoinmunes luego de su aplicación en mujeres y niñas con enfermedad autoinmune previa.



  2. Se debe explicar el programa de inmunización al paciente para tomar decisiones compartidas y ser aplicadas por el grupo de salud y el paciente.

  3. Las vacunas deben ser aplicadas idealmente en los periodos de remisión de la enfermedad.

  4. Idealmente la vacunación se debe iniciar antes de inmunosupresión planeada, sobre todo en terapia de depleción de células B. Se debe tener en cuenta que el objetivo de esto no es retrasar la inmunosupresión necesaria en casos graves.

  5. Vacunas de virus no vivos se pueden administrar en los pacientes tratados con glucocorticoides y otros inmunosupresores.

  6. Vacunas vivas atenuadas se pueden considerar con precaución en pacientes con enfermedades autoinmunes. La ventana ideal para vacunación con este tipo de vacunas seria 4 semanas antes del inicio de inmunosupresión.

    • Vacunas como triple viral (sarampión, rubéola y paperas) y herpes zóster viva atenuada pueden ser excepciones para considerar por el personal de salud según cada caso.

    • La vacunación con fiebre amarilla está contraindicada en pacientes en tratamiento inmunosupresor.



  7. Las personas que viven con los pacientes deben ser alentados en estar al día o actualizar sus esquemas de vacunación según las guías nacionales, excepto las vacunas de polio oral.

  8. Las vacunas vivas atenuadas deben ser evitadas en los primeros 6 meses de vida de los recién nacidos de madres tratados con biológicos durante la segunda parte del embarazo.

















Esta información no pretende reemplazar el juicio clínico del personal de salud tratante. Esperamos esto sea útil para promover una discusión sobre vacunación en enfermedades autoinmunes con el personal de salud tratante y concientizar sobre la importancia de estas para evitar complicaciones, además de tener en cuenta las particularidades de vacunación en personas con enfermedades autoinmunes.
















Es importante desmontar mitos a través de la educación y tomando fuentes de información confiables y actualizadas.
















Fuente de información: https://ard.bmj.com/content/early/2019/08/29/annrheumdis-2019-215882









Consejos para evitar caídas en osteoporosis




Recomendaciones en estilo de vida para personas con osteoporosis






La osteoporosis conlleva un aumento del riesgo de fractura que lleva a dolor, aumento del gasto en salud y riesgo de muerte y complicaciones por la misma fractura o el manejo que esta requiera.

Por lo anterior, se deben tomar medidas para evitar caídas que puedan llevar a fracturas de fragilidad en las personas que tengan el diagnostico de esta enfermedad.

A continuación, daremos algunos consejos que pueden ayudar a evitar una caída que cause una fractura:

  1. En el exterior podemos seguir las siguientes indicaciones:

  2. Utilizar zapatos de tacón bajo con suelas de caucho para tener una mejor tracción. Evitar uso de zapatos tipo zueco o sandalias que no puedan ser amarradas.

  3. Utilizar los rieles de manos al utilizar escaleras.

  4. Si se nota que esta húmeda una acera se puede utilizar la grama si está disponible para tener mejor tracción.

  5. Evaluar con detenimiento el suelo de los edificios públicos, estos pueden estar encerados y ser resbalosos. Si tienen áreas de plástico o tapetes, intentar mantenerse sobre estos si es posible.

  6. En casa mantener las áreas por donde se camina libre de obstáculos. Mantener las escalas en buenas condiciones e incluso se pueden instalar rieles a ambos lados.

  7. Mantener una adecuada iluminación en las áreas más oscuras de la casa.

  8. Utilizar bolsos o morrales para mantener las manos libres.

  9. Utilizar ayudas para deambulación (como bastones o caminadores) en caso de ser necesario.

  10. Parar en las curvas y esquinas para evaluar su altura antes de descender. Tener cuidado en las áreas donde se han adaptado ingresos a las aceras para sillas de ruedas o bicicletas, ya que estas pueden ser irregulares y la inclinación puede inducir una caída.

  11. Existe protectores de caída de cadera que pueden brindar algo de protección en el caso de una caída.


En el interior podemos seguir los siguientes consejos:

  1. Mantener los objetos de uso frecuente en sitios de fácil acceso y a la mano, así se evitan movimientos y desplazamientos innecesarios.

  2. Si se deben utilizar escalerillas estas deben ser idealmente firmes y con rieles si son muy altas.

  3. Si se vive solo o si se está solo por tiempo prolongado mantener un teléfono inalámbrico o un teléfono móvil consigo en caso de caída.

