¿Qué es la ciclofosfamida?










Información del medicamento






La ciclofosfamida pertenece al grupo de los medicamentos alquilantes. Estos usualmente se han utilizado para tratar diferentes tipos de cáncer debido al bloqueo que causan en la producción del material genético de las células, llevando a la muerte de estas.

Por su gran capacidad para reducir la respuesta inmunitaria su uso se extendió a la reumatología, sobre todo para tratar complicaciones o casos graves.

Se ha utilizado en la gran mayoría de las enfermedades autoinmunes de reumatología como: lupus, esclerosis sistémica, vasculitis, miopatías (polimiositis y dermatomiositis), e incluso Síndrome de Sjögren y artritis reumatoide. Actualmente su aplicación se ha limitado más a vasculitis (sobre todo formas graves), lupus o esclerosis sistémica con complicaciones graves. En las otras enfermedades se ha sustituido por otros medicamentos orales o biológicos, reservándose sólo para las complicaciones de más difícil manejo o que amenacen la vida.

Aunque se puede administrar en forma venosa u oral, en reumatología se utiliza más la primera para evitar acumular mayor dosis y disminuir el riesgo de efectos adversos. En general se utiliza por 3 a 6 meses, solo en casos especiales por 12 meses, bajo una estricta supervisión médica.

Los efectos adversos más frecuentes son náuseas y vómitos. Usualmente se controlan aplicando o tomando medicamentos para las náuseas (como metoclopramida y ondansetrón). También puede causar disminución de apetito y, con dosis altas, incluso puede dar diarrea.

Las dosis utilizadas en reumatología son muchísimo más bajas que las que se utilizan para tratar cáncer, por lo que no genera calvicie o caída de cejas. Se puede notar una caída de cabello un poco mayor que la usual posterior a los días de aplicación.

Al disminuir la función y la cantidad de células de las defensas, la ciclofosfamida aumenta el riesgo de infecciones. El momento de mayor reducción del número de glóbulos blancos sucede entre los 7 a 14 días después de la aplicación. Esto será monitoreado por el personal de salud, ya que en ocasiones requiere ajuste de la dosis iniciar según el recuento de células. En ocasiones el personal médico podrá recetar antibióticos para disminuir el riesgo de infecciones, esto dependerá del riesgo de infección de cada paciente y del esquema de tratamiento utilizado.

La ciclofosfamida puede causar infertilidad tanto en hombres como mujeres. El riesgo es mayor a mayor edad y con mayor dosis acumulada durante periodos de tratamiento prolongado. Esto no significa que siempre pueda suceder y, debido al riesgo de causar malformaciones en el embarazo, se debe tener un estricto control con anticoncepción en mujeres en edad fértil.

En la vejiga uno de los derivados de la ciclofosfamida (acroleína) puede causar irritación y sangrados. Por esto durante su uso es fundamental mantener un estado adecuado de hidratación. Además, si se utiliza de forma venosa, el día de aplicación y los siguientes se debe tener un consumo abundante de líquidos y se debe orinar cada vez que se tengan deseos.

Se ha reportado un aumento de riesgo de malignidad años después del uso de ciclofosfamida, por lo que siempre deberá haber un seguimiento médico. El más común es el cáncer de vejiga, por lo que se harán controles de exámenes de orina al menos 2 a 3 veces por año.

Aunque no tiene interacciones importantes con otros medicamentos, debido a sus posibles efectos adversos siempre se debe informar todos los fármacos (incluso los de venta libre y naturistas) al personal de salud encargado del cuidado.

Durante el uso de ciclofosfamida se debe evitar la vacunación con virus vivos (BCG, fiebre amarilla, herpes zoster, varicela, fiebre tifoidea, triple viral e influenza nasal, entre otras).