  4. Remover todos los cables o tapetes sueltos. Evitar múltiples objetos en el suelo y asegurar que todos los tapetes sean a prueba de deslizamiento o estén fijados al suelo.

  5. Mantener los muebles en sus sitios usuales para golpearse con los mismos y caer.

  6. Mantener áreas como baño y cocina libres de humedades, limpiar regueros inmediatamente ocurren.

  7. Se pueden instalar barras en las paredes del baño cerca a la ducha o bañera, también al lado del sanitario.

  8. Si no hay buena estabilidad de pie se puede utilizar una silla plástica con antideslizantes para bañarse y una cabeza de ducha de mano.

  9. Evitar el uso de pantuflas y zapatos de zuelas lisas.

  10. Instalar interruptores de luz cerca de la cama y en la entrada de las habitaciones. Además, se puede tener una luz nocturna entre el baño y la cama.

  11. Mantener una linterna con baterías frescas al lado de la cama.

  12. Se pueden marcar el principio y final de las escalas con cinta reflectiva.

  13. Tener en cuenta diferentes desniveles o biseles dentro de la casa que puedan causar una caída.

  14. Se recomienda el uso de tapetes antideslizantes en duchas.


Adicionalmente, hay cambios en estilo de vida que se deben tener para disminuir el riesgo de caídas:

  1. Tener cuidado con el consumo de alcohol, ya que este disminuye los reflejos y puede causar mareo y desorientación. Adicionalmente, el exceso de alcohol disminuye la mineralización ósea.

  2. Mantenerse alerta y concentrado en lugares públicos.

  3. Utilizar calzado adecuado tanto dentro como fuera de la casa.

  4. Realizar ejercicio de forma regular y tener una dieta balanceada con las cantidades recomendadas de calcio y vitamina d.

  5. Tener chequeos regulares de audición y visión.

  6. Discutir los medicamentos que se toman con sus diferentes médicos tratantes para evaluar que no haya uno que aumente el riesgo de caída por mareos o somnolencia.

  7. Organizar un contacto con un familiar o una persona cercana al menos cada 24 horas. Estos deben estar enterados de donde se está y en caso de que no se cumpla el contacto deben buscar contacto para revisar que no haya sucedido una caída.


En próximas entradas profundizaremos sobre la detección, el manejo y consejos de ejercicio en osteoporosis.


¿Cómo se diagnostica el lupus eritematoso sistémico?




Dificultades en el diagnóstico de esta enfermedad




























El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune compleja en donde las defensas pierden la tolerancia a lo propio y pueden atacar diferentes órganos y sistemas. Es crónica, por lo cual no tiene cura, y con comportamiento variable en el tiempo con personas que pueden tener periodos de actividad de la enfermedad intercalados con periodos de control.
















Por todo lo anterior el diagnóstico de lupus eritematoso sistémico puede llegar a ser complejo debido a que puede manifestarse con síntomas sutiles inicialmente (malestar general, fiebre, fatiga, dolor articular sin inflamación). Los síntomas y alteraciones de laboratorio pueden no estar presentes todas al mismo tiempo, dificultando la interpretación de los hallazgos si son tenidos en cuenta de forma aislada y no como un conjunto. Además, en ocasiones se puede confundir con enfermedades virales (como parvovirus y hepatitis) y malignidades (como linfoma y leucemia), que pueden retrasar el diagnóstico y causar confusión y estrés en las personas a las que se está evaluando para la enfermedad.
















Existen hallazgos que cuando se combinan y no tienen otra explicación son alarmas que obligan a tener una evaluación para lupus eritematoso sistémico y realizar exámenes para su búsqueda, estas son: dolor articular, glóbulos blancos bajos (leucopenia), células de coagulación o plaquetas bajas (trombocitopenia), anemia por destrucción de glóbulos rojos por las defensas (anemia hemolítica autoinmune), enfermedad renal sin explicación (glomerulonefritis), lesiones en piel que aparecen con la exposición solar (fotosensibilidad, eritema malar), lesiones en piel sin otra explicación, debilidad muscular por inflamación sin otra explicación (miopatía), alteraciones neurológicas sin explicación y habiéndose descartado tóxicos (convulsiones, alucinaciones, psicosis, inflamación de los nervios o de la médula espinal, meningitis no infecciosa), ulceras nasales u orales, caída de cabello (alopecia), entre otras.
















Cuando existen estos hallazgos que sugieren lupus eritematoso sistémico el medico solicitará estudios cuyo objetivo será buscar alteraciones que confirmen la sospecha diagnostica y que excluyan posibles simuladores de la enfermedad. Entre estos exámenes, aparte de los exámenes básicos de función de sangre, hígado y riñón, se encuentran los anticuerpos antinucleares, niveles séricos de complemento, anticuerpos dirigidos contra el DNA de doble cadena y anticuerpos nucleares extractables. La interpretación de estos exámenes se debe realizar de forma cuidadosa ya que existen falsos positivos para los mismos en otras patologías e incluso en personas sanas.
















El médico tomará toda la información obtenida en el interrogatorio, examen físico y de los exámenes, analizando toda esta información y tomando una decisión sobre si las alteraciones corresponden a lupus eritematoso sistémico, un simulador (como infecciones) o si hay alguna otra explicación a estas alteraciones. Existen casos complejos en los que esta decisión no puede ser tomada inmediatamente y requieren seguimiento en el tiempo para obtener más información y no tomar decisiones apresuradas.
















Ante la complejidad que puede significar realizar un diagnóstico de lupus eritematoso sistémico se recomienda que siempre que haya una sospecha de este o existan hallazgos que obliguen a descartarlo, debe haber una evaluación por personal de salud con experiencia y entrenamiento en el diagnóstico y manejo de este (usualmente son los médicos reumatólogos). Existen criterios de clasificación desarrollados por diferentes sociedades que buscan poder garantizar que a una persona que cumpla ciertas características se pueda tener una alta certeza de que no tiene un diagnostico diferente de lupus eritematoso sistémico, pero estas no reemplazan el criterio clínico de los médicos entrenados y no garantizan siempre un diagnóstico si no se saben aplicar.
















En otras entradas profundizaremos en los exámenes utilizados para realizar el diagnóstico de lupus eritematoso sistémico y en particularidades de su tratamiento.























¿Qué son los corticoesteroides?




Generalidades de los corticoesteroides (también conocidos como glucocorticoides, corticoides o esteroides)





















Los corticoesteroides, también conocidos como glucocorticoides, corticoides o simplemente esteroides, son medicamentos similares al cortisol. Estos son diferentes a los esteroides anabólicos que se utilizan a veces para "ganar musculo".
















El cortisol es una hormona producida en los humanos por las glándulas adrenales, que se localizan encima de los riñones. Esta también se conoce como "la hormona del estrés" ya que se libera en respuesta al mismo y está involucrada en múltiples procesos del cuerpo (como inflamación, metabolismo, formación de huesos y control de la presión arterial).
















Existen múltiples presentaciones de corticoesteroides, entre los que se incluyen la cortisona, hidrocortisona, prednisona, prednisolona, metilprednisolona, dexametasona y betametasona. Aunque la concentración y dosis de estos diferentes medicamentos pueden variar, los efectos buenos y malos de todos los corticoesteroides son similares a las dosis equivalentes de cada una (o sea, todos son "igual de buenos" y tienen las mismas complicaciones).
















Estos pueden ser utilizados por múltiples vías, según la necesidad, por lo que existen presentaciones en tabletas, jarabes, cremas, inhaladores, inyecciones e incluso en gotas para ojos y en enemas.
















Los corticoesteroides tienen una gran capacidad para disminuir la inflamación y para suprimir las defensas (llamado inmunosupresión) por lo cual se utilizan de forma frecuente para tratar problemas de inflamación en las articulaciones (artritis), del tejido conectivo (lupus y vasculitis), de la piel (psoriasis, urticaria y eczemas), del intestino (enfermedad inflamatoria intestinal), neurológicas (esclerosis múltiple y neuritis óptica), de la sangre (anemia hemolítica, purpura trombocitopénica inmune), del hígado (hepatitis autoinmune) y de las vías respiratorias (asma y rinitis). Incluso, por sus efectos también se utilizan en ciertos tipos de cáncer y en el manejo de los trasplantes para evitar rechazos.
















Aunque estos medicamentos tienen una gran efectividad con una potencia y rapidez de acción que permiten su uso para alivio rápido de síntomas e incluso para situaciones que amenazan la vida, desafortunadamente también tienen efectos adversos que obligan a un uso racional y por el menor tiempo y a la menor dosis posibles.
