Si se tiene deseos de embarazo en el futuro, siempre se debe informar al médico tratante para evaluar si existen otras opciones de tratamiento que no acarreen el riesgo de infertilidad. Hay que tener en cuenta que, en ocasiones, la ciclofosfamida puede ser la única alternativa. Los días posteriores a la aplicación de la ciclofosfamida se debe utilizar preservativo para las relaciones sexuales, así evitar la exposición de la pareja al medicamento que se pueda encontrar en semen o secreciones vaginales.

Usualmente, a no ser que sea una urgencia, las cirugías se difieren hasta que haya completado el tratamiento con ciclofosfamida.

La ciclofosfamida tiene otros efectos adversos que son inusuales en las dosis que se utilizan en reumatología y, usualmente, se ven solo en los pacientes que reciben dosis altas para el tratamiento de cáncer. Estas pueden ser: lesiones orales o dolor en boca, hormigueo en manos y pies por afección de nervios, alteración de la función del corazón, alteración de la función del hígado, brotes en piel, entre otros.








¿Qué es la osteonecrosis?










Necrosis avascular o aséptica











































Los huesos son elementos vivos que necesitan un adecuado suministro de oxígeno por medio de la sangre para permanecer vitales. Si el aporte de sangre disminuye, los componentes del hueso y la médula ósea pueden morir y provocar fallas con hundimientos en el hueso.
















Cuando esto sucede se conoce como un infarto óseo. Cuando un infarto óseo sucede en el extremo del hueso que hace parte de una articulación se llama osteonecrosis.
















La osteonecrosis, también conocida como necrosis avascular o aséptica, causa en el tiempo daño articular que produce osteoartritis (también conocida como artrosis). Por este motivo se puede manifestar con dolor intenso y discapacidad.
















Los sitios más afectados son caderas y rodillas. Otros sitios afectados son hombros, manos y pies. Ocasionalmente puede aparecer osteonecrosis de los maxilares, en pacientes en tratamiento con bifosfonatos a dosis altos y usualmente durante el tratamiento para algún cáncer. Esta complicación es muy rara en pacientes que reciben la medicación para osteoporosis.
















Las causas más frecuentes de osteonecrosis con traumas graves, corticoesteroides (como la prednisolona), consumo excesivo de alcohol, lupus eritematoso sistémico, infección por VIH, anemia de células falciformes, enfermedad por descompresión (después de bucear), radioterapia o trasplante de órganos.
















Las personas afectadas por osteonecrosis se quejan de dolor intenso, usualmente en cadera o rodilla. Este dolor empeora al cargar peso o caminar. Para llegar al diagnóstico usualmente debe haber una alta sospecha. Por lo anterior, en una persona con factores de riesgo para osteonecrosis el personal de salud solicitará imágenes cuando hay un dolor sospechoso.
















Las radiografías pueden ser normales en las etapas iniciales, por lo que, si no se encuentran cambios, pero persiste la sospecha, se podrá solicitar una gammagrafía ósea o una resonancia magnética.
















Aún no existe una prueba clara que indique la mejor manera para tratar la osteonecrosis. Inicialmente se darán medicamentos para el dolor y se limitará la carga de peso sobre la zona afectada. Si hay empeoramiento del dolor, sobre todo si aparece hundimiento del hueso, se podrá utilizar cirugía para intentar preservar la articulación o, en casos más avanzados, se podrá requerir un reemplazo articular.
















Por lo anterior es fundamental prevenir la osteonecrosis al evitar el exceso de alcohol o el consumo de cigarrillo. Si se utilizan esteroides, se deben utilizar en la menor dosis y por la menor cantidad de tiempo posible.




























¿Qué son los antimaláricos?










Hidroxicloroquina y Cloroquina




































Los antimaláricos, o antipalúdicos, son medicamentos que se utilizaban para el tratamiento de la infección conocida como malaria. Durante su uso se notó que en pacientes que sufrían de artritis o lesiones en piel por enfermedades reumáticas sus síntomas mejoraron y por esto se empezaron a utilizar en reumatología.
















Los antimaláricos utilizados en reumatología son la hidroxicloroquina y la cloroquina.
















Estos se han utilizado en la artritis reumatoide ya que mejoran el dolor, disminuyen la inflamación y pueden prevenir el daño de las articulaciones y discapacidad.
















Actualmente se utilizan también en lupus eritematoso sistémico, artritis juvenil, síndrome de Sjögren y otras enfermedades autoinmunes.
















Se consideran el estándar de cuidado para los pacientes con lupus eritematoso sistémico ya que disminuyen el riesgo de complicaciones, muerte, infartos, daño renal y la necesidad de esteroides. Por lo anterior, toda persona con lupus eritematoso sistémico debe estar recibiendo un antimalárico a no ser que haya una contraindicación para estos.
















Hay múltiples mecanismos propuestos de cómo estos medicamentos controlan las enfermedades reumáticas. En resumen, aparte de un efecto antiinflamatorio, parecen regular las vías de comunicación del sistema de defensas. De esta forma modulan la respuesta inmune pero no causan disminución de la capacidad para combatir gérmenes o sustancias extrañas. Por lo anterior se considera que son unos de los medicamentos más seguros utilizados en reumatología.
















Se recomienda tomarlas con el estómago lleno y se debe tener en cuenta que son medicamentos lentos para actuar, por lo que se debe esperar como mínimo 2 a 4 meses antes de notar su beneficio.
















La hidroxicloroquina y la cloroquina generalmente son bien tolerados. Los efectos adversos graves son poco frecuentes.
















En ocasiones pueden causar náuseas o dolor de estómago, que pueden mejorar con el tiempo. Es poco frecuente, pero pueden causar cambio en la pigmentación de la piel, debilidad muscular o anemia (principalmente en personas con porfiria o con déficit de G6PDH). Estos medicamentos no causan daño renal, aunque no se utilizan generalmente en personas en diálisis ya que dependen del riñón para ser eliminadas.
















Es raro las alteraciones visuales por los antimaláricos, estos pueden causar alteración en la percepción del color o disminución de agudeza visual PERO solo cuando se han tomado por muchos años (usualmente más de 10 años) y en dosis muy altas. A las dosis recomendados es raro que se desarrollen estos problemas. Se recomienda un seguimiento por oftalmología durante el primer año de uso y luego repetir cada 1 a 5 años según la necesidad de cada persona. Esta estrategia permite reconocer si hay alguna complicación mucho tiempo antes de que haya síntomas y así retirar el medicamento sin consecuencias para la salud de la persona.
















Estos medicamentos se consideran seguros durante el embarazo y la lactancia, por lo que usualmente no se retiran en estas situaciones.
















Se considera que estos medicamentos son seguros en caso de vacunación, por lo que no existe contraindicaciones para estas medidas de prevención en personas que estén tomando cloroquina o hidroxicloroquina.
















Usualmente no hay contraindicaciones importantes para la combinación con otros medicamentos, pero siempre se debe informar al personal de salud sobre toda la medicación que se está recibiendo. Los antimaláricos mejoran como el cuerpo maneja el azúcar, por lo que se debe vigilar de cerca sus niveles cuando se inician en personas que toman medicamentos para la diabetes.





















¿Qué son los antiinflamatorios no esteroides?










Los AINE, riesgos y beneficios.





























Los antiinflamatorios no esteroides (también conocidos como AINE) son unos de los grupos de medicamentos más utilizados para tratar el dolor y la inflamación en los adultos.
















En este grupo encontramos fármacos ampliamente conocidos como el ibuprofeno, diclofenaco, meloxicam o ácido salicílico.
















En ocasiones se utilizan a largo plazo para el control de enfermedades reumáticas como las espondiloartritis. También se utilizan por periodos cortos para el control rápido de inflamación, como en artritis reumatoide, osteoartritis o incluso lupus eritematoso sistémico.
