Dentro de sus efectos adversos encontramos infecciones (por la supresión de las defensas), retención de líquidos, aumento de la presión arterial, cambios del ánimo y del comportamiento, insomnio, aumento del azúcar en la sangre, aumento del riesgo de infecciones y aumento del apetito (con aumento de peso).
















Cuando se utilizan por largo tiempo los corticoesteroides pueden causar cataratas, acné, fragilidad en la piel y adelgazamiento de esta, osteoporosis, enlentecimiento de la cicatrización, aumento de grasa corporal en ciertas zonas (como cara y nuca) y lentitud en la respuesta de las hormonas a las situaciones de estrés (conocido como insuficiencia adrenal). Por esta insuficiencia adrenal los esteroides no deben ser suspendidos de forma abrupta cuando se utilizan por más de 15 días seguidos ya que pueden causar fatiga, malestar general, disminución de la presión arterial e incluso cambios en los electrolitos del cuerpo.
















Por todo lo anterior, el uso de los corticoesteroides debe ser realizado siempre bajo indicación y supervisión médica. Teniendo en cuenta el diagnóstico y su indicación, el personal de la salud podrá guiar sobre las dosis adecuadas, la forma de manejo y las medidas para evitar los efectos adversos de esta medicación según los riesgos y beneficios de cada caso. En ocasiones estos medicamentos deben ser utilizados por tiempos prolongados e incluso a altas dosis y, en estos casos, el personal médico tomara todas las medidas necesarias para minimizar los efectos secundarios de los corticoesteroides.
















Dentro de las medidas que se incluyen para disminuir el impacto de los corticoesteroides a largo plazo se incluyen una dieta balanceada baja en grasas y rica en calcio, suplementos de calcio según la dosis y duración del tratamiento, dieta y ejercicio para evitar el aumento de peso y mantener una buena salud ósea. Dependiendo de la edad, el tiempo de uso y las dosis utilizadas se realizará búsqueda o prevención de complicaciones como osteoporosis, cataratas, glaucoma, diabetes, hipertensión arterial y aumento del colesterol.
















En entradas posteriores profundizaremos sobre los diferentes mitos que existen alrededor de estos medicamentos.
















¿Qué es la artritis psoriásica?




Generalidades de la artritis psoriásica














La artritis psoriásica es un trastorno importante de las articulaciones que aparece en pacientes con una enfermedad crónica de la piel llamada psoriasis. Incluso, las personas que no tienen lesiones de psoriasis pero que tienen parientes con psoriasis pueden desarrollar artritis psoriásica.
















Entonces, ¿Qué es la psoriasis?
















La psoriasis en una enfermedad autoinmune donde el sistema de las defensas envía señales que alteran el ciclo de crecimiento de las células de la piel. El síntoma más común en la psoriasis son parches rojos que pueden doler y que causan picazón y la acumulación de una placa blanquecina plateada de células muertas de la piel. Estas placas de psoriasis aparecen de forma más frecuente en rodillas, codos y cuero cabelludo, pero pueden afectar cualquier parte del cuerpo, incluyendo uñas, palmas y plantas.
















Esta no es una enfermedad contagiosa pero su impacto va mucho más allá de la piel y lo estético. Esta se asocia a artritis, como ya mencionamos, pero también a problemas como diabetes, enfermedad cardíaca, depresión y alteración de la calidad de vida.
















En la artritis psoriásica hay dolor e inflamación en las articulaciones. Esta complicación se puede desarrollar hasta en un 25% de las personas que sufren de psoriasis. Aparte de las articulaciones la artritis psoriásica puede causar inflamación del sitio de unión de los tendones a los huesos (conocida como entesitis) e inflamación con rigidez en cuello y/o espalda.
















Los síntomas más frecuentes en la artritis psoriásica son:

  1. Dolor e inflamación en una o más articulaciones. Se puede confundir incluso con una artritis reumatoide y causar una destrucción muy importante de las articulaciones si no hay tratamiento oportuno.

  2. Hinchazón de los dedos de manos o pies de una forma difusa, llamado dactilitis y también conocidos como dedos en salchicha.

  3. Entesitis, como ya se mencionó, especialmente en el tendón de Aquiles o en las plantas.

  4. Dolor bajo de espalda.

















El tratamiento de esta enfermedad debe ser en conjunto entre dermatología y reumatología. El diagnóstico de esta complicación de la psoriasis a veces puede ser difícil de realizar, por lo que se debe tener un alto índice de sospecha para la detección de esta y las personas que sufren de psoriasis deben estar informadas de la posibilidad de sufrir artritis.
