Aparte de su efecto sobre el dolor, la inflamación y la fiebre, también alteran la función de las células responsables de la coagulación. Por este motivo el ácido salicílico se ha utilizado también para el manejo y la prevención de infartos cardiacos o ataques cerebrovasculares.
















Dentro de este grupo de medicamentos encontramos dos familias: los que no son selectivos para la enzima COX-2 (como el ibuprofeno, naproxeno, indometacina) y los selectivos para la COX-2 (celecoxib, etoricoxib). Estos últimos fueron diseñados para evitar problemas estomacales como úlceras o gastritis por su uso prolongado.
















La potencia de cada AINE es diferente, al igual que la frecuencia con la que se debe tomar, por lo que se debe seguir de cerca las indicaciones médicas o las instrucciones en el inserto del medicamento para su uso (ya que muchos son de venta libre).
















Estos medicamentos inician su acción de forma rápida, sobre todo el control del dolor. No se deben mezclar AINE diferentes, esto no aumenta su efectividad, pero si el riesgo de sufrir efectos adversos por estos.
















Todos los medicamentos, incluidos los antiinflamatorios, tienen un riesgo de efectos secundarios. De allí la importancia de entender los riesgos y beneficios de estos antes de tomarlos. Algunos de los riesgos posibles son problemas del tracto digestivo (úlceras y gastritis), aumento de la presión arterial, alergias, hinchazón por retención de líquidos, problemas renales, riesgo de infartos o sangrados.
















En ocasiones estos pueden causar recaídas de enfermedad inflamatoria intestinal, alterar el metabolismo de la warfarina (un anticoagulante), causar descompensación de enfermedades cardiovasculares y se deben evitar en el embarazo (sobre todo después del primer trimestre). Por esto es fundamental informar de su uso al personal de salud cuando sea necesario.















Consejos para la consulta de reumatología



Tips para aprovechar al máximo la consulta






Cada visita al reumatólogo se debe aprovechar al máximo para consultar con toda confianza cualquier duda respecto a los síntomas, la enfermedad, los efectos secundarios del tratamiento y cualquier cosa que cause preocupación.

No existen preguntas tontas ni extrañas. Por más extraña u obvia que parezca, muchas otras personas en la misma situación han tenido la misma duda. Es necesaria una comunicación sincera, fluida, de confianza y sin limitaciones para poder generar el mejor ambiente y que esto se refleje en el mejor cuidado posible.

Antes de la consulta se debe hacer una lista de dudas y todo aquello que genere alguna preocupación. Además, se puede hacer una lista de quejas o síntomas que se consideren importantes para no olvidar comentarlos con el reumatólogo.

Se deben recoger y tener organizadas las historias clínicas de otras especialidades y todos los exámenes realizados a la fecha. Esto podrá evitar repetir exámenes sin necesidad e incluso la detección de información que puede ser relevante para la consulta. Muchos de los diagnósticos en reumatología se basan en detalles pequeños que pueden no tener relevancia para otras personas, pero si para el reumatólogo. Hay que tener claridad de los medicamentos que se están utilizando y, en caso de tener dificultad con sus nombres, llevar la receta médica o los mismos medicamentos a la consulta para evitar errores.

Si no se entiende alguna pregunta o respuesta del médico durante la consulta no se debe dudar en indicárselo para que esto pueda ser explicado nuevamente. En ocasiones el lenguaje médico es complejo y si queda alguna duda puede llevar a errores en el cuidado, por lo cual no se debe sentir pena en solicitar que la información sea dada en un lenguaje más sencillo.

No se debe tener miedo o vergüenza en expresar dudas respecto al tratamiento, efectos adversos o como tomar un medicamento.

Luego de la consulta se deben repasar las órdenes médicas y se debe tomar nota de todo lo que genera una duda, para ser llevada a el próximo contacto médico que se tenga.

Existen situaciones donde se debe consultar al reumatólogo antes de la cita agendada: planes de viaje a lugares exóticos o que requieran vacunación, infecciones graves en pacientes en tratamiento biológico, deseos de embarazo o un embarazo no planificado, inicio de nueva medicación crónica, planes de cirugías u otras intervenciones.


Consejos para evitar caídas en osteoporosis




Recomendaciones en estilo de vida para personas con osteoporosis






La osteoporosis conlleva un aumento del riesgo de fractura que lleva a dolor, aumento del gasto en salud y riesgo de muerte y complicaciones por la misma fractura o el manejo que esta requiera.

Por lo anterior, se deben tomar medidas para evitar caídas que puedan llevar a fracturas de fragilidad en las personas que tengan el diagnostico de esta enfermedad.

A continuación, daremos algunos consejos que pueden ayudar a evitar una caída que cause una fractura:

  1. En el exterior podemos seguir las siguientes indicaciones:

  2. Utilizar zapatos de tacón bajo con suelas de caucho para tener una mejor tracción. Evitar uso de zapatos tipo zueco o sandalias que no puedan ser amarradas.

  3. Utilizar los rieles de manos al utilizar escaleras.

  4. Si se nota que esta húmeda una acera se puede utilizar la grama si está disponible para tener mejor tracción.

  5. Evaluar con detenimiento el suelo de los edificios públicos, estos pueden estar encerados y ser resbalosos. Si tienen áreas de plástico o tapetes, intentar mantenerse sobre estos si es posible.

  6. En casa mantener las áreas por donde se camina libre de obstáculos. Mantener las escalas en buenas condiciones e incluso se pueden instalar rieles a ambos lados.

  7. Mantener una adecuada iluminación en las áreas más oscuras de la casa.

  8. Utilizar bolsos o morrales para mantener las manos libres.

  9. Utilizar ayudas para deambulación (como bastones o caminadores) en caso de ser necesario.

  10. Parar en las curvas y esquinas para evaluar su altura antes de descender. Tener cuidado en las áreas donde se han adaptado ingresos a las aceras para sillas de ruedas o bicicletas, ya que estas pueden ser irregulares y la inclinación puede inducir una caída.

  11. Existe protectores de caída de cadera que pueden brindar algo de protección en el caso de una caída.


En el interior podemos seguir los siguientes consejos:

  1. Mantener los objetos de uso frecuente en sitios de fácil acceso y a la mano, así se evitan movimientos y desplazamientos innecesarios.

  2. Si se deben utilizar escalerillas estas deben ser idealmente firmes y con rieles si son muy altas.

  3. Si se vive solo o si se está solo por tiempo prolongado mantener un teléfono inalámbrico o un teléfono móvil consigo en caso de caída.

  4. Remover todos los cables o tapetes sueltos. Evitar múltiples objetos en el suelo y asegurar que todos los tapetes sean a prueba de deslizamiento o estén fijados al suelo.

  5. Mantener los muebles en sus sitios usuales para golpearse con los mismos y caer.

  6. Mantener áreas como baño y cocina libres de humedades, limpiar regueros inmediatamente ocurren.

  7. Se pueden instalar barras en las paredes del baño cerca a la ducha o bañera, también al lado del sanitario.

  8. Si no hay buena estabilidad de pie se puede utilizar una silla plástica con antideslizantes para bañarse y una cabeza de ducha de mano.

  9. Evitar el uso de pantuflas y zapatos de zuelas lisas.

  10. Instalar interruptores de luz cerca de la cama y en la entrada de las habitaciones. Además, se puede tener una luz nocturna entre el baño y la cama.