En entradas posteriores profundizaremos en los síntomas, el diagnóstico, las complicaciones y el manejo de la artritis psoriásica.










Uveítis y Espondiloartritis





Importante asociación.





La úvea es la porción del ojo que se encuentra en medio de la capa exterior del ojo (donde están la córnea y la esclera) y la capa interna (la retina). La porción más anterior de la úvea es el iris (la parte que da el color de los ojos). La uveítis se puede clasificas según la parte afectada por inflamación, y esto es útil para el estudio de las posibles causas de esta.


La uveítis tiene múltiples causas, no solo las espondiloartritis, dentro de la que se encuentran infecciones, problemas inmunológicos propios del ojo, otras enfermedades sistémicas y enfermedades que pueden simular uveítis (linfoma o leucemia). Por lo anterior es obligatoria la evaluación por oftalmología en el enfoque inicial y en el seguimiento de todo paciente con espondiloartritis y un ataque de ojo rojo agudo.


La uveítis (inflamación de la úvea) es la manifestación no articular más frecuente de la espondilitis anquilosante y una de las complicaciones más frecuentes de todas las espondiloartritis. Hasta el 20% de los pacientes que tienen un episodio de uveítis anterior aguda sin causa infecciosa o traumática tienen una espondiloartritis de base.


La uveítis es identificada fácilmente por los oftalmólogos a la revisión ocular. Hay síntomas de alarma que sugieren el inicio de una uveítis y obligan a buscar atención médica para la pronta identificación de esta o para la búsqueda de diagnósticos diferenciales.


Los síntomas que sugieren uveítis son:




  1. Ojo rojo y doloroso.

  2. Fotofobia (molestias con la luz).

  3. Dolor al mover el ojo.

  4. Ausencia de secreción ocular.

  5. Disminución de la agudeza visual.

  6. Visión de “moscas”.


En la espondilitis anquilosante usualmente se caracteriza por ataques de dolor, enrojecimiento y alteración de agudeza visual en un solo ojo, de inicio súbito y recurrente, más frecuente en pacientes hombres. En las otras espondiloartritis su inicio puede ser insidioso en ambos ojos, crónico y afectando más a mujeres.


La mayoría de las veces los ataques de uveítis por espondiloartritis tienen un buen pronóstico cuando se realiza el diagnóstico y tratamiento de forma rápida y oportuna. Usualmente es suficiente con medicación tópica ordenada por oftalmología. En ocasiones, con ataques graves, pueden ser necesario inyecciones de glucocorticoides o el uso de prednisona oral. La sulfasalazina ha demostrado disminuir la frecuencia de los ataques, al igual que los inhibidores del factor de necrosis tumoral.


La selección del medicamento o combinación de medicamentos ideales dependerá de las características clínicas de cada paciente y de la respuesta a las intervenciones terapéuticas. Por lo anterior se hace necesario el manejo multidisciplinario y la comunicación entre oftalmología y reumatología para obtener los mejores resultados.




¿Qué son las espondiloartritis?





Generalidades

























Las espondiloartritis son un grupo de enfermedades que pueden atacar la columna y en ocasiones las articulaciones de las extremidades. Adicionalmente, son diferentes a otro tipo de enfermedades que causan artritis ya que las espondiloartritis afectan los sitios donde los ligamentos y tendones se unen a los huesos (llamados "entesis").





















El principal síntoma en la mayoría de los pacientes es dolor lumbar inflamatorio (Este tema fue comentado en una entrada previa) y esto ocurre con más frecuencia en la espondiloartritis axial.


En la minoría de los pacientes el síntoma principal es dolor e hinchazón en las extremidades. Este tipo se conoce como espondiloartritis periférica.


Los pacientes pueden tener también una combinación de ambas presentaciones.


Las enfermedades incluidas en las espondiloartritis son la espondiloartritis axial (y dentro de estas la espondilitis anquilosante), espondiloartritis periférica, artritis reactiva, artritis psoriásica y artritis enteropática (también conocida como asociada a enfermedad inflamatoria intestinal).


Las espondiloartritis tienen un componente de herencia y muchos genes pueden provocarla. El más importante es el HLA-B27, el cual es muy frecuente en las personas blancas con espondilitis anquilosante.