  11. Mantener una linterna con baterías frescas al lado de la cama.

  12. Se pueden marcar el principio y final de las escalas con cinta reflectiva.

  13. Tener en cuenta diferentes desniveles o biseles dentro de la casa que puedan causar una caída.

  14. Se recomienda el uso de tapetes antideslizantes en duchas.


Adicionalmente, hay cambios en estilo de vida que se deben tener para disminuir el riesgo de caídas:

  1. Tener cuidado con el consumo de alcohol, ya que este disminuye los reflejos y puede causar mareo y desorientación. Adicionalmente, el exceso de alcohol disminuye la mineralización ósea.

  2. Mantenerse alerta y concentrado en lugares públicos.

  3. Utilizar calzado adecuado tanto dentro como fuera de la casa.

  4. Realizar ejercicio de forma regular y tener una dieta balanceada con las cantidades recomendadas de calcio y vitamina d.

  5. Tener chequeos regulares de audición y visión.

  6. Discutir los medicamentos que se toman con sus diferentes médicos tratantes para evaluar que no haya uno que aumente el riesgo de caída por mareos o somnolencia.

  7. Organizar un contacto con un familiar o una persona cercana al menos cada 24 horas. Estos deben estar enterados de donde se está y en caso de que no se cumpla el contacto deben buscar contacto para revisar que no haya sucedido una caída.


En próximas entradas profundizaremos sobre la detección, el manejo y consejos de ejercicio en osteoporosis.


¿Cómo se diagnostica el lupus eritematoso sistémico?




Dificultades en el diagnóstico de esta enfermedad




























El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune compleja en donde las defensas pierden la tolerancia a lo propio y pueden atacar diferentes órganos y sistemas. Es crónica, por lo cual no tiene cura, y con comportamiento variable en el tiempo con personas que pueden tener periodos de actividad de la enfermedad intercalados con periodos de control.
















Por todo lo anterior el diagnóstico de lupus eritematoso sistémico puede llegar a ser complejo debido a que puede manifestarse con síntomas sutiles inicialmente (malestar general, fiebre, fatiga, dolor articular sin inflamación). Los síntomas y alteraciones de laboratorio pueden no estar presentes todas al mismo tiempo, dificultando la interpretación de los hallazgos si son tenidos en cuenta de forma aislada y no como un conjunto. Además, en ocasiones se puede confundir con enfermedades virales (como parvovirus y hepatitis) y malignidades (como linfoma y leucemia), que pueden retrasar el diagnóstico y causar confusión y estrés en las personas a las que se está evaluando para la enfermedad.
















Existen hallazgos que cuando se combinan y no tienen otra explicación son alarmas que obligan a tener una evaluación para lupus eritematoso sistémico y realizar exámenes para su búsqueda, estas son: dolor articular, glóbulos blancos bajos (leucopenia), células de coagulación o plaquetas bajas (trombocitopenia), anemia por destrucción de glóbulos rojos por las defensas (anemia hemolítica autoinmune), enfermedad renal sin explicación (glomerulonefritis), lesiones en piel que aparecen con la exposición solar (fotosensibilidad, eritema malar), lesiones en piel sin otra explicación, debilidad muscular por inflamación sin otra explicación (miopatía), alteraciones neurológicas sin explicación y habiéndose descartado tóxicos (convulsiones, alucinaciones, psicosis, inflamación de los nervios o de la médula espinal, meningitis no infecciosa), ulceras nasales u orales, caída de cabello (alopecia), entre otras.
















Cuando existen estos hallazgos que sugieren lupus eritematoso sistémico el medico solicitará estudios cuyo objetivo será buscar alteraciones que confirmen la sospecha diagnostica y que excluyan posibles simuladores de la enfermedad. Entre estos exámenes, aparte de los exámenes básicos de función de sangre, hígado y riñón, se encuentran los anticuerpos antinucleares, niveles séricos de complemento, anticuerpos dirigidos contra el DNA de doble cadena y anticuerpos nucleares extractables. La interpretación de estos exámenes se debe realizar de forma cuidadosa ya que existen falsos positivos para los mismos en otras patologías e incluso en personas sanas.
