Las espondiloartritis axiales son más frecuentes en personas jóvenes, entre los 20 a 30 años. La espondilitis anquilosante es más frecuente en hombres, pero cada vez se reconoce más la espondiloartritis axial en mujeres. Estas pueden afectar a personas de cualquier raza, pero es menos frecuente en los afroamericanos.


El diagnostico de las espondiloartritis requiere una evaluación médica completa teniendo en cuenta los antecedentes personales y familiares, quejas del paciente y hallazgos al examen físico. Según lo encontrado se podrán solicitar imágenes, como radiografía de las articulaciones sacroilíacas, buscando cambios de sacroiliitis en las mismas. Si las radiografías no demuestran cambios, pero hay una sospecha médica, se puede solicitar resonancia de estas mismas articulaciones, para valorarlas mejor y detectar signos tempranos de la enfermedad.


En los análisis de sangre se puede solicitar marcadores de inflamación y el gen HLA-B27. Se debe tener en cuenta que la negatividad del HLA-B27 no descarta la enfermedad y la positividad no significa que se desarrollara siempre una espondiloartritis. Por esto el diagnostico de estas enfermedades siempre queda a criterio de un médico con experiencia en estas enfermedades, y por lo anterior lo ideal es tener siempre evaluación por un reumatólogo cuando haya la sospecha.


En próximas entradas discutiremos las diferentes espondiloartritis y sus tratamientos.


































¿Qué es la esclerosis sistémica?





Generalidades de la enfermedad


























La esclerosis sistémica es una enfermedad rara, autoinmune crónica (sin cura) en la que el funcionamiento anormal del sistema de las defensas causa múltiples alteraciones incluyendo engrosamiento de la piel (esclerodermia), cambios vasculares (cambios de coloración en manos, también conocido como fenómeno de Raynaud), problemas gastrointestinales e incluso daño pulmonar o renal.























Esta enfermedad es más frecuente en las mujeres y usualmente inicia entre los 20 a 40 años y, aunque puede aparecer en cualquier momento de la vida, es infrecuente su inicio en niños y ancianos.
















Se desconoce su causa, pero se ha encontrado que en parte está relacionada con predisposición hereditaria por ciertos genes y agrupación en familias con antecedente de enfermedades autoinmunes. Se propone que en personas con esta predisposición la exposición a ciertos estímulos ambientales como silicona o sílice, infecciones o algún otro estimulo desconocido, puede causar la alteración del funcionamiento del sistema de las defensas y desencadenar los cambios que caracterizan la enfermedad y que son:

  1. Alteraciones vasculares que causan mala circulación a ciertas áreas del cuerpo con pobre oxigenación causando cambios de coloración en extremidades con el frío (Fenómeno de Raynaud) e incluso ulceras digitales.

  2. Deposito anormal de tejido causando engrosamiento de la piel, alteración del funcionamiento del tubo digestivo e incluso daño pulmonar.

  3. Producción anormal de anticuerpos (proteínas de defensa) que pueden causar inflamación llevando a dolor e inflamación articular, inflamación en riñones o inflamación en los tubos que llevan la sangre (vasculitis).

















La enfermedad se clasifica según la extensión del compromiso de la piel, conociéndose como esclerosis sistémica variedad limitada a la que afecta extremidades distal a codos y rodillas, y sin afectar tórax o abdomen. La variedad cutánea difusa se caracteriza por que puede afectar proximal a codos, rodillas y tórax o abdomen. Incluso hay una variedad de esclerosis sistémica con compromiso de órganos internos, pero sin compromiso de piel que se conoce como esclerosis sistémica sine esclerodermia (siendo mucho más rara que las otras dos clasificaciones). Aunque se considera que la forma difusa puede tener peores desenlaces y mayor riesgo de muerte, ambas tienen un riesgo importante de causar complicaciones cardíacas, pulmonares o renales, por lo que tienen la misma importancia para el manejo.
















Los reumatólogos tienen el mayor conocimiento para el diagnóstico, manejo y detección de complicaciones de esta enfermedad. Debido a su gran complejidad todo paciente con esclerosis sistémica debe estar bajo el cuidado de un reumatólogo y un equipo multidisciplinario que puede incluir medicina de rehabilitación, neumólogos, cardiólogos y gastroenterólogos, entre otros.
















Según el tipo de manifestaciones el reumatólogo definirá el tipo de tratamiento y los exámenes a realizar para detectar complicaciones.
















En entradas posteriores profundizaremos en las manifestaciones clínicas y el tratamiento de esta enfermedad.