El médico tomará toda la información obtenida en el interrogatorio, examen físico y de los exámenes, analizando toda esta información y tomando una decisión sobre si las alteraciones corresponden a lupus eritematoso sistémico, un simulador (como infecciones) o si hay alguna otra explicación a estas alteraciones. Existen casos complejos en los que esta decisión no puede ser tomada inmediatamente y requieren seguimiento en el tiempo para obtener más información y no tomar decisiones apresuradas.
















Ante la complejidad que puede significar realizar un diagnóstico de lupus eritematoso sistémico se recomienda que siempre que haya una sospecha de este o existan hallazgos que obliguen a descartarlo, debe haber una evaluación por personal de salud con experiencia y entrenamiento en el diagnóstico y manejo de este (usualmente son los médicos reumatólogos). Existen criterios de clasificación desarrollados por diferentes sociedades que buscan poder garantizar que a una persona que cumpla ciertas características se pueda tener una alta certeza de que no tiene un diagnostico diferente de lupus eritematoso sistémico, pero estas no reemplazan el criterio clínico de los médicos entrenados y no garantizan siempre un diagnóstico si no se saben aplicar.
















En otras entradas profundizaremos en los exámenes utilizados para realizar el diagnóstico de lupus eritematoso sistémico y en particularidades de su tratamiento.























¿Qué es la artritis psoriásica?




Generalidades de la artritis psoriásica














La artritis psoriásica es un trastorno importante de las articulaciones que aparece en pacientes con una enfermedad crónica de la piel llamada psoriasis. Incluso, las personas que no tienen lesiones de psoriasis pero que tienen parientes con psoriasis pueden desarrollar artritis psoriásica.
















Entonces, ¿Qué es la psoriasis?
















La psoriasis en una enfermedad autoinmune donde el sistema de las defensas envía señales que alteran el ciclo de crecimiento de las células de la piel. El síntoma más común en la psoriasis son parches rojos que pueden doler y que causan picazón y la acumulación de una placa blanquecina plateada de células muertas de la piel. Estas placas de psoriasis aparecen de forma más frecuente en rodillas, codos y cuero cabelludo, pero pueden afectar cualquier parte del cuerpo, incluyendo uñas, palmas y plantas.
















Esta no es una enfermedad contagiosa pero su impacto va mucho más allá de la piel y lo estético. Esta se asocia a artritis, como ya mencionamos, pero también a problemas como diabetes, enfermedad cardíaca, depresión y alteración de la calidad de vida.
















En la artritis psoriásica hay dolor e inflamación en las articulaciones. Esta complicación se puede desarrollar hasta en un 25% de las personas que sufren de psoriasis. Aparte de las articulaciones la artritis psoriásica puede causar inflamación del sitio de unión de los tendones a los huesos (conocida como entesitis) e inflamación con rigidez en cuello y/o espalda.
















Los síntomas más frecuentes en la artritis psoriásica son:

  1. Dolor e inflamación en una o más articulaciones. Se puede confundir incluso con una artritis reumatoide y causar una destrucción muy importante de las articulaciones si no hay tratamiento oportuno.

  2. Hinchazón de los dedos de manos o pies de una forma difusa, llamado dactilitis y también conocidos como dedos en salchicha.

  3. Entesitis, como ya se mencionó, especialmente en el tendón de Aquiles o en las plantas.

  4. Dolor bajo de espalda.

















El tratamiento de esta enfermedad debe ser en conjunto entre dermatología y reumatología. El diagnóstico de esta complicación de la psoriasis a veces puede ser difícil de realizar, por lo que se debe tener un alto índice de sospecha para la detección de esta y las personas que sufren de psoriasis deben estar informadas de la posibilidad de sufrir artritis.
















En entradas posteriores profundizaremos en los síntomas, el diagnóstico, las complicaciones y el manejo de la artritis psoriásica.